Articles by Alejandro Valencia

Decían combatir al narco pero crearon el fantasmal cártel "H3" que aterroriza a México

marzo 28, 2017 // 0 Comentarios

La historia de “Los H3” o la “Tercera Hermandad” un cártel local que opera en el conflictivo estado de Michoacán (Occidente) puede adaptarse al clásico ciclo en el que algo nace, crece, se reproduce y muere, sólo que este grupo criminal altera la ecuación porque ahora resurge.
Desde sus primeras apariciones en público, en el año 2014, su presencia ha sido difusa. Su nombre está en informes de seguridad nacional, en reportes periodísticos, pero las autoridades locales niegan cualquier información que amplíe los datos que hasta ahora se tienen de esta organización.

Sus integrantes hacen que llame la atención porque está conformada por antiguos sicarios de cárteles rivales, y ciudadanos que en el pasado pertenecieron a grupos civiles armados que combatían al narco.
Hay elementos de los llamados grupos de autodefensa que surgieron en pueblos de Michoacán para expulsar al narco. También forman parte del cártel quienes fueran miembros de Los Caballeros Templarios -el grupo delincuencial al que combatieron los autodefensas- y por una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que a su vez disputaba el estado a los templarios.
“Ahí están muchos que se hicieron pasar por autodefensas, pero lo que eran y siguen siendo son células de puro delincuente que debieron detenerlos desde el momento en que el gobierno tuvo la información de quiénes eran. Los dejaron crecer, organizarse muy bien y empezaron a tomar el control de algunos municipios y hacer lo que quisieron”, dijo a Infobae Hipólito Mora, quien en 2013 fundara los grupos de autodefensa en La Ruana, una localidad de Michoacán, azotada hace cuatro años por el cártel de Los Templarios.
En su informe especial sobre grupos de autodefensa, elaborado en 2015, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ya advertía sobre “los cuestionamientos que derivan de la constante incertidumbre sobre cuáles de los grupos de autodefensa eran ‘legítimos o ilegítimos’, así como por el ingreso de personas que pertenecían a la ‘delincuencia organizada’ y se unieron a los grupos de autodefensa y por el surgimiento de un nuevo grupo delictivo que llegaría a ocupar las actividades ilícitas que realizaban los caballeros templarios, conocido como el H3. Estas cuestiones requieren ser investigadas por las autoridades competentes”.
Informes de seguridad nacional citados por distintos medios de comunicación, señalan que, desde 2014, Los H3 intentaron convertirse en el cartel dominante en Michoacán, una entidad importante por ser el principal productor de aguacate a nivel mundial, uno de los principales productores de limón y un punto de embarque privilegiado para el envío de mercancías a Asia.
No tenemos información
Gracias a testimonios de distintos pobladores de Michoacán ha sido posible concluir que al frente del grupo estarían Ignacio Rentería, “El Cenizo”, presunto sucesor del ex líder templario, Servando Gómez Martínez “La Tuta”, actualmente preso; Miguel Ángel Gallegos, “El Migueladas, ligado al CJNG, Luis Antonio Torres, “El Americano” un inmigrante que tras regresar de Estados Unidos se había unido a los autodefensas; y Pablo Toscano “El 500”, otro ex templario.
Entre noviembre y diciembre de 2016, las autoridades federales hicieron públicas las capturas de Édgar Cabadas Torres “El Kamoni”, mientras que fuerzas federales detuvieron en diciembre a Ramón Contreras Orozco “La Mami”, dos de los principales jefes de plaza de la organización, sin embargo, cuando se pide a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado información sobre Los H3, remite a la Procuraduría de Justicia del Estado (Fiscalía local).
En la Procuraduría señalan que la información no está disponible, ya que la clasificación de los detenidos la tienen organizada por tipo de delitos, en este caso delincuencia organizada, no por grupo criminal al que pertenecen.
“No tenemos información en ese sentido, la gente dice que pertenece a algún grupo criminal, pero eso es algo que no se puede saber”, dijo a Infobae la vocera Magda Guzmán.
Mientras que el diputado local por el opositor Movimiento Ciudadano (MC), José Daniel Moncada afirmó que “yo no tengo información y desconozco si otros legisladores la tengan”.
Pero no todos niegan la existencia de este cártel. En breve charla telefónica con este medio, Cemei Verdía, quien fuera líder de los autodefensa del municipio de Aquila, expresó: “Se habla mucho de ellos”.
Tanto Hipólito Mora como Cemei Verdia estuvieron presos luego de ser identificados como líderes de los autodefensas. Incluso, Mora y su gente se entregaron personalmente a las autoridades, los dos fueron liberados al no poderse sostener los delitos por los que se habían librado las órdenes de aprehensión.
Sin embargo, reconocen que en los grupos de autodefensa se infiltraron integrantes del crimen organizado, principalmente en Buenavista, donde habrían nacido Los H3.

En su momento, el sacerdote José Luis Barragán aseguró que la detención de Hipólito de debió más que nada a que estorbaba al grupo criminal.

Cuándo se les pregunta por qué el hermetismo de la autoridad a la hora de hablar sobre el grupo criminal, Mora afirma que “de alguna forma se sienten culpables de que este grupo asesino creciera… se hizo fuerte porque alguien los estaba respaldando con armas, dinero y carros, estuvieron trabajando disfrazados de autodefensas, pero también estaban con el narco”.

Los testimonios del miedo
Hipólito Mora y otra fuente que pidió no revelar su nombre coinciden en que en este momento “La Tercera Hermandad” entró en un proceso de desintegración en el que se “empezaron a matar entre ellos”. Ha optado por esconderse durante un tiempo. Uno de sus líderes, “El Americano”, está desaparecido, pero no se descarta que este silencio sea para resurgir con más fuerza, pues en sus filas llegaron a tener hasta 1.500 hombres.
En octubre de 2016 se les atribuyó la tortura y asesinato de cuatro evangelizadores católicos en el municipio de La Ruana. Los jóvenes aparecieron tirados en un camino desnudos, en bolsas negras y con varios disparos.

El tema es muy delicado, porque les gusta matar, la extorsión, el robo, la crueldad. No saben vivir de otra forma y no les da mayor remordimiento.
“El tema es muy delicado, porque les gusta matar, la extorsión, el robo, la crueldad. No saben vivir de otra forma y no les da mayor remordimiento. Llegaron a matar en público a mucha gente. Algunos familiares llegaron a ver cuando les mataron al hijo, al papá, al marido. Y sí, existe completamente el riesgo de que surjan otra vez”, comentó Mora.
El grupo delictivo tendría ahora el control de al menos cinco de los 17 municipios ubicados en la zona de Tierra Caliente, famosa por sus yacimientos de cobre, uranio y hierro, así como por sus plantaciones de limón.
Una de las explicaciones que hacen suponer que Los H3 se están reagrupando, es que uno de sus brazos armados, los llamados “Viagaras”, sigue operando en el estado.

"La pistola no me cabía en las manos, pero con ella yo me creía Superman": el preocupante aumento de los niños sicarios

marzo 28, 2017 // 0 Comentarios

“La pistola no me cabía en las manos, pero con ella yo me creía Superman”: el preocupante aumento de los menores que matan en América Latina
A uno le tocó morir “en su propia ley”, un ajuste de cuentas; otro vive con la culpa de haberle disparado al que fue su mejor amigo y el último se convirtió en un líder que lucha para salvar a otros niños y adolescentes de caer en los campos de entrenamiento del crimen organizado.

Son historias como las de tantos otros chicos en el continente a los que les tocó conocer la droga, las armas y la muerte muy jóvenes.

Muchachos con menos de 18 años, la mayoría con familias desestructuradas, violencia en sus casas, bandas criminales alrededor y difíciles condiciones socioeconómicas.

Algunos de ellos jalaron el gatillo por primera vez cuando apenas tenían 13 años y otros conocieron una celda antes de cumplir 15.

Son pandilleros, asaltantes o sicarios baratos que el crimen organizado usa como materia desechable.

Todos son parte de un fenómeno que crece y preocupa en América Latina: los menores que matan.

Los reportes gubernamentales y de organizaciones como el Banco Mundial y Naciones Unidas coinciden: hay más menores de edad acusados de delitos graves como asesinatos en países como Argentina, El Salvador, Honduras, México o Uruguay.

Y el problema también está presente en otros como Colombia, Guatemala, Panamá o Perú.

El asesor regional de protección de UNICEF, José Bergua, explicó a BBC Mundo que existe una “preocupación legítima y razonable” ante el incremento de la delincuencia juvenil.

Sin embargo añadió que no se deben sobredimensionar estos casos y mucho menos criminalizar a los jóvenes.

“Creemos que hay que tener una discusión equilibrada y no ser catastróficos. No proponemos que se los trate con guante de seda, pero son personas en desarrollo con posibilidades de reinserción”, señaló Bergua.

Y como apunta, hay historias con finales terribles, pero también otras que demuestran que existe una salida al difícil laberinto de la violencia.

Como muestra de la gravedad de esta problemática, en BBC Mundo te contamos algunas de ellas.
Argentina: el Peti

El 1 de mayo le pegaron tres balazos. El fatal entró por su rostro e impactó en la médula espinal. Llegó con signos vitales al hospital, pero no resistió.

Así relataron los medios argentinos la muerte de Leandro Ojeda, mejor conocido en las villas que rodean a Buenos Aires como el Peti.

Tenía 17 años. Fue un ajuste de cuentas.

A pesar de su corta edad, los medios de su país lo bautizaron como “el chico que no podía dejar de matar” y en la policía bonaerense decían que “tenía el demonio por dentro”.

El periódico argentino Clarín contó que empezó asaltando buses a los 13 años y a esa edad conoció lo que era matar.

La primera vez que fue detenido tenía 14; lo encontraron con una pistola calibre 22 y 10 balas.

A los 15 años, “Peti” ya tenía 40 cargos judiciales. Cuando falleció lo responsabilizaban de al menos 10 muertes.

El diario Perfil publicó que, según una investigación preliminar de la División Homicidios de la Policía Federal, su muerte hizo parte de una red de venganzas.

“Al hablar de un chico de 17 años que mata desde los 13 y terminó asesinado, hay que hacer una valoración que intente explicar cómo fue que ese adolescente llegó a ese punto”, le dice a BBC Mundo Sergio Dima, periodista que cubre asuntos policiales en Clarín y que siguió el caso del Peti.

“Hay que interrogarse sobre la vida que tuvo, cómo creció, qué acceso tuvo a derechos como la educación, la salud, la vivienda”.
No proponemos que se los trate con guante de seda, pero son personas en desarrollo con posibilidades de reinserción”.

José Bergua, asesor regional de protección de UNICEF

Dima señala que, al igual que el Peti, muchos otros muchachos de las periferias bonaerenses “crecen en asentamientos o villas de emergencia, en medio del desamparo absoluto, inmersos en una pobreza y una violencia que pocos conocen realmente”.

A pesar de los intentos de BBC Mundo, en la Policía Federal y dos comisarías de Buenos Aires no quisieron referirse al caso del Peti alegando desconocimiento del tema o imposibilidad de brindar declaraciones de prensa.

El censo penal elaborado por el ministerio de Justicia argentino señala que en 2014 se reportaron 255 detenciones de menores por asesinatos y homicidios y 73 por intentos de asesinato.

La cifra en 2012 era de 181.

En 2014, 1.142 menores de edad fueron recluidos por estar involucrados en delitos graves. Dos años antes fueron 873.

“Las villas están llenas de chicos como el Peti, pero nadie parece advertirlo. Nadie está pensando en como lograr que esos adolescentes puedan proyectarse y tener otra esperanza, otra forma de pelearla que no sea empuñando un arma”, concluye el periodista.
Honduras: Cecilio

Hace un mes falleció el mejor amigo de Cecilio Torres.

Había quedado parapléjico por un disparo hace siete años y esa misma bala incrustada en su cuerpo terminó provocándole un cáncer fatal.

Cecilio Torres fue quien le disparó. Sucedió en el municipio de Choloma, en el noroeste de Honduras, una región con niveles elevados de pobreza y fuerte presencia de pandillas y tráfico de drogas.

“Teníamos menos de 17 años. Yo lo dejé inválido porque él me quería cobrar algo. Eran problemas de narcotráfico”, recuerda Torres en entrevista con BBC Mundo.
A los 12 años, Cecilio compró su primer arma, una calibre 45 que pagó con lo que juntó vendiendo droga en los barrios de Choloma.

“La pistola no me cabía en las manos, pero con ella yo me creía Superman. En ese momento lo que más quería era ganarme el respeto en las calles”, relata.

Torres pensaba en aquel entonces que el respeto se lo ganaba a punta de plomo, asaltos, y traficando y consumiendo sustancias prohibidas.

La madre de Cecilio lo echó de su casa y lo más cercano a una familia que tuvo en su adolescencia fueron las pandillas con las que aprendió a disparar, robar y traficar con drogas.

Conoció la cárcel a los 15 años y tenía que vivir escondiéndose porque grupos de narcotraficantes enemigos lo buscaban para matarlo, como lo habian hecho con sus amigos.

“Cuando me escapé de la prisión quise volver a lo mismo, pero todos los de mi grupo estaban muertos. Yo deseaba volverme invisible porque también me buscaban a mí”, recuerda.Derechos de autor de la imagenJOVENES CONTRA LA VIOLENCIAImage caption”Es más barato un balón de fútbol que un ataúd”, es uno de los mensajes de los niños que participan en las actividades de Jóvenes contra la violencia.

Más de uno pensaría que la historia de Cecilio concluiría como la del “Peti”, pero Cecilio encontró un camino distinto.

Ahora, con casi 24 años, dirige una escuela de danzas folclóricas y es árbitro de fútbol aficionado.

Intenta, con el baile y los deportes como aliados, evitar que otros jóvenes de su ciudad pasen por su experiencia.

“Mi ciudad sigue siendo una de las más calientes (peligrosas) por las pandillas y el narcotráfico, por eso quiero ayudar. Yo tengo que vivir tratando de perdonarme por las cosas que hice y eso no se lo deseo a los más jóvenes”, señala Cecilio Torres.

No exagera. Y no sólo es un problema del municipio de Choloma.
Cuando me escapé de la prisión quise volver a lo mismo, pero todos los de mi grupo estaban muertos. Yo deseaba volverme invisible porque también me buscaban a mí”.
Cecilio Torres, extraficante de drogas y expandillero, ahora profesor de danzas en Honduras.

Un informe del Centro Electrónico de Documentación e Información Judicial (CEDIJ) de la Corte Suprema de Justicia de Honduras señala que entre 2009 y 2014 la cifra de menores de 12 a 18 años con acciones judiciales en su contra ha aumentado significativamente.

Los niños y jóvenes representan entre el 10% y 12% de todas las detenciones.

Los menores son utilizados para cometer los delitos más graves como son el sicariato, la extorsión, el narcomenudeo y el robo de autos.

Entre el 1 de enero de 2009 y el 25 de octubre de 2013 se registraron acciones judiciales contra 6.835 menores entre los 12 a 18 años en los Juzgados de Letras de la Niñez y Adolescencia por delitos que van desde el asesinato hasta el asalto.
México: Carlos

“En México ya existen centros de entrenamiento para menores”, relata a BBC Mundo Carlos Cruz, un expandillero que ahora dirige la organización Cauce Ciudadano, que ayuda a muchachos que salieron de circuitos de violencia en su país.

No exagera. El crimen organizado que opera en diversos puntos del Estado mexicano aprovecha las protecciones legales que gozan los menores y por ello los utiliza para la comisión de delitos.

Y el problema no es sólo de México. Estas bandas criminales extendieron su alcance hacia otros países y también “reclutan” niños y adolescentes en Guatemala y El Salvador.

“Nos involucran desde muy pequeños en pandillas y en el tráfico de sustancias. En mi grupo éramos 23 cuando teníamos 13 años y sólo tres llegamos vivos a los 17 años”, relata Cruz.

Carlos se salvó de lo que él llama “una estrategia paramilitar para aprovecharse de los niños” y ahora trabaja para salvar a otros.

No es fácil. En 2015, una comisión especial guatemalteca denunció que las bandas criminales mexicanas se aprovechan de menores para tres fines: comisión de delitos, explotación laboral y explotación sexual.

4.000 menores no acompañados fueron repatriados de México a Guatemala en 2014 y sólo en el primer semestre de 2015 esa cifra aumentó.

Muchos de estos niños y adolescentes fueron cooptados, engañados o secuestrados por el crimen organizado.

Una vez en manos de las bandas o pandillas, primero aprenden a ser “correos” del narcomenudeo, después empiezan a asaltar y finalmente son entrenados para ser sicarios.

Aunque suene difícil de creer, los reportes policiales y testimonios tomados en las cárceles revelan que todo ese aprendizaje puede empezar desde los seis años y culminar antes de los 13.

Nos involucran desde muy pequeños en pandillas y en el tráfico de sustancias. En mi grupo éramos 23 cuando teníamos 13 años y sólo tres llegamos vivos a los 17 años”
Carlos Cruz, ex pandillero mexicano y ahora líder de la organización Cauce Ciudadano.

El censo nacional de justicia estatal de 2015 realizado en México señala que casi 45.000 adolescentes son investigados en relación con delitos del fuero común.

Además, unos 5.000 jóvenes están presos por la comisión de delitos graves, de los cuales el 22% lo están por asesinato y homicidio.

El Comité de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas es otra de las organizaciones que, al igual que Cauce Ciudadano, señala que uno de los factores que incide en estas cifras es el reclutamiento de menores en México por parte de la delincuencia organizada.

Una encuesta en centros de internamiento para adolescentes en conflicto con la ley realizada por la investigadora Elena Azaola para UNICEF y el gobierno mexicano, revela que en las colonias o barrios donde estos muchachos crecieron era fácil conseguir drogas y armas.

Además, 25% de los menores señalaron que en sus barrios existían muchas pandillas y en el 39% de los casos los jóvenes señalaron influencia de su entorno para la comisión de delitos.
Así eran las colonias en las que crecieron los adolescentes procesados en México
Características de la colonia donde vivían No
¿Las calles contaban con suficiente iluminación? 38%
¿Las calles estaban limpias? 45%
¿La mayoría de las viviendas estaba en buen estado? 41%
¿Había parques? 33%
¿Había deportivos o canchas de juego? 15%
¿Los vecinos se conocían? 7%
¿Los vecinos se ayudaban entre sí cuando tenían algún problema? 31%
¿Consideras que era una colonia segura? 41%
¿Consideras que había mucha violencia en tu colonia? 74%
¿Se podían conseguir drogas fácilmente? 60%
¿Se podían conseguir armas con facilidad? 77%
¿Había muchas pandillas en tu colonia? 75%
Los amigos que tenías en tu colonia, ¿tuvieron alguna influencia en el delito por el que estás en este centro? 71%
Fuente: Encuesta en centros de internamiento para adolescentes en conflicto con la ley en cuatro estados, 2014. (SEGOB México – UNICEF México)


El coordinador de Cauce Ciudadano señala que el crimen organizado ha potenciado sus estrategias para cooptar menores por las políticas de criminalización y “guerra contra el narcotráfico” implementadas en México desde 2006.

“América Latina tiene que voltear a ver lo que pasa en México para saber cuál es el camino que no hay que tomar. Hagan lo contrario a lo que se hace en México porque sino el remedio puede salirles peor que la enfermedad, como a nosotros”, concluyó Carlos Cruz.
Salidas

¿Cómo hacer para que cada vez más chicos terminen como Carlos o Cecilio y no como el Peti?

Mientras los organismos internacionales y asociaciones que trabajan con jóvenes proponen estrategias de reducción de daños y reinserción útil, aumentan los políticos que plantean “mano dura” y reducción de la edad de imputabilidad.

En Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Perú o Uruguay, por ejemplo, ya existen propuestas legislativas para que los menores puedan ser procesados por delitos como si fueran adultos.

El experto de UNICEF José Bergua explica que debates sobre endurecimiento de penas “no son saludables” porque apenas atienden inquietudes de la población y no consideran todas las dimensiones del problema.

“Con una política de cárceles muchas veces (los jóvenes) salen peor. Hay que invertir en políticas preventivas que, además de todos sus beneficios, son más baratas que mantener a miles de menores en prisión”, explicó.
Al respecto, Santiago Ávila, coordinador de la organización hondureña Jóvenes contra la violencia, explicó a BBC Mundo que el sistema judicial hondureño no tiene una estrategia de rehabilitación apropiada.

Ávila recuerda que a él mismo le toco perder a su hermano víctima de la violencia y que sus antiguos compañeros de escuela “están asesinados o se volvieron parte de las pandillas”.

“Usamos los mismos métodos que las maras para reclutar a los jóvenes, pero lo hacemos para convertirlos en ‘embajadores de la prevención’. Promovemos voluntariados y programas educativos”, explica Ávila.

Sin embargo, los esfuerzos de Jóvenes contra la violencia, de Cauce Ciudadano o de Cecilio Torres todavía no son suficientes.

La escasa atención a los menores en barrios argentinos, el microtráfico de droga en las provincias centroamericanas, las pandillas y el crimen organizado en México son enemigos -por ahora- muy poderosos.

VIDEO: Se desata la guerra en el Triángulo Rojo: militares vs huachicoleros

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Un enfrentamiento a balazos y piedras se registró una vez más entre ladrones de combustible y militares en la comunidad de Cuesta Blanca en el municipio de Palmar de Bravo que dejó como saldo a varios militares heridos, además de unidades volcadas.

CAMBIO reportó el hecho la noche del domingo y según versiones oficiales, hasta al medio día de este lunes, los uniformados no había presentado una denuncia contra los huachicoleros.

Todo empezó por un decomiso de camionetas cargadas de gasolina que realizó la Policía Militar en esta población pero al intentar  salir del pueblo, en el paraje “Limonares” un grupo de personas los rodearon hasta voltear una de las unidades.

Momentos después, un grupo de hombres presuntos chupaductos intentaron rescatar la camioneta pero debido a que los uniformados pusieron resistencia, comenzó una balacera.

Se sumaron pobladores al bando de los huachicoleros quienes apedrearon a los militares.


"BRONCO HOCICON y MILITAR INCAPAZ ",NARCO REOS GOBIERNAN el "TOPO CHICO",EXHIBEN ABUSOS…mientras el hociconea,ellos mandan y se mandan.

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Tras la matanza de 49 reos en febrero del año pasado, el Gobernador Jaime Rodríguez y las autoridades penitenciarias han asegurado en numerosas ocasiones tener el control del Penal del Topo Chico.

Pero dos videos compartidos ayer en redes sociales revelaron que la realidad sigue siendo de terror: los reos continúan gobernando el saturado y peligroso centro penitenciario.

Las imágenes captadas con teléfonos celulares muestran a un grupo de reos abusando de otros internos de forma verbal, física e incluso sexual.

En una de las escenas se ven seis internos siendo obligados a lavar con trapos el piso de lo que parece un área común; unos están desnudos y otros traen tangas y otras prendas de ropa interior de mujer.

Los hombres son forzados a arrastrarse en el piso y reciben patadas e insultos por parte de sus rivales, que son por lo menos seis y aparecen en el video vistiendo ropa de civil y no los uniformes color naranja que supuestamente usa toda la población del Penal.

En otro video se observa una agresión sexual a un reo.

Las imágenes habrían sido grabadas después del 25 de febrero, ya que en ellas aparece como uno de los reos agredidos el supuesto líder de un grupo del crimen organizado, al que le falta la pierna derecha, y quien presuntamente operaba en Apodaca, Escobedo y San Nicolás.

El supuesto capo fue detenido el 22 de febrero en el Centro de la Ciudad e ingresó al penal tres días después, luego que un juez le dictó prisión preventiva al quedar vinculado a proceso por el delito de narcomenudeo.

Trascendió que el supuesto cabecilla es investigado por su participación en secuestros y también en ejecuciones de integrantes de un grupo rival, que ahora estaría cobrando venganza dentro del Topo Chico.

La divulgación de los videos que evidencian el uso de teléfonos celulares dentro del Penal ocurre 14 días después de que asumió la dirección el militar Ricardo Tejeda de Luna, quien fue cuestionado por organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El 26 de mayo del año pasado, más de tres meses después de la matanza en el Topo Chico, el Gobernador recorrió la prisión acompañado por medios de comunicación.

“Ustedes (los medios) pueden venir a ver, a revisar, a la hora que quieran”, dijo en entrevista.

“Cuando los presos se portan bien no van a permitir nunca más que haya un control de alguien de ahí, eso no va a suceder”, agregó, “y cuando suceda, nosotros volveremos a actuar y lo haremos con la mano derecha”.

Las cárceles invisibles de Los Zetas

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

El primero de febrero pasado, José Luis Cano Lumbreras, alias El Comandante Cano, líder de la organización delictiva conocida como Zetas Vieja Escuela fue ingresado en el penal de Ciudad Victoria.
Lo habían aprehendido en un operativo efectuado en una casa de seguridad.

Tres días después de su ingreso al penal, al volver de una diligencia judicia, fue asesinado mediante asfixia por miembros de un grupo rival.

Se dice que los Zetas Vieja Escuela son una organización fundada por narcotraficantes que cumplieron sus sentencias o fueron liberados y volvieron a Tamaulipas a reconstruir al grupo que antiguamente dominó esa región.

En julio de 2013, uno de los últimos jefes Zeta, Miguel Ángel Treviño Morales fue detenido con ayuda de un “dron” en Nuevo Laredo. Año y medio después su hermano, Omar Treviño Morales, el Z-42, cayó en manos del Ejército y de policías federales en una residencia de la ciudad de Monterrey.

En los últimos años habían sido capturados o abatidos los principales líderes del cártel. Con la caída de los hermanos Treviño, Los Zetas perdieron territorios e influencias. Sus rivales del Cártel del Golfo extendieron su dominio en Tamaulipas.

Según las autoridades, las ruinas del antiguo imperio de Los Zetas quedaron en manos de un sobrino de los hermanos Treviño: José Francisco Kiko Treviño.

La designación del nuevo jefe del cártel fue rechazada por diversos cabecillas y “jefes de plaza”; sobrevino una ruptura.

Kiko Treviño se había quedado, sin embargo, con algunas de las células más numerosas de la organización. Con ese capital criminal fundó el Cártel del Noreste (CDN), cuya presencia se ha registrado en Nuevo León, Coahuila, Nayarit, Zacatecas, Veracruz y San Luis Potosí.

Quienes no aceptaron el liderazgo del sobrino de los Treviño decidieron operar por su cuenta. En lugar de una sola organización, ahora son cinco o seis las que se dedicaban al secuestro, la extorsión, el robo de vehículos, la trata de personas y el narcotráfico. Dichas escisiones se identificaron a sí mismas como Zetas, Zetas Sangre Nueva, Sangre Zeta, etcétera.

Algunas de ellas se aliaron incluso con el Cártel del Golfo (los rivales históricos desde la captura del capo Osiel Cárdenas) para combatir al Cártel del Noreste.

Narcotraficantes aprehendidos admitieron que Kiko Treviño había tenido miedo de ser traicionado o ejecutado, y que al poco tiempo de su ungimiento se refugió en Houston, Texas.

Durante casi un año dirigió al CDN desde el otro lado de la frontera. Hace seis meses, a fines de septiembre de 2016, fue aprehendido por elementos de Seguridad Nacional del país vecino. Algunos de sus subalternos no tardaron en ser barridos. Uno de ellos, detenido hace poco, dirigía la organización a través de mensajes de WhatsApp.

Otro fue conocido hace unos días mediante un video difundido en redes sociales, en el que un grupo de Zetas recluidos en el penal de Apodaca lo obliga a vestir lencería y limpiar el piso con un trapo.

La guerra entre mafias no se libra solo en las calles de Tamaulipas, sino también en lo que se supone un espacio vigilado por el Estado, las cárceles. En uno de esos espacios fue asesinado el 1º de febrero en el penal de Ciudad Victoria El Comandante Cano.

Pinche vieja dramática hija de tu p… m.., ¿quién es la pinche María? –¿No está al aire, verdad? –me pregunta

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

En el corte comercial de las nueve recibo la llamada de un general de División que hoy tiene uno de los cargos más altos en la Secretaría de la Defensa Nacional. Lo conocí tiempo atrás, en los días más duros de la lucha contra los grupos criminales.

–¿No está al aire, verdad? –me pregunta.

–No, general, estamos en la pausa.

–Ya se lo había dicho y ahora se lo vuelvo a decir: en el Ejército no hay impunidad ni toleramos los abusos –me dice con la economía de palabras de quien no quiere dejar espacio a la duda.

Minutos después, ya de regreso al aire, por ahí de las nueve y cuarto de la mañana, la Defensa Nacional emite un comunicado para informar lo que, minutos antes, nos había desvelado el especialista en fuerzas armadas, Juan Ibarrola. Informa la Defensa:

*Los hechos del video que circula en las redes sociales, y que nosotros difundimos a las ocho y cuarto, eran ciertos. Es cierto, como se ve, que una cabo y un capitán del Ejército mexicano torturan a una joven, le ponen un rifle en la cabeza, simulan asfixiarla dos veces con una bolsa de plástico. La cabo espeta: “Pinche vieja dramática, hija de tu p… m…, ¡contéstame lo que te estoy preguntando! ¿quién es la pinche María?”

*Los hechos ocurrieron en Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, el 4 de febrero de 2015. El Ejército tuvo conocimiento de ello el 10 de diciembre de ese año. Entonces actuó y notificó al agente del ministerio público militar.

*La cabo y el capitán fueron detenidos el 5 de enero, están en una prisión militar y a disposición del juez quinto militar.

*El 4 de enero se le dio vista y desglose de la averiguación a la PGR.

El Ejército no quiere más escándalos. Así entiendo la velocidad con que, una hora después de la transmisión de esas imágenes, difundiera ese comunicado implacable. El Ejército no quiere dejar lugar a dudas: hay y habrá tolerancia cero con la tortura.

En el video aparece también un elemento de la Policía Federal. Ahora se sabe que era una mujer, una policía federal. Quiero pensar que, como  la cabo y el capitán, pronto estará detenida y sometida a proceso. Sólo así podrá ganarse algún día la guerra contra los secuestradores, sicarios, criminales.

Concluye el comunicado difundido por ahí de las nueve y cuarto de la mañana: “La Secretaría de la Defensa Nacional agradece el interés de la población e invita a que en caso de que conozcan de este tipo de ilícitos, lo hagan del conocimiento de las autoridades y de esta Secretaría para proceder conforme a derecho”.

Todo, en una hora. Queda para el registro. 

MENOS DE 140. Al final, los padres cierran filas con su asesor Vidulfo Rosales. Hoy lo dejarán en claro.

“El 80” jefe de La Línea mató a Miroslava Breach por descubrir que su suegra sería postulada por el PRI

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Carlos Arturo Quintana, alias “El 80”, presunto líder de la Línea -brazo armado del Cártel de Juárez- fue el presunto autor intelectual del asesinato de la periodista Miroslava Breach Velducea, según una información publicada por el diario La Jornada, de la cual la comunicadora era corresponsal en Chihuahua. “El 80” está considerado por el Buró Federal de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés), como uno de los delincuentes más buscados en aquel país, además de que presuntamente controla diversas policías municipales en la entidad, pero según el rotativo, en México no hay ninguna orden de aprehensión por delitos previos en su contra, porque “la gente no lo denuncia”. Quintana aparece mencionado en la cartulina que dejó el autor material del homicidio en el lugar de los hechos, después de asesinar a la periodista el pasado jueves. 

En el mensaje se afirma que el homicido de Breach fue a consecuencia de su “lengua larga”. 

La Fiscalía de Chihuahua solicitó a través de un comunicado la colaboración de la ciudadanía para identificar a los probables responsables del homicidio. Además, la dependencia estatal hizo público el video donde se puede apreciar al sujeto que supuestamente disparó contra la periodista y el modelo del automóvil en el que viajaba, acompañado de un conductor. Además, el diario reveló que gracias al trabajo de quien fue corresponsal en Chihuahua,se frustró la candidatura a la alcaldía de Bachíniva, de Silvia Mariscal Estrada, la suegra del líder delincuencial, quien controla varios municipios del corredor del noroeste del estado, lo que también le ha permitido postular a sus cercanos a diferentes puestos de elección popular con el respaldo del Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

Arturo Quintana, de aproximadamente 35 años de edad, es identificado como uno de los líderes de La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez, que controla varios municipios del corredor del noroeste del estado, lo que también le permitió registrar como candidato del PRI por Namiquipa al actual Alcalde Ramón Alonso Enríquez Mendoza. 

En ese momento, el entonces precandidato panista a la gubernatura de Chihuahua, Javier Corral Jurado, así como otros candidatos y líderes de partidos políticos, solicitaron a la Secretaría de Gobernación (Segob) investigar a todos los aspirantes a los diferentes puestos de elección popular. “Él [Quintana] se siente protegido y así actúa, le dan obras […] el Secretario de Gobernación debe explicar si es cierto que el Gobernador [César] Duarte Jáquez es amigo de Arturo Quintana […] tiene las policías de varios municipios, es un cuerpo especial con camionetas blancas con águilas enfrente”, dijo Corral Jurado en marzo de 2016 a la revista Proceso. Quintana actúa principalmente en Ciudad Cuauhtémoc, una de las regiones de mayor producción de manzana y considerada la puerta de entrada a la región Tarahumara. “El 80” habría sido capturado en noviembre pasado, luego de que el Gobierno de César Duarte sostuviera que su detención se había logrado nueve meses atrás. 

El sobrenombre de “El 80”, explicó un alto funcionario estatal al rotativo, surgió hace varios años. Quintana utiliza estrategias de los viejos narcotraficantes para que los habitantes lo consideren benefactor –al modo inaugurado en ese mundo por el colombiano Pablo Escobar Gaviria– y realiza obras de tipo social en las comunidades donde opera. “Parte de sus ganancias las destinaba a pintar escuelas y las lecherías de Conasupo. 

Le gustaba colocar en ellas una leyenda que decía ‘inversión: gobierno 20 por ciento, iniciativa privada 80 por ciento’. De allí surgió su alias El 80”. 

Quintana es señalado como uno de los narcotraficantes que la semana pasada encabezó un enfrentamiento contra César Raúl Gamboa, “El Cabo”, en la carretera estatal Rubio-Bachíniva, que dejó un saldo oficial de ocho muertos y 20 vehículos blindados abandonados. Autoridades locales señalaron al diario que durante el enfrentamiento en el que falleció alias “El Cabo”, se utilizaron granadas de fragmentación y de 40 milímetros, y se accionaron armas calibre 50 milímetros. 

Por su parte, Renato Sales Heredia, comisionado nacional de seguridad de la Secretaría de Gobernación (Segob), afirmó que detrás del asesinato de la periodista, está el crimen organizado. “A nuestro parecer, pudiera tener que ver con grupos vinculados con la delincuencia organizada que no operan precisamente en esta administración, que vienen operando desde hace tiempo”, explicó Sales al semanario Proceso. 

La periodista fue atacada a balazos en el exterior de su domicilio en la Colonia Las Granjas, en Chihuahua. Breach se encontraba a bordo de su camioneta y en compañía de su hijo a quien llevaba a la escuela, cuando un sujeto se acercó a la ventanilla del conductor y le disparó en ocho ocasiones con un arma calibre 38. La periodista falleció cuando era trasladada a un hospital. El gobernador Javier Corral aseguró que la periodista recibía mensajes de amenaza y además hace dos años, cuando era senador, le manifestó personalmente que había recibido amenazas por reportajes de la sierra.

Persecución y balacera para neutrralizar a “El Colores”, líder de sicarios para las Fuerzas Especiales Dámaso en centro de San José del Cabo, BCS

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Un operativo de la Policía Estatal Preventiva que pretendía neutralizar al peligroso delincuente identificado como “El Colores”, líder de sicarios para las Fuerzas Especiales Dámaso en el municipio de Los Cabos, Baja California Sur, terminó esta tarde con un enfrentamiento a balazos. Los hechos tuvieron lugar alrededor del mediodía de este viernes en San José del Cabo; según información obtenida, los sicarios que viajaban por la carretera Transpeninsular a bordo de una camioneta de color negro, tipo Tahoe con placas DOYER 21 del Estado de California, Estados Unidos. 

Los agentes de seguridad adjuntos al Mando Mixto le hicieron la parada a la camioneta, que además traía los vidrios polarizados, sin embargo está se dio a la fuga, lo que originó una intensa persecución por varios kilómetros, el vehículo fue alcanzado hasta la Unidad Deportiva “San José 78”, localizada en la calle Idelfonso Green en pleno centro de San José del Cabo, donde se desató un enfrentamiento a balazos.   

Varias cuadras a la redonda sintieron temor al escuchar el estruendo de rifles automáticos; de acuerdo a las indagatorias, resultaron dos civiles lesionados por disparos de arma de fuego, se trata de José“N”, de 21 años de edad – el cual fue trasladado gravemente lesionado – y José Francisco “N”, de 27. Ambos fueron llevado a la unidad medica en San José del Cabo. “El Colores”, no fue localizado, por lo que estiman que el sicario no se encontraba en el lugar, a lo que las fuerzas del orden no han revelado, si es que el presunto delincuente huyó o no viajaba en la unidad. 

En el sitio, José de 21 años, el cual portaba una pistola escuadra y que quedó en el interior del vehículo, se desplomó debido a los múltiples impactos de bala que recibió. “El Colores”, es el blanco de las Fuerzas Armadas, Policía Federal Gendarmería, Policía Estatal y Ministerial, se le busca por su presunta responsabilidad de los recientes hechos sangrientos que han consistido en arrojar al menos 10 cuerpos desmembrados en hieleras y bolsas negras. 

Justamente la noche de este jueves, en la calle Camino a la Plaza, en la Colonia Pedregal de Cabo San Lucas, fueron abandonados -en bolsas negras- los restos de tres personas, un hombre y una mujer, a un costado del hallazgo fue encontrada una cartulina de color blanco en donde incita de nuevo “a salir al topón” y llevar más arriba la guerra por el control de la plaza. Desde la caída de “El Lucifer”, el cual fue detenido el lunes 6 de marzo del presente año en el Zacatal de San José del Cabo, quien hasta ese momento era presuntamente el brazo armado de “Los Dámaso”, reinado que hoy en día, y según fuerzas de inteligencia militar, fue heredado a “El Colores”, el cual consideran como un blanco peligroso y sanguinario.

DURO GOLPE A EL Z-40 LO MANDAN A CD JUAREZ APUNTA A EXTRADICIÓN

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Miguel Ángel Treviño Morales, líder de la organización criminal de los Zetas, fue trasladado a la prisión federal de Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, desde donde se estaría preparando su eventual extradición hacia los Estados Unidos.

En ese país, una corte federal de Nueva York inició en 2014 el procedimiento para lograr la extradición de Treviño Morales, conocido como Z-40, y quien fue detenido por elementos de la Marina y el Ejército en julio de 2013 en el municipio de Anáhuac, Nuevo León, cuando se dirigía a Tamaulipas con su contador y un escolta.

En las primeras semanas que siguieron a su captura, la Secretaría de Gobernación aseguró que no existían solicitudes de extradición hechas aún por el gobierno norteamericano para llevarse la narcotraficante y juzgarlo en ese país por diversos delitos como trasiego de drogas, lavado de dinero, homicidio.

En 2009 esa misa corte federal acusó a Treviño de encabezar una organización criminal cuya finalidad era la de conspirar para introducir droga a los Estados Unidos, además de estar vinculado con el tráfico ilegal de armas hacia México.

Fuentes judiciales indicaron que el traslado de Miguel Ángel Treviño se realizó poco después de las once de la mañana del sábado 25 de marzo, desde el penal federal de máxima seguridad de El Altiplano hacia el aeropuerto internacional de Toluca.

En el aeropuerto lo esperaba un avión de la Policía Federal que despegó hacia Ciudad Juárez con el detenido, quien fue escoltado por un convoy de vehículos blindados de esa corporación y del Ejército Mexicano.

El traslado de Treviño Morales se da en momentos en los que se han registrado diversos motines y fugas en prisiones estatales de norte y noreste del país, en zonas en las que el cartel de los Zetas ha recobrado espacios y cogobierna los penales en donde sus integrantes purgan condenas o están bajo proceso penal.

"Al narco no le conviene que se desorganice el Estado"

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Las guerras han sido continuas en la historia de México, así como también la falta de movilización social

En los años 70 del siglo pasado, el gobierno mexicano lanzó una gran campaña en contra de los grupos subversivos que operaban en distintos lugares del país, como Guerrero. Se trató de la llamada «guerra sucia».

Por esos mismos años, en buena medida a instancias de Estados Unidos, el Estado mexicano también inició una gran ofensiva contra la producción, distribución y comercialización de narcóticos ilegales.

Narcotráfico
Unas tres décadas después, ya en pleno proceso de transformación política del país, se lanzó otra guerra: en esta ocasión contra el crimen organizado, especialmente el dedicado al narcotráfico, una industria delictiva que ha tenido un auge.

La forma en que se han vinculado esos procesos bélicos ha sido analizada, desde la filosofía política y la historia social, por Teresa Santiago y Carlos Illades, en su libro Estado de guerra. De la guerra sucia a la narcoguerra.

Ariel Ruiz (AR): ¿Por qué escribir un libro como el suyo, en el que desde la filosofía política clásica y la historia analizan la guerra mexicana contra el narcotráfico?

Carlos Illades (CI): Nos quedó la impresión, sobre todo por lo que leíamos en la prensa, de que estaban ausentes algunos conceptos importantes acerca de la guerra, o que aparecían nada más como esbozo en los análisis. Tampoco fueron muchos autores, pero vimos que estaba bordándose alrededor de la noción de «guerra justa”. Y entonces con Teresa, que es especialista en los temas de la guerra, empezamos a pensar: hay que decir algo desde la academia porque da la impresión de que hay percepciones y aproximaciones desde los medios, pero falta una serie de conceptos que den más precisión al análisis. 

¿Qué nos aporta hoy la filosofía política clásica para el análisis de nuestra situación?

Teresa Santiago (TS): Creo que ayuda mucho para entender y, sobre todo, para llevar a cabo el análisis…

Los clásicos, desde luego, pueden servir muchísimo; al principio del libro tomamos, por ejemplo, a Hobbes para abordar las ideas de Estado y de guerra, de cómo esta tiene que entenderse a partir de la formación de un Estado que es, a final de cuentas, un ente político que los ciudadanos construyen para salir de la guerra de todos contra todos, lo que no quiere decir que el conflicto se elimine por completo porque siempre lo habrá.

Ese tipo de reflexión y de análisis que nos brinda la filosofía política, ayuda muchísimo para que nosotros apliquemos esos conceptos a una situación concreta, como la guerra que se libra en México contra el crimen organizado.

Carlos Illades(CI): También notamos otro asunto cuando empezamos a hablar de hacer un libro: en 2011 poco se hablaba de los daños causados a la población por la guerra. Uno de los pocos éxitos que tuvo Felipe Calderón en la guerra que emprendió fue hacerle creer a la sociedad que el conflicto era entre criminales que se mataban entre ellos y que se autorregulaban como el mercado, como una ley natural. Esa era su perspectiva, y dentro del fracaso que representó su planteamiento acerca de la guerra, en eso fue exitoso.

La sociedad creyó, al menos durante algún tiempo, que el enfrentamiento era entre criminales, pero ahora lo que vemos ya muy frecuentemente en estudios serios es que ya se habla mucho más de desaparecidos, de desplazados, de gente que no tenía que ver con la guerra y que ahora la padece.
En el libro hacen una distinción muy interesante entre lo que es la guerra civil y la interna, pero también hay quienes han querido ver en esta guerra una suerte de insurgencia, por ejemplo 

TS: Nosotros lo caracterizamos como guerra interna; es un término que debe tener una explicación porque no basta nada más decir «esto se llama así». Lo que encontramos es que esta guerra interna se parece a distintos tipos de conflicto: a la guerra civil, a la insurgencia y otros.

Por ejemplo, en los últimos tiempos la situación se parece mucho a la guerra sucia en cuanto a lo que ha llevado la militarización de este conflicto. Entonces le llamamos guerra interna porque es un enemigo interno que es combatido por el Estado y que ocupa un territorio.

También hay la discusión de si es una guerra o no lo es. En los primeros meses y etapas del conflicto muchos estuvieron en contra de que se le llamara «guerra», pero ahora vemos que no es exagerado llamarla así porque hay justamente elementos que sí nos permiten hablar de guerra: el contrario que es designado por el Estado como un enemigo, se le combate con el Ejército y el enemigo ocupa territorios y en algunos casos incluso se hace del poder político. Esto también, por ejemplo, podría acercar este conflicto a la guerra civil.

CI: Nada más por recordar un dato: en la guerra civil salvadoreña, en el momento de más fuerza del Frente Farabundo Martí, este logró apoderarse de un tercio del territorio; si nosotros empezamos a sumar los estados y los municipios que están tomados por distintos grupos, llegaremos a la conclusión de que México no está tan lejos de que un segmento importante —no digo mayoritario— del territorio sea gobernado bajo reglas que no son las de una república o de un Estado legítimamente constituido. Esto me parece importante.

Otra asunto es que la guerra ha ido cambiando, y en algún momento, hace un par de años, cuando surgieron las autodefensas, en particular en Michoacán y Guerrero, sí hubo elementos de insurgencia, ya que dentro de la lógica misma de la guerra algunos grupos desarrollaron esa perspectiva. Pienso que Mireles era una insurgencia civil, y de allí la preocupación y la acción estatal por pararla.

Ustedes dicen que la narcoguerra tiene una lógica empresarial, sin reivindicaciones sociales ni políticas, además de que los grupos no buscan acabar con un orden que los beneficia; ¿se puede decir que estas bandas de narcotraficantes son actores conservadores?

TS: Yo creo que sí; no sería equivocado caracterizarlos como conservadores porque, en efecto, hasta ahora no tienen, salvo los Templarios y la Familia Michoacana, ningún intento de reivindicación social.

Su bandera no es la justicia social, desde luego, e incluso en esos grupos, sobre todo los Templarios, más bien hay una cuestión medio religiosa, una especie de código moral que al principio publicaron.

A los grupos delincuenciales no les conviene tampoco que se desorganice demasiado el aspecto institucional del Estado. En ese sentido, podríamos decir que sí son conservadores, aunque van totalmente con las leyes del mercado, que es lo que priva para ellos. Después está todo lo demás, incluso la vida humana, la protección de las poblaciones, etcétera. Eso va siempre en un segundo o último término.

CI: Esto último que señala Teresa es el capitalismo desregulado en su más cruda expresión: es maximizar las ganancias a costa de lo que sea. Entonces, claro, están fuera de la ley; pero dentro del marco de la ley y del imaginario colectivo, lo que se fomenta es que hay que tener éxito a como dé lugar, hay que ganar lo más que se pueda y hay que saltarse las trabas. Es esta lógica de la sociedad actual: la maximización de la ganancia es la regla de oro.

Tampoco deberíamos extrañarnos de que procedan así; cuando se nos dice que la empresa del Chapo Guzmán, el Cártel de Sinaloa, funciona de manera muy eficiente y moderna, pues claro, es la expresión del orden que tenemos y es, finalmente, parte de un tipo de sociedad que premia este éxito a como dé lugar.

¿Cómo se han imbricado estas dos luchas: por una parte la lucha política, social, de grupos subversivos, guerrilleros, con la otra parte, la de la delincuencia organizada?

CI: De un lado está el Estado, y eso lo destaca mucho el libro. Estamos en un país que transita hacia la democracia, pero que no ha acabado con muchos de los rasgos autoritarios, y es un Estado que, al no haber revisado sus códigos, sus prácticas, etcétera, emprendió una guerra mucho más grande, contra un enemigo mucho más poderoso que las guerrillas: el crimen organizado. Pero lo hizo sin haberse depurado. Por esto establecemos una conexión entre la guerra sucia y la guerra contra el crimen organizado.

Lo anterior es parte de un continuo de un Estado autoritario que no se acaba de ir, que nunca supo aclarar lo de las víctimas de la guerra sucia y ahora no sabe ni siquiera contar las víctimas de la guerra contra el crimen organizado. Ese es un elemento fundamental.

La guerrilla es marginal, pero no está en una mala época. Considero que está en una época en que, a veces, en algunos casos y en algunas regiones, como las autodefensas y en movimientos sociales, tiene ya una presencia más importante, no tanto por el lado del crimen —si no, la guerrilla tendría ya una mucho mayor capacidad de acción, de fuego, etcétera.

¿Cuál ha sido la reacción de la sociedad a esta guerra? 
TS: Creo que el rol ha sido bastante modesto, por decirlo de alguna manera. Es muy difícil pensar que si esto hubiera sucedido en otro tipo de sociedades, entonces habría una reacción mucho más fuerte en contra, por ejemplo, de no estar de acuerdo con la solución que se le está dando al conflicto porque está causando una serie de resultados indeseables: muertes, víctimas. No lo sabemos porque sería un ejercicio meramente especulativo.

CI: Tenemos una sociedad que le tiene miedo a los delincuentes, pero también al Estado. 

El tenerle miedo a quien debería ejercer la autoridad es un indicador muy importante de lo que no funciona de la democracia mexicana, que sirve para poner gobernantes pero no para gobernar. Para gobernar se necesita movilizar a la sociedad también a favor de ciertas políticas, y en México siempre hay un divorcio entre los gobernantes, así sean democráticamente electos, respecto de la sociedad.

Entonces eso lo tenemos muy marcado: una desconfianza o un temor.

Por otro lado y con una excepción muy importante, Ayotzinapa, sobre todo en las primeras etapas de las movilizaciones por la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala, que fueron plurales, incluso interclasistas, muy sentidas ante una demanda que unificó a gente de muy distinta procedencia, en general las movilizaciones sociales mexicanas son más de índole sectorial o corporativa, como es el caso, por ejemplo, del movimiento magisterial.

También nos llama mucho la atención la escasa resonancia que ha habido en la sociedad política.  

**Ariel Ruiz Mondragón es editor. Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha colaborado en diversas publicaciones de política y cultura.

 (Fragmento de la entrevista publicada originalmente en la revista Metapolítica, año 20, núm. 94, julio-septiembre de 2016. Con autorización del periodista).
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