junio 2016

!!! MI HIJO NO ESTABA ARMADO,es UNA PENDEJADA GRANDE !!! DICE DIPUTADO FEDERAL de TAMAULIPAS….las armas siempre han sido "pendejas" en manos de "peligrosos",o al revés.?

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Luego de que su hijo fue baleado por policías de San Pedro durante una investigación por una presunta venta de droga en el estacionamiento del HEB Fundadores, el Diputado federal por Tamaulipas Gustavo Cárdenas calificó como excesiva la acción de la autoridad.

“Mi hijo no estaba armado”, recalcó el funcionario en entrevista a EL NORTE, “(los policías) le pegaron más de 7 disparos a la camioneta (de mi hijo).

“Fue exageradamente la situación en la que actuó la gente de la Policía (de San Pedro) ahí. Es una pend… grande”.

NOTA RELACIONADA:

Cárdenas indicó que ya tuvo oportunidad de hablar con su hijo Javier Cárdenas Dávila, quien continúa internado en el Hospital Zambrano Hellion.

“Platiqué con él, lo único que me comenta es que fue exageradamente la acción que hicieron. La verdad no tengo todo el conocimiento, por eso no quiero yo equivocarme y después decir una pend… que vaya en contra de lo haya pasado”, señaló.

“Yo estoy agradecido con Dios que tenga con vida a mi hijo, eso es lo que a mí me interesa”.

El Diputado federal añadió que el estado de salud de su hijo es estable.

“Hablé con el doctor a las 2 de la mañana y me dijo que había terminado ya la operación; parece que está intentando hacer todo lo posible por salvar todo lo que está en riesgo”.


Ante el rumor de que su hijo podría perder un dedo por el balazo que sufrió en una mano, el funcionario no dio detalles.

“(Mi hijo) estudia, está haciendo el verano ahorita. Está en la UDEM; está adelantando sus materias”.

El joven, de 23 años, fue baleado la tarde de ayer por policías municipales en el estacionamiento del supermercado, en el sector de Valle Oriente.

Junto con él fueron detenidos Guillermo Madero Zueck, de 20 años, y Adrián García González, de 22.

Los tres iban en una camioneta Range Rover conducida por Cárdenas Dávila.

Además, la Policía municipal detuvo a Fernando Treviño Félix, de 19 años, y a Mauricio Flores Legorreta, de la misma edad, en un Mini Cooper.

La autoridad municipal acusó a los jóvenes de posesión de droga y de una presunta compra-venta de estupefacientes.

De acuerdo con fuentes oficiales, los policías realizaron por lo menos 28 disparos en el estacionamiento.

A través de un mensaje en su cuenta de Facebook, el diputado Cárdenas agradeció a quienes se preocuparon por la salud de su hijo.



Fuente.-

"TLATLAYA",OTRA HISTORIA CONTADA por "PATRICIA la SEXOSERVIDORA"…la historia la siguen contando los "vivos".

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Llegó a Tlatlaya para dar sexoservicio. Estuvo cerca del grupo armado, de otras jóvenes que les hacían compañía. Recuerda a Érika y a su madre, Clara Gómez González, quienes, dice, están lejos de ser las víctimas que todos creen: la adolescente portaba un arma y durante el enfrentamiento con elementos del Ejército disparó. Fue abatida junto con los otros 21 civiles en una bodega del municipio mexiquense.
Es la versión de Patricia, de 29 años de edad, sobreviviente del enfrentamiento entre sicarios y militares ocurrido el 30 de junio de 2014. Su identidad se corroboró con documentos que forman parte de la investigación del caso. Habla con EL UNIVERSAL, en la primera entrevista que concede, sobre lo que vivió esa madrugada.
Su historia contrasta con la de Clara Gómez —la testigo que ante la Procuraduría General de la República (PGR) se identificó con el nombre de Julia, y fue clave en el expediente contra los militares acusados del homicidio de siete de los civiles—.
Clara ha dicho que Érika, su hija de 15 años que murió en el lugar, estaba secuestrada por el grupo armado y que ella estaba esa noche en el lugar del enfrentamiento porque había llegado para recuperarla. Patricia, sin embargo, afirma que ambas estuvieron ahí por su voluntad y que acompañaban a los integrantes del grupo armado que chocó con el Ejército.
A dos años del episodio, Patricia decide hablar sobre lo que vivió. Explica que llegó al sitio en el que estaba el grupo armado para dar sexoservicio, pero ahí encontró por casualidad a su novio, quien la mantuvo a su lado, lo que le permitió conocer durante los cuatro días previos a los hechos a otras mujeres que convivían con ellos.
Entre ellas estaba también Cynthia Nava, recuerda, otra de las sobrevivientes, quien también hacía compañía a los integrantes de la organización delictiva.
¿Cómo llegaste a Tlatlaya?
—Me contrataron como sexoservidora. Una chava me ofreció que me iban a pagar por mi servicio si me presentaba, porque en ese tiempo a eso me dedicaba. Acepté porque de ahí saco dinero para mis hijos. Me dijo: “Pues vente a Palmar Chico en un taxi, aquí se te va a pagar”. Me bañé y me fui. Dijeron que en una iglesia me iban a recoger. Cuando llegué había una camioneta blanca con unos 12 hombres armados, más o menos. Era el jueves 26 de junio.
Después nos movimos a otro lugar de terracería. Había unas 30 camionetas con hombres armados. Cuando llegué ahí vi a Cynthia [la joven que también sobrevivió], vi a la que en paz descanse, la hija de Clara [Érika], una chava que iba en el carro y había otra, que era hermana de Cynthia. Me pidieron que me bajara de la camioneta. Me ordenaron: “Pues tú vas con un comandante”; así se les dice, por sus rangos.
Patricia tuvo otra suerte. En el lugar encontró al hombre que era su novio desde enero de 2014 y se quedó con él, no tuvo que estar con otro integrante del grupo. Él decidió protegerla, puesto que además ella estaba esperando a su hijo: tenía dos meses de embarazo en ese momento, relata.
¿Tu pareja te dijo a qué organización pertenecían estos grupos?
—Él nunca me mencionó ni de qué organización y [sólo dijo que] su castigo iba a ser estar seis meses armado y luchando contra los que llegaran ahí.
Asegura que su pareja trató que ella no conociera detalles sobre la operación del grupo, para no exponerla más. “Entre menos sepas, mejor, me decía”, pero la hizo acompañarlo a por lo menos dos lugares distintos en los que se refugiaba el grupo.
“Nos movimos a otro lugar [cuya ubicación no sabe precisar]. Las otras se iban, después llegaban, volvían a dar vueltas. La chava, la hija de Clara [Érika], andaba armada… no sé los calibres, pero era un arma”, afirma Patricia.
Recuerda: “llegué el día jueves a ese lugar como a las 10 de la noche… no sé el nombre, al lugar de terracería”. El viernes lo pasó con su pareja, quien de vez en cuando se ausentaba, según le dijo, para vigilar que no se acercaran extraños.
Al tercer día, el sábado, hubo una fiesta. “Una de las chavas, la hija de Clara, se me acercó con Cynthia para pedirme mis pinturas; como yo no quise bajar a la reunión, por lo mismo de que la gente no me conociera, me buscaron a donde estaba y me preguntaron que si traía pinturas. Yo les dije que la verdad no. Como todo el tiempo yo andaba pintada pues vieron que sí traía, pero me negué”, relata sobre uno de los momentos en que tuvo contacto con las otras jóvenes que acompañaban al grupo.
Patricia explica que llegó a preguntar cuánto tiempo tenían esas mujeres ahí. “Me contaron que eran de Arcelia, dos hermanas y otra chava que se la pasaba con ellas, que tenían más o menos de 15 a 20 días, y que hasta llevaban puesta la misma ropa”.
La organización tuvo que cambiar de ubicación una vez más. Ella sólo recibió la indicación de su pareja: “Nos vamos a tener que mover, y tienes que hacerlo junto conmigo”. Su destino era la bodega de Tlatlaya, en el Estado de México.
“Llegamos a esa bodega. Se iban a estacionar un rato a descansar [los hombres armados], porque estaba lloviendo y aparte una de las personas de alto poder que llevan el mando fue a un hotel, a bañarse…, quién sabe a cuál, pero se fueron. Fue cuando pasó todo, domingo para amanecer lunes”.
La llamada
Patricia detalla que el contacto que tuvo con Clara antes del enfrentamiento fue a través de una llamada telefónica, después de que uno de los hombres le pidió prestado su celular, puesto que ella era de las pocas personas que aún tenían batería.
El sujeto le dio dos números; al marcar uno de ellos, la mujer que respondió, de nombre Clara, asegura, recibió indicaciones para acudir a la bodega.
La testigo relata que el hombre que le pidió hacer la llamada le dio la siguiente instrucción: “Te va a contestar una chava, una persona que se llama Clara. Le dices que va el taxi, que se prepare, que esté lista, para que no esté esperando el taxi”.
Recuerda que habló con Clara y le indicó: “Que se venga a donde usted ya sabe, que estamos en la bodega”. La mujer del otro lado de la línea respondió: “Ah, ok, sí, está bien, yo allá llego. El taxi sabe también dónde, ¿verdad?”. Patricia afirma que esa fue toda la conversación y colgó.
Las últimas horas
La joven relata que esa noche estaba con su novio. Se fueron a la parte trasera del lugar, hacia la derecha. Ante las dimensiones de la bodega, detalla, adentro también había tres camionetas.
Era de noche, lloviznaba y estaba oscuro. Su pareja se fue a hacer un rondín de guardia. “Escuché que llegó un carro y oí voces”, pero no trató de averiguar si la persona que llegó se trataba de la mujer a la que esperaban, a la de nombre Clara, que le respondió el teléfono. Patricia volvió a dormir.
¿Qué ocurrió?
—En la madrugada empecé escuchar balazos, se oían de afuera para adentro. Todos empezaron a gritar que les habían caído los contras. Se detuvieron los balazos y empezaron a decir que eran militares. Las palabras de los otros fueron: “Ríndanse, llegó el Ejército Mexicano”.
Me quedé acostada y arrastrándome llegué más a la esquina todavía, y había un block, como de 20 centímetros. Lo que hice fue cubrirme el tórax. Dije: “Si me llega a dar una bala en el pie no importa, mientras no me dé en el cuerpo”.
Agaché la cara, casi me doblé para que me cubriera todo el block. Se acercó la chava, Cynthia, y me dice: “¿Qué hacemos?”.
Patricia recuerda esos momentos de miedo en los que pensó que moriría. Tuvo la idea de hacerse pasar como una víctima de secuestro, pensó en sus hijos, en que no la asociaran con el grupo.
Así surgió la idea y le pidió a Cynthia: “Amárrame. La verdad es que tengo hijos, amárrame, por favor”.
Las mujeres encontraron un alambre y también usaron las agujetas de sus botas, lo importante era fingir ser víctimas de plagio. Otros dos hombres que se acercaron a ellas también fueron atados con el mismo propósito, para que así los encontraran a los cuatro los elementos del Ejército cuando entraran al lugar tras cesar el tiroteo.
Después de amarrarse, ¿los cuatro estuvieron juntos en el mismo lugar?
—Quedamos juntos los cuatro, como si nos tuvieran tirados, aunque la chava se pegó más a mí…
¿Después cuánto tiempo pasó para que los encontraran?
—Cuando terminó el dizque enfrentamiento, los militares dijeron que iban a entrar a revisar y que si había alguien adentro que iban a disparar contra los que estuvieran. Grité: “¡No disparen, habemos personas amarradas, secuestradas!”.
Rememora que los soldados preguntaron si estaban armados. “Les respondí: ‘¿Cómo estamos armados?, si estamos amarrados’”, y les dijo que tampoco podían alzar las manos.
¿Qué fue de los hombres que estaban amarrados con ustedes?
—Están muertos.
¿Los que cayeron al lado de ustedes?
—No quiero meterme mucho en eso de los militares, porque pues, sea lo que sea, lo que hicieron o no o por qué lo hicieron es punto y aparte.
Dices que con la lámpara los ubicaron, los levantaron y se los llevaron a la oficina, a una accesoria de la bodega, ¿algo así?
—Sí, a un local.
¿Ellos no fueron con ustedes? ¿Sólo fueron las mujeres?
—Nos pasaron a todos, pero a los chavos los sacaron y después ya no supimos nada de ellos.
Madre e hija
Patricia asegura que en medio del tiroteo mientras intentaba sobrevivir, entre las escenas que vio y no puede olvidar, está la forma en que Érika, la adolescente que conoció en los últimos días, murió.
¿La hija de Clara dónde estaba?
—En la camioneta que estaba enfrente. Cuando empezó la balacera, cuando yo me iba a levantar, vi que ella sacó su arma y disparó; entonces, el otro chavo también disparó y cayeron juntos…
Recuerda que después de que concluyó el enfrentamiento los uniformados alumbraron la zona para revisar. Cuando alertaron que entrarían asegura que de una de las camionetas blancas que estaba estacionada en la bodega salió la mujer a quien después identificaría como Clara.
“Iba subiéndose el pantalón, abrochándose el botón del pantalón y rápido se amarró los tenis. Se bajó corriendo de la camioneta cuando escuchó que iban a entrar y empezó a gritar: “¡Mi hija, mi hija!”.
Los militares se acercaron a la mujer y le indicaron que si alguna de las dos jóvenes que estaban amarradas era su hija y respondió que no. La llevaron a donde estaba el cuerpo de la menor; fue cuando Clara identificó a Érika. “Creo que estaba muerta”, señala la testigo.
¿No viste nada más?
—No, yo vi a las personas que estaban tiradas, muertas. Sí eran varias, pero trato de no hablar de eso…
Patricia explica que tras asegurar el lugar los militares comenzaron a interrogar a las sobrevivientes. “Preguntaron cómo nos llamábamos, que de dónde éramos, en qué trabajábamos, qué hacíamos ahí; entonces, así, bajita la mano, Clara aseguró que iba a decir: ‘Yo vine por mi hija, que la tenían secuestrada, que vine por ella’”.
Cynthia y Patricia habían acordado también que se mantendrían firmes en su versión de que estaban secuestradas. Cada una de las sobrevivientes dio su versión.
“Cuando nos iban a tomar nuestra declaración nos separaron, porque llegaron más militares, llegaron más de Marina, o sea, llegó mucha gente, más los del Ministerio Público, de varios lugares…, peritos, no sé qué tanto. Entonces ya no nos tomaron declaración ahí. Los militares se portaron muy bien con nosotras, sea como sea. Después nos tomaron fotos, hubo muchos movimientos, nos sacaron por una puerta… muchas cosas pasaron ahí”, todo se volvió un caos ante un escenario de 22 civiles muertos en la bodega de Tlatlaya.
Patricia también habla de esas horas posteriores. Las sobrevivientes eran trasladadas a Tejupilco, en vehículos militares. En el trayecto a las mujeres les dieron permiso de pasar al baño.
La joven asegura que Clara aprovechó para decirles a ella y a Cynthia: “Nos vamos a aferrar a lo que vamos a decir allá, que yo fui por mi hija, y ella tenía a su hija desaparecida, y si les llegan a preguntar: ‘No, pues sí, somos secuestradas’, y de ahí no nos van a sacar”.
Molesta, ahora Patricia recuerda ese día. “Ahorita, de todo lo que está diciendo Clara las malas del cuento somos nosotras, más que nada yo. Yo no soy de la delincuencia. Sí acepto que trabajé como sexoservidora, pero cada quien tiene su razón. Nos critican porque creen que se agarra el trabajo más fácil, mas no saben la responsabilidad que uno tiene en casa. Yo mantenía a mi suegra, a mi cuñada y a mis hijos. Aparte de que mis hermanos están encerrados, todavía les mando dinero a ellos. O sea, la responsabilidad la tengo yo. Entonces, ¿por qué hago mi trabajo?, ¿por qué lo hacía? Pues por lo mismo. Yo no fui por ser delincuente o por robar o por matar o por nada.
¿Por qué crees que ella dice que formabas parte del grupo criminal?
—Siento que ella quiso echarme tierra porque ha de haber dicho: “Quemándola nunca se va a presentar, entonces yo puedo decir y hacer y deshacer con mi declaración”. Así como lo ha estado diciendo, que ella es víctima. Ella no es víctima, ella era mujer del señor que la mandó llamar, ¿si no por qué la mando llamar? En ese caso la hubiera contratado, porque si era sexoservidora y no quiso decirlo la hubieran contratado por alguien. Él la mandó llamar directamente y eso me consta porque yo hice la llamada.
Su hija no era secuestrada ni estaba perdida desde hacía días. Incluso, he escuchado que los hijos de la señora o hermanos de la que en paz descanse dijeron que nunca estaba en casa la chamaca, siendo de 16 años… creo que esa edad dicen que tenía. A esa edad la chamaca tiene que estar en su casa. Yo tengo una hija de 13 años y está en mi casa, no está en la calle.
Durante los días que estuviste con el grupo, ¿cuántas veces lograste ver a la hija de Clara ahí?
—Todos los días.
¿Cómo se comportaba ella?, ¿con qué familiaridad se conducía?
—Pues tomaban, se drogaban…, igual las otras. A mí no me gusta la droga; no voy a decir que no la he probado, sí la he probado, sí tomo y lo sigo haciendo, porque es un gusto de cada quien, pero en ese momento, como tenía meses con el chavo, yo estaba embarazada, iba a cumplir apenas dos meses, entonces él lo que trataba de hacer es que yo no tomara ni que probara la droga ni nada, por lo mismo del feto que venía, y que desgraciadamente se me vino, me imagino que por el susto. Y ellas sí convivían, andaban para arriba y para abajo con todos.
¿Y a tu pareja qué le pasó?
—Está muerto. Murieron todos los que estaban ahí.
Patricia asegura que además de lo que enfrentó en la bodega, durante la primera etapa de investigación, cuando fueron trasladadas ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, las testigos fueron torturadas.
¿Ustedes fueron torturadas?
—Sí, fue cierto, por parte del Ministerio Público. Los militares no, los militares nos trataron muy bien hasta que nos llevaron al lugar, y llegamos a Toluca y ahí fue donde hubo tortura. Es muy feo recordar, he tratado de olvidar, no es bonito que te tapen la cara con una bolsa y no poder respirar.
¿Hicieron preguntas en específico?, ¿te querían implicar?
—Cuando me torturaron querían que yo dijera a qué me dedicaba y cómo llegué ahí; entonces, como yo me aferré a que era secuestrada me dijeron: “No, di la verdad” (…) Al final confesé: “Bueno, la verdad es que sí fui contratada para un servicio, pero no, yo no pertenezco a esa gente”. “¿Y de qué delincuencia eran?”, “no, pues yo no sé…”.
¿En qué momento te decides a contar lo que ocurrió? Han pasado dos años, hasta ahora sólo Clara había hablado.
—Mire, de todas las versiones que ella ha dicho he estado un poco al pendiente. A mí me ha causado problemas, me han querido sacar dinero de algo que yo no tengo. Mucha gente piensa que a mí el gobierno me dio dinero y no me ha dado. Yo me he armado de valor, porque no es bonito recordar, y he tratado de olvidar, pues la verdad se perdieron dos vidas que yo quería en ese lugar, el hijo que esperaba y alguien de quien me había ya encariñado.
Pero de lo que Clara ha estado diciendo, me ha estado causando problemas, no con la ley, no con los mafiosos, sino que la gente que empieza a señalarme. Entonces digo: “No, ya basta”. Lo que sea, hay que sacar la verdad: Clara no es víctima; Cynthia que me perdone, [pero] no es víctima (…) Ha de haber dicho: “Nadie se va a armar de valor para venir a contradecirme”.
Patricia añade que “no tienen nada que decir de mí, si ella dice que soy prostituta o sexoservidora, que lo diga. A mucha honra, lo acepto, siempre lo he dicho, no me espanta. Lo único que quiero es que me deje, que diga la verdad, que ella fue, que su hija igual, también estaban [en la bodega de Tlatlaya] por su voluntad.
¿Hacia dónde ves tu futuro?
—No sé. Lo único que quiero es que se acabe porque no es bonito recordarlo, y si esa señora Clara sigue sacando y sacando cosas vuelve a renacer todo. Sí, sé que todo mundo quiere saber qué pasó en realidad. Sí, no fue balacera, pero tampoco fue otra cosa. Se juntaron las dos cosas (…) Creo que no, no van a volver a saber otra vez qué pasó.
Cuándo dices que no se sabrá lo que pasó realmente, ¿decides callar porque temes represalias?
—Por represalias, más que nada. Pues tuvimos tortura con el gobierno [estatal] y ahorita sé que los militares están fuera; entonces, no vaya a ser la de malas que al rato digan dónde vive ésta o vamos a donde está o desquitarse, ¿no? O sea, prefiero que no sepan qué pasó en realidad con los militares ese día.
¿Hoy vives con miedo?
—Sí, más que nada por mis hijos.
Fuente.-

"TLATLAYA",la OTRA HISTORIA CONTADA por "PATRICIA la SEXOSERVIDORA"…la historia la siguen contando los "vivos".

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Llegó a Tlatlaya para dar sexoservicio. Estuvo cerca del grupo armado, de otras jóvenes que les hacían compañía. Recuerda a Érika y a su madre, Clara Gómez González, quienes, dice, están lejos de ser las víctimas que todos creen: la adolescente portaba un arma y durante el enfrentamiento con elementos del Ejército disparó. Fue abatida junto con los otros 21 civiles en una bodega del municipio mexiquense.
Es la versión de Patricia, de 29 años de edad, sobreviviente del enfrentamiento entre sicarios y militares ocurrido el 30 de junio de 2014. Su identidad se corroboró con documentos que forman parte de la investigación del caso. Habla con EL UNIVERSAL, en la primera entrevista que concede, sobre lo que vivió esa madrugada.
Su historia contrasta con la de Clara Gómez —la testigo que ante la Procuraduría General de la República (PGR) se identificó con el nombre de Julia, y fue clave en el expediente contra los militares acusados del homicidio de siete de los civiles—.
Clara ha dicho que Érika, su hija de 15 años que murió en el lugar, estaba secuestrada por el grupo armado y que ella estaba esa noche en el lugar del enfrentamiento porque había llegado para recuperarla. Patricia, sin embargo, afirma que ambas estuvieron ahí por su voluntad y que acompañaban a los integrantes del grupo armado que chocó con el Ejército.
A dos años del episodio, Patricia decide hablar sobre lo que vivió. Explica que llegó al sitio en el que estaba el grupo armado para dar sexoservicio, pero ahí encontró por casualidad a su novio, quien la mantuvo a su lado, lo que le permitió conocer durante los cuatro días previos a los hechos a otras mujeres que convivían con ellos.
Entre ellas estaba también Cynthia Nava, recuerda, otra de las sobrevivientes, quien también hacía compañía a los integrantes de la organización delictiva.
¿Cómo llegaste a Tlatlaya?
—Me contrataron como sexoservidora. Una chava me ofreció que me iban a pagar por mi servicio si me presentaba, porque en ese tiempo a eso me dedicaba. Acepté porque de ahí saco dinero para mis hijos. Me dijo: “Pues vente a Palmar Chico en un taxi, aquí se te va a pagar”. Me bañé y me fui. Dijeron que en una iglesia me iban a recoger. Cuando llegué había una camioneta blanca con unos 12 hombres armados, más o menos. Era el jueves 26 de junio.
Después nos movimos a otro lugar de terracería. Había unas 30 camionetas con hombres armados. Cuando llegué ahí vi a Cynthia [la joven que también sobrevivió], vi a la que en paz descanse, la hija de Clara [Érika], una chava que iba en el carro y había otra, que era hermana de Cynthia. Me pidieron que me bajara de la camioneta. Me ordenaron: “Pues tú vas con un comandante”; así se les dice, por sus rangos.
Patricia tuvo otra suerte. En el lugar encontró al hombre que era su novio desde enero de 2014 y se quedó con él, no tuvo que estar con otro integrante del grupo. Él decidió protegerla, puesto que además ella estaba esperando a su hijo: tenía dos meses de embarazo en ese momento, relata.
¿Tu pareja te dijo a qué organización pertenecían estos grupos?
—Él nunca me mencionó ni de qué organización y [sólo dijo que] su castigo iba a ser estar seis meses armado y luchando contra los que llegaran ahí.
Asegura que su pareja trató que ella no conociera detalles sobre la operación del grupo, para no exponerla más. “Entre menos sepas, mejor, me decía”, pero la hizo acompañarlo a por lo menos dos lugares distintos en los que se refugiaba el grupo.
“Nos movimos a otro lugar [cuya ubicación no sabe precisar]. Las otras se iban, después llegaban, volvían a dar vueltas. La chava, la hija de Clara [Érika], andaba armada… no sé los calibres, pero era un arma”, afirma Patricia.
Recuerda: “llegué el día jueves a ese lugar como a las 10 de la noche… no sé el nombre, al lugar de terracería”. El viernes lo pasó con su pareja, quien de vez en cuando se ausentaba, según le dijo, para vigilar que no se acercaran extraños.
Al tercer día, el sábado, hubo una fiesta. “Una de las chavas, la hija de Clara, se me acercó con Cynthia para pedirme mis pinturas; como yo no quise bajar a la reunión, por lo mismo de que la gente no me conociera, me buscaron a donde estaba y me preguntaron que si traía pinturas. Yo les dije que la verdad no. Como todo el tiempo yo andaba pintada pues vieron que sí traía, pero me negué”, relata sobre uno de los momentos en que tuvo contacto con las otras jóvenes que acompañaban al grupo.
Patricia explica que llegó a preguntar cuánto tiempo tenían esas mujeres ahí. “Me contaron que eran de Arcelia, dos hermanas y otra chava que se la pasaba con ellas, que tenían más o menos de 15 a 20 días, y que hasta llevaban puesta la misma ropa”.
La organización tuvo que cambiar de ubicación una vez más. Ella sólo recibió la indicación de su pareja: “Nos vamos a tener que mover, y tienes que hacerlo junto conmigo”. Su destino era la bodega de Tlatlaya, en el Estado de México.
“Llegamos a esa bodega. Se iban a estacionar un rato a descansar [los hombres armados], porque estaba lloviendo y aparte una de las personas de alto poder que llevan el mando fue a un hotel, a bañarse…, quién sabe a cuál, pero se fueron. Fue cuando pasó todo, domingo para amanecer lunes”.
La llamada
Patricia detalla que el contacto que tuvo con Clara antes del enfrentamiento fue a través de una llamada telefónica, después de que uno de los hombres le pidió prestado su celular, puesto que ella era de las pocas personas que aún tenían batería.
El sujeto le dio dos números; al marcar uno de ellos, la mujer que respondió, de nombre Clara, asegura, recibió indicaciones para acudir a la bodega.
La testigo relata que el hombre que le pidió hacer la llamada le dio la siguiente instrucción: “Te va a contestar una chava, una persona que se llama Clara. Le dices que va el taxi, que se prepare, que esté lista, para que no esté esperando el taxi”.
Recuerda que habló con Clara y le indicó: “Que se venga a donde usted ya sabe, que estamos en la bodega”. La mujer del otro lado de la línea respondió: “Ah, ok, sí, está bien, yo allá llego. El taxi sabe también dónde, ¿verdad?”. Patricia afirma que esa fue toda la conversación y colgó.
Las últimas horas
La joven relata que esa noche estaba con su novio. Se fueron a la parte trasera del lugar, hacia la derecha. Ante las dimensiones de la bodega, detalla, adentro también había tres camionetas.
Era de noche, lloviznaba y estaba oscuro. Su pareja se fue a hacer un rondín de guardia. “Escuché que llegó un carro y oí voces”, pero no trató de averiguar si la persona que llegó se trataba de la mujer a la que esperaban, a la de nombre Clara, que le respondió el teléfono. Patricia volvió a dormir.
¿Qué ocurrió?
—En la madrugada empecé escuchar balazos, se oían de afuera para adentro. Todos empezaron a gritar que les habían caído los contras. Se detuvieron los balazos y empezaron a decir que eran militares. Las palabras de los otros fueron: “Ríndanse, llegó el Ejército Mexicano”.
Me quedé acostada y arrastrándome llegué más a la esquina todavía, y había un block, como de 20 centímetros. Lo que hice fue cubrirme el tórax. Dije: “Si me llega a dar una bala en el pie no importa, mientras no me dé en el cuerpo”.
Agaché la cara, casi me doblé para que me cubriera todo el block. Se acercó la chava, Cynthia, y me dice: “¿Qué hacemos?”.
Patricia recuerda esos momentos de miedo en los que pensó que moriría. Tuvo la idea de hacerse pasar como una víctima de secuestro, pensó en sus hijos, en que no la asociaran con el grupo.
Así surgió la idea y le pidió a Cynthia: “Amárrame. La verdad es que tengo hijos, amárrame, por favor”.
Las mujeres encontraron un alambre y también usaron las agujetas de sus botas, lo importante era fingir ser víctimas de plagio. Otros dos hombres que se acercaron a ellas también fueron atados con el mismo propósito, para que así los encontraran a los cuatro los elementos del Ejército cuando entraran al lugar tras cesar el tiroteo.
Después de amarrarse, ¿los cuatro estuvieron juntos en el mismo lugar?
—Quedamos juntos los cuatro, como si nos tuvieran tirados, aunque la chava se pegó más a mí…
¿Después cuánto tiempo pasó para que los encontraran?
—Cuando terminó el dizque enfrentamiento, los militares dijeron que iban a entrar a revisar y que si había alguien adentro que iban a disparar contra los que estuvieran. Grité: “¡No disparen, habemos personas amarradas, secuestradas!”.
Rememora que los soldados preguntaron si estaban armados. “Les respondí: ‘¿Cómo estamos armados?, si estamos amarrados’”, y les dijo que tampoco podían alzar las manos.
¿Qué fue de los hombres que estaban amarrados con ustedes?
—Están muertos.
¿Los que cayeron al lado de ustedes?
—No quiero meterme mucho en eso de los militares, porque pues, sea lo que sea, lo que hicieron o no o por qué lo hicieron es punto y aparte.
Dices que con la lámpara los ubicaron, los levantaron y se los llevaron a la oficina, a una accesoria de la bodega, ¿algo así?
—Sí, a un local.
¿Ellos no fueron con ustedes? ¿Sólo fueron las mujeres?
—Nos pasaron a todos, pero a los chavos los sacaron y después ya no supimos nada de ellos.
Madre e hija
Patricia asegura que en medio del tiroteo mientras intentaba sobrevivir, entre las escenas que vio y no puede olvidar, está la forma en que Érika, la adolescente que conoció en los últimos días, murió.
¿La hija de Clara dónde estaba?
—En la camioneta que estaba enfrente. Cuando empezó la balacera, cuando yo me iba a levantar, vi que ella sacó su arma y disparó; entonces, el otro chavo también disparó y cayeron juntos…
Recuerda que después de que concluyó el enfrentamiento los uniformados alumbraron la zona para revisar. Cuando alertaron que entrarían asegura que de una de las camionetas blancas que estaba estacionada en la bodega salió la mujer a quien después identificaría como Clara.
“Iba subiéndose el pantalón, abrochándose el botón del pantalón y rápido se amarró los tenis. Se bajó corriendo de la camioneta cuando escuchó que iban a entrar y empezó a gritar: “¡Mi hija, mi hija!”.
Los militares se acercaron a la mujer y le indicaron que si alguna de las dos jóvenes que estaban amarradas era su hija y respondió que no. La llevaron a donde estaba el cuerpo de la menor; fue cuando Clara identificó a Érika. “Creo que estaba muerta”, señala la testigo.
¿No viste nada más?
—No, yo vi a las personas que estaban tiradas, muertas. Sí eran varias, pero trato de no hablar de eso…
Patricia explica que tras asegurar el lugar los militares comenzaron a interrogar a las sobrevivientes. “Preguntaron cómo nos llamábamos, que de dónde éramos, en qué trabajábamos, qué hacíamos ahí; entonces, así, bajita la mano, Clara aseguró que iba a decir: ‘Yo vine por mi hija, que la tenían secuestrada, que vine por ella’”.
Cynthia y Patricia habían acordado también que se mantendrían firmes en su versión de que estaban secuestradas. Cada una de las sobrevivientes dio su versión.
“Cuando nos iban a tomar nuestra declaración nos separaron, porque llegaron más militares, llegaron más de Marina, o sea, llegó mucha gente, más los del Ministerio Público, de varios lugares…, peritos, no sé qué tanto. Entonces ya no nos tomaron declaración ahí. Los militares se portaron muy bien con nosotras, sea como sea. Después nos tomaron fotos, hubo muchos movimientos, nos sacaron por una puerta… muchas cosas pasaron ahí”, todo se volvió un caos ante un escenario de 22 civiles muertos en la bodega de Tlatlaya.
Patricia también habla de esas horas posteriores. Las sobrevivientes eran trasladadas a Tejupilco, en vehículos militares. En el trayecto a las mujeres les dieron permiso de pasar al baño.
La joven asegura que Clara aprovechó para decirles a ella y a Cynthia: “Nos vamos a aferrar a lo que vamos a decir allá, que yo fui por mi hija, y ella tenía a su hija desaparecida, y si les llegan a preguntar: ‘No, pues sí, somos secuestradas’, y de ahí no nos van a sacar”.
Molesta, ahora Patricia recuerda ese día. “Ahorita, de todo lo que está diciendo Clara las malas del cuento somos nosotras, más que nada yo. Yo no soy de la delincuencia. Sí acepto que trabajé como sexoservidora, pero cada quien tiene su razón. Nos critican porque creen que se agarra el trabajo más fácil, mas no saben la responsabilidad que uno tiene en casa. Yo mantenía a mi suegra, a mi cuñada y a mis hijos. Aparte de que mis hermanos están encerrados, todavía les mando dinero a ellos. O sea, la responsabilidad la tengo yo. Entonces, ¿por qué hago mi trabajo?, ¿por qué lo hacía? Pues por lo mismo. Yo no fui por ser delincuente o por robar o por matar o por nada.
¿Por qué crees que ella dice que formabas parte del grupo criminal?
—Siento que ella quiso echarme tierra porque ha de haber dicho: “Quemándola nunca se va a presentar, entonces yo puedo decir y hacer y deshacer con mi declaración”. Así como lo ha estado diciendo, que ella es víctima. Ella no es víctima, ella era mujer del señor que la mandó llamar, ¿si no por qué la mando llamar? En ese caso la hubiera contratado, porque si era sexoservidora y no quiso decirlo la hubieran contratado por alguien. Él la mandó llamar directamente y eso me consta porque yo hice la llamada.
Su hija no era secuestrada ni estaba perdida desde hacía días. Incluso, he escuchado que los hijos de la señora o hermanos de la que en paz descanse dijeron que nunca estaba en casa la chamaca, siendo de 16 años… creo que esa edad dicen que tenía. A esa edad la chamaca tiene que estar en su casa. Yo tengo una hija de 13 años y está en mi casa, no está en la calle.
Durante los días que estuviste con el grupo, ¿cuántas veces lograste ver a la hija de Clara ahí?
—Todos los días.
¿Cómo se comportaba ella?, ¿con qué familiaridad se conducía?
—Pues tomaban, se drogaban…, igual las otras. A mí no me gusta la droga; no voy a decir que no la he probado, sí la he probado, sí tomo y lo sigo haciendo, porque es un gusto de cada quien, pero en ese momento, como tenía meses con el chavo, yo estaba embarazada, iba a cumplir apenas dos meses, entonces él lo que trataba de hacer es que yo no tomara ni que probara la droga ni nada, por lo mismo del feto que venía, y que desgraciadamente se me vino, me imagino que por el susto. Y ellas sí convivían, andaban para arriba y para abajo con todos.
¿Y a tu pareja qué le pasó?
—Está muerto. Murieron todos los que estaban ahí.
Patricia asegura que además de lo que enfrentó en la bodega, durante la primera etapa de investigación, cuando fueron trasladadas ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, las testigos fueron torturadas.
¿Ustedes fueron torturadas?
—Sí, fue cierto, por parte del Ministerio Público. Los militares no, los militares nos trataron muy bien hasta que nos llevaron al lugar, y llegamos a Toluca y ahí fue donde hubo tortura. Es muy feo recordar, he tratado de olvidar, no es bonito que te tapen la cara con una bolsa y no poder respirar.
¿Hicieron preguntas en específico?, ¿te querían implicar?
—Cuando me torturaron querían que yo dijera a qué me dedicaba y cómo llegué ahí; entonces, como yo me aferré a que era secuestrada me dijeron: “No, di la verdad” (…) Al final confesé: “Bueno, la verdad es que sí fui contratada para un servicio, pero no, yo no pertenezco a esa gente”. “¿Y de qué delincuencia eran?”, “no, pues yo no sé…”.
¿En qué momento te decides a contar lo que ocurrió? Han pasado dos años, hasta ahora sólo Clara había hablado.
—Mire, de todas las versiones que ella ha dicho he estado un poco al pendiente. A mí me ha causado problemas, me han querido sacar dinero de algo que yo no tengo. Mucha gente piensa que a mí el gobierno me dio dinero y no me ha dado. Yo me he armado de valor, porque no es bonito recordar, y he tratado de olvidar, pues la verdad se perdieron dos vidas que yo quería en ese lugar, el hijo que esperaba y alguien de quien me había ya encariñado.
Pero de lo que Clara ha estado diciendo, me ha estado causando problemas, no con la ley, no con los mafiosos, sino que la gente que empieza a señalarme. Entonces digo: “No, ya basta”. Lo que sea, hay que sacar la verdad: Clara no es víctima; Cynthia que me perdone, [pero] no es víctima (…) Ha de haber dicho: “Nadie se va a armar de valor para venir a contradecirme”.
Patricia añade que “no tienen nada que decir de mí, si ella dice que soy prostituta o sexoservidora, que lo diga. A mucha honra, lo acepto, siempre lo he dicho, no me espanta. Lo único que quiero es que me deje, que diga la verdad, que ella fue, que su hija igual, también estaban [en la bodega de Tlatlaya] por su voluntad.
¿Hacia dónde ves tu futuro?
—No sé. Lo único que quiero es que se acabe porque no es bonito recordarlo, y si esa señora Clara sigue sacando y sacando cosas vuelve a renacer todo. Sí, sé que todo mundo quiere saber qué pasó en realidad. Sí, no fue balacera, pero tampoco fue otra cosa. Se juntaron las dos cosas (…) Creo que no, no van a volver a saber otra vez qué pasó.
Cuándo dices que no se sabrá lo que pasó realmente, ¿decides callar porque temes represalias?
—Por represalias, más que nada. Pues tuvimos tortura con el gobierno [estatal] y ahorita sé que los militares están fuera; entonces, no vaya a ser la de malas que al rato digan dónde vive ésta o vamos a donde está o desquitarse, ¿no? O sea, prefiero que no sepan qué pasó en realidad con los militares ese día.
¿Hoy vives con miedo?
—Sí, más que nada por mis hijos.
Fuente.-

"OPERACION OAXACA ?",MAS de 25 MIL MARINOS,SOLDADOS y POLICIAS para "APACIGUAR a la CNTE"…

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Imagen.-Twitte

En los próximos días, tal, y como lo anticipó el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, el conflicto magisterial que tiene a Oaxaca paralizada y al borde del colapso, será resuelto mediante la aplicación racional de la fuerza.
Para lograrlo, el gobierno federal está concentrando militares, marinos  y policías en varios estados a fin de desplegar por aire y tierra a un contingente cercano a los 25 mil efectivos.
Lo que se busca es tomar los accesos de Oaxaca y liberarlos con un golpe de mano simultáneo, que permita retirar todos los bloqueos que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otras organizaciones simpatizantes han establecido en prácticamente todas as entradas carreteras a la capital del estado.
Desde los cuarteles se habla del despliegue de Policía Militar, de compañías de Infantería de Marina y de Policías Federales y Gendarmería para recuperar Oaxaca en cosa de dos o tres. El propio Osorio Chong adelantó sutilmente este escenario hace dos días pero sin entrar en detalles.
El secretario de Gobernación se limitó a anunciar que en unos días más Oaxaca regresaría a la normalidad. 
Fuente.-Redacción
Estado Mayor MX

LA "HACIENDA FEDERAL TRUCULENTA",HA SIMULADO "RECORTES al GASTO’…lo único que no se puede simular es la "inteligencia".

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

En sus últimos dos recortes al gasto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) le pasó la tijera a rubros que ni siquiera tenían presupuesto asignado y a unidades que no existen.

Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) que se dará a conocer hoy destaca que, en las dos reducciones al gasto anunciadas este año –por 132 mil millones y 31 mil 714 millones de pesos– existen serias inconsistencias.

Uno de los programas cuyo recorte fue anunciado por la SHCP y que presenta inconsistencias, es el de Concurrencia con las Entidades Federativas, de la Sagarpa.

Según el CIEP, Hacienda anunció una reducción de 178 millones de pesos en la Unidad de Coordinación General de Delegaciones de ese programa. Empero, de acuerdo con una revisión del Presupuesto, esa unidad ni siquiera existe.


“Es una inconsistencia seria porque, al revisar el programa y el Presupuesto, encontramos que el recorte anunciado es un área, una unidad que no existe y que no tenía presupuesto”, explicó Sunny Villa, investigadora del CIEP.

Además, Hacienda recortó 5 millones de pesos al Programa de Estancias Infantiles en el rubro de servicios profesionales pese a que ese concepto no estaba aprobado ni tenía recursos asignados.

Fuente.-

NuevoLeón.- Detienen a hombre que CALCINÓ a mujer en tina galvanizada

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Nuevo León.- El hombre que presuntamente asesinó a golpes a su pareja y luego le prendió fuego en el Mercado Campesino fue detenido e internado en el Penal del Topo Chico.

Humberto Peña Moreno es señalado como el asesino de Maribel García Reyes, de 43 años, quien el martes fue encontrada calcinada en un baño de lámina galvanizada.

La pareja vivía en Guadalupe y llevaban una relación de poco más de cuatro años.
Una fuente policiaca informó que presuntamente por celos el detenido golpeó a la víctima con un objeto contundente en la cabeza.

Tras causarle la muerte, colocó el cadáver de la mujer en un baño de lámina, en el interior del mercado ubicado en Venustiano Carranza, cerca de su cruce con Luis Mora.

Ahí le prendió fuego al cuerpo y huyó, pero dejó el auto Volkswagen Pointer de la víctima.

El informante dijo que Peña Moreno fue detenido con una orden de aprehensión e internado en el Penal del Topo Chico.

POR "MARIHUANA" BALEARON al HIJO de DIPUTADO en MUNICIPIO de "ALCALDE PANISTA MARIHUANO"…y la policía narra una "novela".

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Tras un operativo efectuado por elementos de la Policía de San Pedro en el estacionamiento de un centro comercial de Valle Oriente, donde fueron detenidos presuntos vendedores y compradores de mariguana, surgieron versiones contradictorias sobre los hechos en los que los oficiales realizaron al menos 28 disparos contra tres implicados.

VERSIÓN OFICIAL

‘Fue operativo especial por venta de drogas’

El Mayor Antonio Lucas Martínez, Director General de Policía y Tránsito de San Pedro, dijo que la detención de cinco jóvenes a balazos fue por una operación de venta de droga.

El jefe policiaco aseguró que policías municipales uniformados en moto vigilaron a un auto Mini Cooper que llegó al estacionamiento techado del HEB, a cuyos ocupantes vieron sospechosos.

“Personal de Seguridad Púbica les hizo un seguimiento a unas personas que iban a hacer una compra- venta de droga en el estacionamiento del HEB.

“Llega una camioneta, una Range Rover con dos personas a bordo, a las cuales, al estar haciendo la transacción, los oficiales les marcan el alto”, señaló.

Agregó que al ser descubiertos por las autoridades, los ocupantes de la camioneta trataron de escapar.

“Uno de los policías les marca el alto para hacerles la revisión por los movimientos que estaban realizando.

Al hacer eso, los elementos que iban en la camioneta le avientan prácticamente la camioneta al policía para embestirlo.

“El policía brinca de costado, cae al suelo, entonces la camioneta se viene de reversa… un policía que estaba más atrás observa al muchacho que se rueda al suelo, y en ese momento dispara para detener la camioneta y le tira a las llanta y las poncha”, señaló el mando policiaco de extracción militar.


Por las balas, Javier Cárdenas Dávila, hijo del Diputado federal de Tamaulipas Gustavo Cárdenas, resultó herido de la mano derecha y del antebrazo izquierdo.


Dijo que los policías hallaron en la camioneta 50 gramos de mariguana.


También detuvieron a los ocupantes del auto.

OTRAS VERSIONES

Ven que jóvenes huyen de policías sin uniforme

Distintas versiones sobre la detención a balazos de cinco jóvenes coinciden en que éstos habrían huido al ver que hombres vestidos de civil les marcaban el alto.

Y aunque no quedó claro cómo se originaron los hechos, una de varias versiones es que todo inició en Alfonso Reyes, cuando en un operativo detectaron a dos hombres con un cigarrillo de mariguana.

En un comunicado el Municipio señala que en el estacionamiento del HEB de Valle Oriente la Policía capturó a los cinco jóvenes en una transacción de compra-venta de droga.

Pero una fuente policiaca indicó que a Fernando Treviño Félix, de 19 años, y a Mauricio Flores Legorreta, de la misma edad, los detuvieron con un cigarro de mariguana en un Mini Cooper, poco antes de las 16:30 horas en un filtro, a la altura de la UDEM.

El informante dijo que avisaron a sus superiores, y los jóvenes fueron entregados a policías encubiertos.

La fuente añadió que los elementos les dijeron a los detenidos que contactaran a quienes les vendían la droga y los citaran en algún punto, acordando verse en el estacionamiento techado del HEB de la Avenida Eugenio Garza Agüera.

Los policías encubiertos, agregó el informante, montaron un operativo en el estacionamiento y los jóvenes del Mini Cooper señalaron como los vendedores a tres personas que llegaron en una Range Rover.



En la camioneta viajaban Javier Cárdenas Dávila, de 23 años, hijo de Gustavo Cárdenas, Diputado federal de Movimiento Ciudadano por Tamaulipas, así como Guillermo Madero Zueck, de 20, y Adrián García González, de 22.
Fuente.-

De la “MEMORIA HISTORICA de GOOGLE”…Asi se publico en Sep/2011.

Por “MARIHUANA” le QUITARON la VISA al “PANISTA MAURICIO FERNANDEZ”….



Un cable diplomático del Consulado General de los Estados Unidos en Monterrey, dado a conocer por WikiLeaks, revela que en 2009, se fue cancelada la visa al alcalde de San Pedro, Nuevo León, Mauricio Fernández, porque le encontraron mariguana.

El edil intentaba cruzar por Brownsville, pero llevaba consigo una pila con mariguana y posiblemente la droga éxtasis, por lo que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) le negó, cinco días antes, el acceso a Fernández y a su novia, Aleyda Ortega Peza.
El documento 09MONTERREY435, fechado el 18 de noviembre del 2009, y firmado por el entonces Cónsul Bruce Williamson, confirmaría las versiones que en aquel momento mencionaron la portación de mariguana como la causa por la que el alcalde no pudo seguir su viaje a la Isla del Padre y contradice lo dicho por Fernández, quien afirmó que fue porque perdió su visa.
“Funcionarios de la CBP en Brownsville le dijeron a este puesto (el Consulado) que ellos enviaron a Fernández y a su joven acompañante, Aleyda Ortega Peza, a una inspección secundaria.
“Los inspectores de la CBP entonces descubrieron 6 gramos de mariguana y 209 píldoras en posesión de Ortega, y una pipa con mariguana en la maleta de Fernández”, señala el cable enviado al Departamento de Estado.
“Durante su detención, Fernández admitió a funcionarios de la CBP que a veces fumaba mariguana; el uso personal es legal en México.
“Ambos, él y Ortega, fueron multados con 5 mil dólares ­que fueron después mitigados a 500 dólares­ y sus visas fueron revocadas antes de que fueran dejados en libertad para regresar a México”, indica el documento, del que da cuenta el diario El Norte.
fuente.-

Tamaulipas: Decomisan más de 1 Tonelada de MOTA en MiguelAlemán

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

La Armada de México aseguró mil 146 paquetes de hierba verde con las características de la mariguana, los cuales fueron localizados al interior de dos vehículos abandonados en un terreno ubicado en inmediaciones de Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas. 

La Secretaría de Marina (Semar) informó que el pasado 27 de junio, personal naval aseguró este cargamento con un peso aproximado de más de 11 toneladas, en el marco de las operaciones de la Estrategia Nacional por un México en Paz. 

Este aseguramiento se realizó luego de que personal naval efectuaba actividades de patrullaje y al percatarse que dos vehículos se encontraban abandonados con paquetes en su interior, procedió a inspeccionarlos, logrando el aseguramiento de la droga. 

Es de destacar que en esta acción no hubo personas detenidas y se llevó a cabo sin efectuar un solo disparo. Posteriormente, la droga asegurada fue puesta a disposición de Autoridades de la Federación para la integración de la Averiguación

Le niegan la libertad a “El Vicentillo”, podría salir hasta el 2018

junio 30, 2016 // 0 Comentarios

Vicente Carrillo Leyva, “El Ingeniero” o “El Vicentillo”, el hijo de Amado Carrillo Fuentes, “El señor de los cielos”, seguirá por ahora en prisión.

Un juez federal desechó su solicitud para ser liberado conforme a las modificaciones de la miscelánea penal, que ya no considera al lavado de dinero como un delito con prisión preventiva oficiosa.

Rubén Darío Noguera Gregoire, Juez Décimo Cuarto de Distrito en Procesos Penales Federales, negó el beneficio al considerar que la reforma de justicia del 2008 estableció que no podían aplicarse las reglas del sistema oral a los juicios iniciados con el procedimiento escrito, de acuerdo con fuentes judiciales.

Para el juez Noguera, dicha regla, prevista en el artículo cuarto transitorio de la reforma, está por encima de la miscelánea penal aprobada este mes y que prevé un recurso para revisar la medida de prisión preventiva en los delitos que no están contemplados en el artículo 19 constitucional.

A Carrillo Leyva le negaron la libertad en el proceso donde fue sentenciado a 7 años con 6 meses de prisión por presuntamente lavar 1 millón 930 mil 357 pesos en el sistema financiero, de 1998 al 2009.

Dicho expediente es el único que lo mantiene tras las rejas, pues fue iniciado en el anterior sistema de justicia por escrito que calificaba al lavado como un delito de gravedad.

Un aspecto de su sentencia indica que, hasta antes de la puesta en marcha del nuevo sistema, la liberación de “El Ingeniero” tendría que darse hasta octubre de 2018 ya que su sentencia se le dicto en el 2011.
En los otros juicios, el hijo del extinto líder del Cártel de Juárez ya compurgó sentencia, fue absuelto o está acusado de ilícitos no graves en los que puede obtener la libertad caucional.

De acuerdo con informes del Poder Judicial de la Federación, el juzgado ordenó remitir el fallo negativo al penal federal de Occidente, en Jalisco, para notificar personalmente al sentenciado.

Una vez que Carrillo Leyva formalmente sea enterado, estará en posibilidad de apelar la resolución ante un tribunal unitario de la Ciudad de México, quien puede confirmar, modificar, revocar o reponer esta decisión.

La Policía Federal detuvo a “El Ingeniero” el 1 de abril de 2009 en una residencia en las Lomas de Chapultepec y desde entonces fue sujeto a cuatro procesos.

En uno, por usar una credencial para votar a nombre de Alejandro Peralta Álvarez, fue condenado a 3 años de prisión, castigo que compurgó en 2012; en el “Maxiproceso”, fue absuelto de lavar dinero del narcotráfico en la compra de una boutique Versace en Guadalajara.

En Sinaloa, tiene abierto otro juicio por uso de documentos falsos, ilícito que no es grave y donde tiene el derecho a la libertad provisional bajo caución.

El juez Noguera estableció que esta pena de cárcel deberá ser contada a partir del 2011, fecha en que se consignó el expediente de lavado, y no desde el día de su aprehensión. Es decir, sería liberado hasta octubre de 2018.
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