Cartel Arellano Felix

Del Cártel Arellano Félix, el sicario y mandadero “La Mojarra” pugna por libertad

noviembre 1, 2016 // 0 Comentarios

Del Cártel Arellano Félix, el sicario y mandadero Manuel Martínez González reclama se aplique en su favor la ejecución de prisión preventiva en dos sentencias. Así recuperaría su libertad. Suma condenas de 12 años seis meses de prisión por delincuencia organizada y 7 años seis meses de cárcel por lavado de dinero. En un Tribunal Unitario le concedieron un amparo para que se estudie la posibilidad de liberarlo
Fue el hombre de las confianzas del mafioso Benjamín Arellano Félix y sus descuidos llevaron al Ejército a la captura de ambos en Puebla hace más de 14 años y medio. El gobierno pretende que purgue sus condenas hasta marzo de 2022, pero su defensa estima que el pistolero debió abandonar la prisión hace casi cuatro años. La latente libertad del recluso se encuentra ahora en manos de un Tribunal Colegiado en el Estado de México.

Se trata de Manuel Martínez González alias “La Mojarra”, cuyo apodo deviene de su consanguineidad con el afamado pistolero del Cártel Arellano Félix (CAF), Fabián Martínez “El Tiburón”, quien se suicidó en Zapopan en 1998 al verse rodeado por la policía. Por ser su hermano menor y un novato, a Manuel le correspondió el mote de un pez menor.

Tareas de inteligencia militar le siguieron la pista desde 2001. “La Mojarra” era el encargado de llevar y entregar 30 mil dólares semanales a Ruth Serrano, la esposa de Benjamín, que también vivía en una residencia de Puebla, cercana a la de su marido. El seguimiento duró varios meses hasta que un operativo efectuado el 9 de marzo culminó con la detención de Arellano Félix y su fiel escudero.
Martínez González fue internado -cuatro días después- junto con su patrón en el Centro Federal de Readaptación Social número 1 “Altiplano”, en Almoloya de Juárez, Estado de México. Ahí quedó a disposición del Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en esa entidad acusado de delincuencia organizada y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

Al rendir su declaración preparatoria, Manuel dijo contar con 23 años de edad y dedicarse a la compra venta de automóviles. Negó en todo momento las imputaciones formuladas en su contra. Dijo desconocer cualquier tipo de actividad criminal de Benjamín Arellano y se desligó de su presunta pertenencia al entonces llamado Cártel de Tijuana. El juez le dictó el inevitable auto de formal prisión 144 horas después.

En octubre de 2003, a “La Mojarra” le fue instruido un nuevo proceso en el Juzgado Quinto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de México por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), junto a la contadora Ivonne Soto Vega “La Pantera” y los casacambistas Ruelas Martínez.

Con el paso de los años llegaron las sentencias de ambas causas penales. En el Juzgado Segundo, Manuel Martínez fue condenado a 12 años seis meses de prisión por delincuencia organizada y se le absolvió de la portación de arma de fuego. Tras un recurso de apelación, la condena fue confirmada en segunda instancia y quedó firme el 20 de abril de 2006.

En el Juzgado Quinto fue declarado culpable de lavado de dinero en la hipótesis de transportar por interpósita persona recursos a sabiendas de que proceden de una actividad ilícita, con el propósito de ocultar o impedir conocer su origen, localización y propiedad de dichos bienes. La pena original fue de 10 años de prisión, pero modificada en la apelación a siete años seis meses de cárcel. Causó estado el 31 de mayo de 2007.

El defensor de oficio asignado a “La Mojarra” interpuso en 2010 un incidente no especificado para promover que se aplicara a favor de su defendido la reforma de los Artículos 25 y 64 del Código Penal Federal, para efectos de que en ambas condenas se computara la prisión preventiva de forma simultánea, debido a que las dos causas penales guardaban relación al emanar de los mismos hechos.

En septiembre de ese año, el Juzgado Quinto de Procesos Penales Federales del Estado de México consideró fundado el incidente; sin embargo, aplicó indebidamente –a consideración de la defensa- una tesis jurisprudencial para la aplicación sucesiva de las penas, lo que le causa agravio, pues se pretendía la simultaneidad del cómputo de la prisión preventiva (tiempo encarcelado antes del dictado de las sentencias). El Quinto Tribunal Unitario del Segundo Circuito confirmó el fallo.

Debido a lo anterior, Martínez González recurrió al juicio de amparo. La pretensión es que la pena de 12 años seis meses se tenga por compurgada en fecha 28 de julio de 2010, y que la segunda condena, la de siete años seis meses, se tenga por cumplida el 7 de noviembre de este año, según las cuentas alegres del defensor de oficio.

De esa forma, “La Mojarra” estaría con tiempo de sobra en el Centro Federal de Readaptación Social número 8, Nor-Poniente, en Guasave, Sinaloa, a donde fue trasladado a inicios de la presente década.

El Primer Tribunal Unitario del Segundo Circuito con residencia en Toluca resolvió en el juicio de garantías 5/2016 conceder el amparo y protección de la justicia de la unión a Manuel Martínez para el efecto de que el Quinto Tribunal Unitario deje sin efecto la resolución confirmatoria y en su lugar emita otra en la que atienda de manera precisa el análisis de los agravios expuestos por el sentenciado y su defensor.

El Ministerio Público de la Federación, que pretende que “La Mojarra” cumpla de forma sucesiva sus dos condenas hasta marzo de 2022, interpuso el recurso de revisión, por lo que el asunto se encuentra en el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito, donde se resolverá la controversia.

Sicario de los Arellano, revela detalles del asesinato del cardenal Posadas Ocampo

septiembre 10, 2016 // 0 Comentarios

El expediente de juicio amparo 176/2013 –promovido por Alfredo Araujo Ávila, el Popeye –sicario del Cártel de los Arellano Félix– revela detalles de la balacera en el Aeropuerto de Guadalajara, en 1993, que terminó con la vida del cardenal Posadas Ocampo

De familia humilde y de oficio tapicero, Alfredo Araujo Ávila pasó a sus 34 años de edad a ser jefe de una de las células de sicarios que custodiaban a los hermanos Ramón, Javier y Francisco Arellano Félix, del Cártel de Tijuana. A sus patrones los tenía “que defender hasta con la vida, por un sueldo de 1 mil dólares a la semana, [con] un cuerno de chivo y una [pistola tipo] escuadra”.

Fue con esas armas que varios testigos lo vieron aquel 24 de mayo de 1993 cuando participó en la balacera del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, Jalisco, en la que resultó muerto el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, y las mismas que a la postre –el 8 de enero de 2008, cuando fue capturado– lo llevaron a la prisión de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México.

Un tribunal de alzada le negó el beneficio de la libertad, de acuerdo con el expediente de amparo directo número 176/2013 que Araujo Ávila promovió en contra de la sentencia del juez Sexto de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales, en la causa 30/1996, que lo condenó a 11 años y 3 meses de cárcel por el delito de acopio de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, la Armada y Fuerza Aérea.

Originario del Barrio Logan de San Diego, California, semillero de pandilleros del que se abastecía el Cártel de los Arellano Félix, Araujo siempre portaba una charola metálica dorada con insignias de la Procuraduría General de la República (PGR), lo que lo hacía verse como un sujeto influyente en el medio policiaco, se lee en el expediente.

Así lo interpretó su paisano, amigo y cómplice Jesús Alberto Bayardo Robles, a quien Araujo Dávila contactó con David “N”, brazo derecho de Ramón Arellano, para laborar en la organización del Cártel de Tijuana, acérrimo enemigo del Cártel de Sinaloa que dirige Joaquín El Chapo Guzmán.

Fue precisamente Bayardo Robles quien declaró, entre otros testigos, del operativo para asesinar a Joaquín Guzmán Loera, alias Chapo, en Guadalajara y que derivó en la muerte del prelado de la Iglesia Católica. Un crimen con varias hipótesis, libros y versiones encontradas en las que se involucran a personajes de la vida política nacional, como el expresidente Carlos Salinas de Gortari, sin que hasta la fecha haya sido aclarado.

Los otros testigos fueron Luis Enrique Zepeda Tinoco, José Mata Jiménez y Jaime Sánchez Villegas, quienes –en sus declaraciones ministeriales del 28 de mayo de 1993– “reconocieron al Popeye Araujo como uno de los sujetos que participaron en los hechos ocurridos en 24 de mayo de ese año en el aeropuerto Miguel Hidalgo de Guadalajara, disparando con una metralleta”.

El testimonio de Bayardo Robles

Araujo Dávila recomendó a Bayardo para que se integrara a la escolta de protección de los hermanos Arellano Félix. Le dijo a David que Bayardo tenía las virtudes de “haber trabajado en el Ejército; sabía trabajar bien las armas y era muy entrón”. Con eso bastó para que se integrará al crimen organizado.

Alberto Bayardo formó parte de la escolta de Ramón y Javier Arellano Félix, junto con Araujo y otros 10 sicarios pochos (nacidos en San Diego, California) que custodiaban las casas de seguridad blanca y azul, en Guadalajara, en los días previos al enfrentamiento en el aeropuerto tapatío.

Fue en la llamada casa azul donde se resguardaron las armas 5 días antes de la muerte de Posadas Ocampo, y donde se refugiaron para realizar rondines en busca del Chapo Guzmán y Héctor Palma Salazar, el Güero, del Cártel de Sinaloa, “para matarlos, por haberse robado varias toneladas de mariguana y en venganza por el atentado fallido en contra de los Arellano Félix en la discoteca Crystine, de Puerto Vallarta”.

En  sus testimonios ministeriales del 27 y 29 de mayo de 1993, contenidos en el amparo directo 176/2013, Bayardo Robles relata el intento fallido de los hermanos Arellano Félix para matar al Chapo Guzmán y al Güero Palma.

En su lugar, fue acribillado el jerarca de la Iglesia Católica Posadas Ocampo y su chofer, mientras Ramón y Javier Arellano y sus secuaces abordaban un avión que los condujo de regreso a Tijuana la tarde del 24 de mayo de ese año. El caso aún no ha sido esclarecido por la PGR.

Describe Bayardo que ya con anterioridad desde la casa de seguridad Residencial Chapultepec de Tijuana, Baja California, sus patrones Ramón y Javier Arellano Félix enviaban a grupos de sicarios a otros estados del país para hacer trabajos “muy discretos”. En realidad, dice, “iban a buscar gente enemiga y matarla, como el Chapo Guzmán y el Güero Palma”.

Al frente del operativo iba David, brazo derecho de Ramón Arellano y jefe de Araujo, quien coordinó la misión de ejecutar al Chapo y al Güero en Guadalajara, pues de acuerdo con sus informantes –el Güero Camarón, el Coyul, el Champain– los líderes del Cártel de Sinaloa andaban en la capital tapatía.

Ramón Arellano organizó el operativo desde Tijuana, Baja California, de donde se trasladó a Guadalajara el martes 18 de mayo de 1993, en el vuelo de Aeroméxico de las 7 de la noche, en el que viajaron, además de Ramón y David, alias el CH, Carlos, el Jimmy, el Guiro, el Lalo, el Boni, el Cougar, Enrique Vasconcelos, el Puma, el Güero Caquino, el Tarzán y el Pelón, con sus respectivas armas y cargadores que pasaron “con ayuda de policías federales” a la sala de abordar.

Durante los 5 días previos a la matanza en el aeropuerto, dos grupos de sicarios del Cártel de Tijuana salían de sus guaridas para buscar a sus víctimas, pues Ramón Arellano había confirmado que el Chapo y el Güero Palma se movían en un automóvil Ford Gran Marquis, color  blanco y de modelo reciente.

Pero cada noche regresaban a las casas de seguridad sin haber obtenido su propósito, hasta que el mismo lunes 24 de mayo por la mañana Ramón Arellano les informó que se abortaba la misión, que ni el Chapo ni el Güero Palma estaban en Guadalajara, y les ordenó a los comandos trasladarse al aeropuerto para regresar a Tijuana.

Bayardo Robles y Carlos fueron por los boletos a las 10 de la mañana del lunes 24 de mayo y, en el trayecto, compraron una botella de coñac. Más tarde se fueron de compras a una tienda Sanborns con los 2 mil dólares que Ramón le dio a cada uno como pago de consolación, pues la promesa fue que recibirían 20 mil dólares si caían los líderes del Cártel de Sinaloa y regresaron a la casa azul.

A las 3 de la tarde de ese día, cuando Bayardo y otros sujetos llegaron en taxi al aeropuerto, se encontraron con Ramón Arellano y David y otros guardaespaldas. El vuelo salía a las 4 de la tarde, pero Bayardo no pudo abordar el avión por encontrarse en estado de ebriedad; salió de la sala y se dio cuenta de que en el estacionamiento del puerto aéreo había una balacera.

Desde luego pidió un taxi para salir del lugar, pero fue detenido por la policía judicial que lo dejó libre al identificarse como sargento del Ejército. Llegó al hotel Plaza del Sol, donde durmió y donde lo despertó, a la mañana siguiente, la policía judicial. Bayardo entró en pánico y rogó que no lo entregaran a los hermanos Arellano Félix, porque presentía su muerte ante el fracaso de la misión de matar al Chapo Guzmán en el aeropuerto.

Fue entonces que llevó a los policías a la casa azul de la calle de La Merced 1039, en la colonia Chapalita. Allí les mostró a los agentes el arsenal de cuernos de chivo, pistolas tipo escuadras, granadas de fragmentación, chalecos antibalas, una metralleta M-60, y vehículos blindados con los que salían cada día los grupos de sicarios en busca del Chapo por las calles de la ciudad.

Explicó que el arsenal y el equipo táctico fueron asegurados por la policía y eran las que tenían asignadas él y el grupo de sicarios para el desempeño de su trabajo.

Bayardo les dijo a los agentes que en medio de la confusión que se armó durante la balacera en el aeropuerto vio al Chapo Guzmán en los pasillos de la terminal, acompañado por unos 15 sujetos, todos armados, por lo que él y su amigo el Gory se dirigieron a la sala de abordar, para volar a Tijuana, sin lograr su propósito porque personal de Aeroméxico les prohibió el acceso por encontrarse en estado de ebriedad.

Relató que Alfredo Araujo Ávila se encargaba de contratar a los sicarios que custodiaban las casas de seguridad en Tijuana y en Guadalajara, pero que no lo volvió a ver en la casa azul desde el día anterior al enfrentamiento.

Quienes sí lo vieron y testificaron en su contra fueron, además de José Carlos Bayardo Robles, hermano de Jesús, Juan Enrique Vazcones Hernández y Ramón Torres Méndez, y un grupo de albañiles que trabajaban en el aeropuerto y presenciaron los hechos: Luis Enrique Zepeda Tinoco, José Mata Jiménez y Jaime Sánchez Villegas.

Los albañiles coincidieron en sus declaraciones ante el Ministerio Público que observaron cuando llegó un automóvil color azul Century del que bajaron cuatro sujetos armados con metralletas, disparando hacia el interior de otro vehículo blanco, en el que luego supieron que viajaba el cardenal Posadas Ocampo. Y que de los nueve sujetos que la policía le mostró en fotografías sólo identificaron a Alfredo Araujo Ávila.

Para la negativa de amparo fue clave el dictamen pericial en materia de balística respecto del armamento que Araujo Ávila guardaba en las casas de seguridad, con lo que “quedó acreditada la plena responsabilidad del quejoso”, refiere el amparo 176/2013.

En descargo, Araujo Ávila sostuvo que ninguno de los medios de prueba que fueron recabados por la autoridad judicial podría ser considerado como indicio, para acreditar los elementos de tipo penal, y su plena responsabilidad en el delito de acopio de armas.

Pero de nada le valió ese y otros argumentos vertidos para evitar la prisión de máxima seguridad, porque el magistrado ponente Andrés Pérez Lozano y el secretario Gustavo Aquiles Villaseñor, del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal, determinaron que sí era responsable del delito por el que se le procesaba.

Y así lo confirmó el órgano colegiado al concluir que “Alfredo Araujo Ávila, al menos 8 días antes de los acontecimientos del 24 de mayo de 1993, y hasta la fecha del aseguramiento de las armas, tuvo dentro de su radio de acción y disponibilidad de su domicilio de la calle Merced 1039, coloonia Chapalita, Guadalajara, Jalisco, más de cinco armas reservadas para uso exclusivo del Ejército y la Marina.

Asimismo, que las armas en posesión del Popeye iban a ser utilizadas para eliminar a un rival: “tan es así que al pretender realizar su cometido se suscitó una balacera en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara donde murieron varias personas”.

Por lo que el órgano colegiado, conformado por Óscar Espinoza Durán, Alejandro Javier Hernández y Andrés Pérez Lozano, determinó “negar el amparo y la protección de la justicia solicitada por el quejoso, en contra de la sentencia del 9 de noviembre de 2009, dictada por el Segundo Tribunal Unitario del Segundo Circuito, en el toca penal 223/2009–III”.

La purga del viejo Cártel Arellano Félix

mayo 9, 2016 // 0 Comentarios

Carlos Ibarra, asesinado esta semana en un restaurante en la zona este de Tijuana, fue identificado como un integrante del Cártel Arellano capturado por la DEA y relacionado con la operación de un narcotúnel, que había regresado a Tijuana desde el año 2011. 

La PGJE no tiene avances en la investigación de su asesinato   Cuando lo asesinaron, Carlos Ibarra Castellanos estaba en el interior de la birriería y lonchería Doña Cuca ubicada en el número 20638 de plaza la Riviera en el bulevar Cucapah del fraccionamiento Buenos Aires Sur de Tijuana. El homicida dio en el blanco tres veces, una de las balas atravesó certeramente el cuello de la víctima, quien se convirtió en la muerte violenta número 255 del año, la 51 del mes de abril. 

Su ejecución hubiera pasado desapercibida en medio de la ola sangrienta que afecta a Tijuana, de no ser por dos aspectos: uno, que el cadáver fue identificado como un integrante del viejo Cártel Arellano Félix; dos, que fue acribillado después de un “extraño” período de calma, con apenas 3 asesinatos en una semana, cuando se estaban promediando de 13 a 16 cadáveres cada siete días. 

El ataque en el que acabaron con la vida de Ibarra Castellano se reportó al C4 a las 12:11 horas del  miércoles 27 de abril, se informó de los balazos y la existencia de dos víctimas en el interior del restaurante. 

A la llegada, los grupos de auxilio declararon a Ibarra muerto en el lugar, con heridas en el cuello, la cabeza y la cara, fue identificado en la escena por quien manifestó ser su pareja, Hortensia “N”. 

Al herido (en un brazo) lo identificaron como Gilberto Orozco Rodríguez. Minutos después las corporaciones informaron que la víctima acribillada era miembro del viejo CAF “ligado a los narcotúneles”, para corroborar se preguntó a autoridades en Estados Unidos y confirmaron la coincidencia de datos. 

En abril del año 2003 Carlos Ibarra Castellanos estaba en compañía de Juan Salas Burgos, en el interior del estacionamiento Seven Dollar Parking Lot, dentro de una camioneta estacionada aproximadamente a 4 metros de la franja fronteriza en San Ysidro, ambos fumaban mariguana cuando fueron sorprendidos por un operativo conjunto realizado por elementos de la DEA (Fuerza Antidrogas de Estado Unidos, por sus siglas en inglés) y el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos). 

Los agentes sabían lo que buscaban. En la camioneta de carga y localizaron un fondo falso que contenía poco más de una tonelada de mariguana, y al mover el camión encontraron la salida de un túnel el cual iniciaba del lado mexicano en un a casa localizada en la Colonia Federal de Tijuana. 
Carlos Ibarra Castellanos, ejecutado en Birrieria y Loncheria “Doña Cuca” 

En aquel momento las autoridades estadounidenses informaron que el pasadizo subterráneo era usado por los traficantes del Cártel Arellano Félix (CAF) para cruzar droga, pero a la cabeza de este grupo criminal mencionaron a Ismael “El Mayo” Zambada. 

Fue en julio de 2004 cuando la corte de California declaró culpable a Ibarra y lo sentenciaron a 10 años de prisión, que se cumplían en 2013, sin embargo, los documentos de los juzgados indican que obtuvo su libertad de manera anticipada el 19 de diciembre del año 2011. 

Después, el nombre de este sujeto salió a relucir en la prensa de nuevo en mayo de 2012 –ya liberado– cuando algunos medios de comunicación retomaron los reportes de alertas y Hot Line abierto por la DEA contra el integrante del CAF; en él referían que María de la Luz Burgos Escárcega, primera esposa de Ibarra Castellanos, estaba en la página de la Fuerza Antidrogas estadounidense, como uno de “los más buscados” por su participación en el tráfico de enervantes. 

Antes, en el año 2008 el nombre de esta mujer quedó en los registros policiacos porque siendo residente del fraccionamiento Altabrisa, participó en un choque, en el incidente ella manejaba un auto a nombre de José Carlos Uriarte Burgos. 

Al momento de su asesinato, Ibarra tenía registradas cuatro residencias, una en Loma Dorada, otra en el fraccionamiento Guaycura, una más en la colonia Buena Vista y otra en el fraccionamiento Buenos Aires, donde fue abatido. Además de la posesión de 11 camionetas, cuatro hechas 1997, dos puestas a la venta en el año 2003, y cinco más, de los años 1990, 1993, 1994, 2002 y 2004. 

Y Hortensia “N”, la mujer que identificó su cuerpo, era su contacto de emergencia. Tras su regreso a Tijuana, el único incidente de Carlos Ibarra con la autoridad había sido por manejar en estado de ebriedad. Consultada la PGE informó no tener avances respecto a este expediente.   

Los otros muertos En contraste con la tercera semana de abril que registró 16 asesinatos violentos, del jueves 21 de abril al día 28, se contabilizaron 8. Dos se cometieron el viernes 22; sábado, domingo y lunes nada; uno homicidio el martes, Ibarra el miércoles, otros dos por la noche del mismo 27 de abril, y dos el jueves. Con esto, el número de ejecuciones en Tijuana durante 2016 llegó a 259, de las cuales 55 se cometieron entre el 1 y el 28 de abril.

La purga del viejo Cártel Arellano Félix

mayo 9, 2016 // 0 Comentarios

Carlos Ibarra, asesinado esta semana en un restaurante en la zona este de Tijuana, fue identificado como un integrante del Cártel Arellano capturado por la DEA y relacionado con la operación de un narcotúnel, que había regresado a Tijuana desde el año 2011. 

La PGJE no tiene avances en la investigación de su asesinato   Cuando lo asesinaron, Carlos Ibarra Castellanos estaba en el interior de la birriería y lonchería Doña Cuca ubicada en el número 20638 de plaza la Riviera en el bulevar Cucapah del fraccionamiento Buenos Aires Sur de Tijuana. El homicida dio en el blanco tres veces, una de las balas atravesó certeramente el cuello de la víctima, quien se convirtió en la muerte violenta número 255 del año, la 51 del mes de abril. 

Su ejecución hubiera pasado desapercibida en medio de la ola sangrienta que afecta a Tijuana, de no ser por dos aspectos: uno, que el cadáver fue identificado como un integrante del viejo Cártel Arellano Félix; dos, que fue acribillado después de un “extraño” período de calma, con apenas 3 asesinatos en una semana, cuando se estaban promediando de 13 a 16 cadáveres cada siete días. 

El ataque en el que acabaron con la vida de Ibarra Castellano se reportó al C4 a las 12:11 horas del  miércoles 27 de abril, se informó de los balazos y la existencia de dos víctimas en el interior del restaurante. 

A la llegada, los grupos de auxilio declararon a Ibarra muerto en el lugar, con heridas en el cuello, la cabeza y la cara, fue identificado en la escena por quien manifestó ser su pareja, Hortensia “N”. 

Al herido (en un brazo) lo identificaron como Gilberto Orozco Rodríguez. Minutos después las corporaciones informaron que la víctima acribillada era miembro del viejo CAF “ligado a los narcotúneles”, para corroborar se preguntó a autoridades en Estados Unidos y confirmaron la coincidencia de datos. 

En abril del año 2003 Carlos Ibarra Castellanos estaba en compañía de Juan Salas Burgos, en el interior del estacionamiento Seven Dollar Parking Lot, dentro de una camioneta estacionada aproximadamente a 4 metros de la franja fronteriza en San Ysidro, ambos fumaban mariguana cuando fueron sorprendidos por un operativo conjunto realizado por elementos de la DEA (Fuerza Antidrogas de Estado Unidos, por sus siglas en inglés) y el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos). 

Los agentes sabían lo que buscaban. En la camioneta de carga y localizaron un fondo falso que contenía poco más de una tonelada de mariguana, y al mover el camión encontraron la salida de un túnel el cual iniciaba del lado mexicano en un a casa localizada en la Colonia Federal de Tijuana. 
Carlos Ibarra Castellanos, ejecutado en Birrieria y Loncheria “Doña Cuca” 

En aquel momento las autoridades estadounidenses informaron que el pasadizo subterráneo era usado por los traficantes del Cártel Arellano Félix (CAF) para cruzar droga, pero a la cabeza de este grupo criminal mencionaron a Ismael “El Mayo” Zambada. 

Fue en julio de 2004 cuando la corte de California declaró culpable a Ibarra y lo sentenciaron a 10 años de prisión, que se cumplían en 2013, sin embargo, los documentos de los juzgados indican que obtuvo su libertad de manera anticipada el 19 de diciembre del año 2011. 

Después, el nombre de este sujeto salió a relucir en la prensa de nuevo en mayo de 2012 –ya liberado– cuando algunos medios de comunicación retomaron los reportes de alertas y Hot Line abierto por la DEA contra el integrante del CAF; en él referían que María de la Luz Burgos Escárcega, primera esposa de Ibarra Castellanos, estaba en la página de la Fuerza Antidrogas estadounidense, como uno de “los más buscados” por su participación en el tráfico de enervantes. 

Antes, en el año 2008 el nombre de esta mujer quedó en los registros policiacos porque siendo residente del fraccionamiento Altabrisa, participó en un choque, en el incidente ella manejaba un auto a nombre de José Carlos Uriarte Burgos. 

Al momento de su asesinato, Ibarra tenía registradas cuatro residencias, una en Loma Dorada, otra en el fraccionamiento Guaycura, una más en la colonia Buena Vista y otra en el fraccionamiento Buenos Aires, donde fue abatido. Además de la posesión de 11 camionetas, cuatro hechas 1997, dos puestas a la venta en el año 2003, y cinco más, de los años 1990, 1993, 1994, 2002 y 2004. 

Y Hortensia “N”, la mujer que identificó su cuerpo, era su contacto de emergencia. Tras su regreso a Tijuana, el único incidente de Carlos Ibarra con la autoridad había sido por manejar en estado de ebriedad. Consultada la PGE informó no tener avances respecto a este expediente.   

Los otros muertos En contraste con la tercera semana de abril que registró 16 asesinatos violentos, del jueves 21 de abril al día 28, se contabilizaron 8. Dos se cometieron el viernes 22; sábado, domingo y lunes nada; uno homicidio el martes, Ibarra el miércoles, otros dos por la noche del mismo 27 de abril, y dos el jueves. Con esto, el número de ejecuciones en Tijuana durante 2016 llegó a 259, de las cuales 55 se cometieron entre el 1 y el 28 de abril.

"A La Jefa le interesa hacer dinero, no guerras" Enedina la mujer mas poderosa del narcotráfico

abril 3, 2016 // 0 Comentarios

Tijuana.- Los hermanos Arellano Félix, cuyo cártel tiene el control de la ciudad fronteriza de Tijuana han tenido un final de tragedia: el mayor, Francisco Rafael, fue asesinado en una fiesta por un asesino vestido como un payaso. Su hermano Ramón, fue asesinado a tiros por la policía durante un carnaval junto al mar. Ahora, después de que siete miembros están en la cárcel o muertos, una mujer tomó el mando de la organización, según una publicación de la revista estadounidense Time.


Se trata de Enedina Arellano Félix, una de las hermanas del clan Arellano Félix, quien podría estar al mando del Cártel de Tijuana que trafica cocaína, marihuana, heroína y metanfetamina a Estados Unidos, dicen agentes estadounidenses y mexicanos. La mujer tiene 50 años de edad y asumió el cargo del cártel a la par que su sobrino, Fernando Sánchez Arellano, alias “El Ingeniero” pero este fue detenido en junio de 2014, mientras veía un partido de la Selección Mexicana en el Mundial de Brasil.

Fernando Sánchez Arellano, alias “El Ingeniero”


“Le interesa hacer dinero, no guerras”


Según Time, en 2008, su hermano Eduardo Arellano Félix llevó el cartel en una brutal guerra territorial. Pero después que la policía lo arrestó después de un tiroteo, Sánchez Arellano se hizo cargo con Enedina a su lado, dice Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la Administración de Control de Drogas. Como número dos y ahora el número uno en el cártel, la Jefa ha ayudado a reducir la violencia y regresar al negocio tradicional de contrabando de drogas a los estadounidenses, dice Vigil.

“Ella no trabaja en guerras como sus hermanos. Su interés es hacer alianzas y ganar dinero “, dice Vigil, quien pasó 13 años en México, a menudo encubierto. “Su belleza también puede haber ayudado a hacer alianzas con traficantes poderosos como El Chapo Guzmán”.

“Enedina no es la matona cruel ni la dama obsesionada por el poder y la belleza. Es escurridiza, mecánica, discreta, inteligente” declaró el periodista Ricardo Ravelo en una investigación publicada en 2011.

Si bien ha habido otros narcotraficantes femenina desde la década de 1920, Enedina, conocida como La Jefa, o el jefe, podría ser la primera en dirigir a todo un cártel.

Enedina Arellano Félix no sólo ha sobrevivido a la caída de sus hermanos, también ha sobrevivido a la caída de muchos capos de otros cárteles, entre ellos Joaquín El Chapo Guzmán.

Los hermanos Arellano Félix.

Los hermanos Arellano Félix Foto: AP

​El pasado 19 de junio Francisco Javier Arellano Félix, sobre el que pesaba una condena de por vida en prisión, fue beneficiado por el gobierno de Estados Unidos por delatar a otros narcotraficantes.


El documento donde se explica dicha información sobre el capo, líder del cártel de Tijuana. Está firmado por el Juez federal Larry Alan Buns, y en él se explica que desde 2008 la defensa de Arellano interpuso una petición para reducir su condena. Sin embargo, fue hasta 2014 cuando el gobierno de Estados Unidos comenzó a analizar la propuesta de reducir su condena a 282 meses en prisión.

Francisco Rafael Arellano Félix encabezó el cártel de Tijuana, que hace unos años funcionó como uno de los más poderosos y violentos de México. El capo fue deportado a México por Ciudad Juárez en 2008, por parte del gobierno de Estados Unidos, luego de cumplir una condena que le impuso un juez de ese país por la venta de drogas a un agente encubierto de la agencia estadunidense antidrogas, la DEA. Fue asesinado a balazos en una fiesta por un hombre vestido de payaso en Los Cabos.

Cae en Mexicali “El Karateca”, jefe de sicarios de los Arellano Félix

febrero 27, 2016 // 0 Comentarios

MEXICALI, BC.- Un sujeto identificado como El Karateka, jefe de sicarios del Cártel de los Arellano Félix (CAF), fue capturado junto a dos de sus escoltas en esta ciudad fronteriza y trasladado a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) en la Ciudad de México, por ser considerado un criminal de alta peligrosidad.

Se trata de Carlos Garmiño González o Édgar Navarro Águila, a quien se atribuyen decenas de homicidios y actos relacionados con delincuencia organizada, según Seguridad Pública de Baja California.

Las áreas de inteligencia militar y policiacas señalan que Garmiño González es uno de los causantes de ejecuciones y hechos violentos registrados en Tijuana.

Su detención se produjo en la carretera San Luis Río Colorado-Mexicali, a la altura del kilómetro 47, cuando el capo y sus escoltas se trasladaban en una camioneta General Motors, tipo Sierra.

En el operativo también fueron aprehendidos Alan Fernando Garmiño Moreno y Juan Alberto Juárez Cabrera, El Bananas, quienes portaban un arma larga calibre .223 mm, tres armas cortas, abastecidas con 26 cartuchos útiles, siete envoltorios con “ice” y varios teléfonos celulares.

“Este individuo es considerado de alta peligrosidad toda vez que por su visión de violencia ascendió en el mundo criminal hasta ser considerado como uno de los objetivos principales del Grupo Coordinación de Baja California, ya que se le identifica como el segundo al mando de la citada organización delictiva”, señaló la SSP.

La versión oficial advirtió que su presencia en Mexicali era organizar células para el trasiego de droga; al ser arrestados, los presuntos delincuentes ofrecieron dinero y el vehículo que tripulaban a cambio de su libertad.

Sinaloa vs Cártel Arellano Félix CAF: La nueva batalla

febrero 11, 2016 // 0 Comentarios

El lunes 1 de febrero estalló la pugna entre células del Cártel de Sinaloa y de los Arellano Félix en Baja California Sur, tras el asesinato de Martín Anaya Gorosave “El Talibán” 

Valle del Vizcaíno, Baja California Sur.- En la línea divisoria entre Baja California y Baja California Sur, estalló otra batalla entre narcomenudistas del Cártel de Sinaloa contra el Cártel Arellano Félix (CAF).

Según un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública, la más reciente pugna en Baja California Sur, después de 125 días de aparente calma, se veía venir tras los siguientes indicios:
* El debilitamiento y pérdida del dominio territorial -de 2006 a la fecha- del CAF en el sur de la Península.

* El notorio avance, presencia y fortalecimiento del Cártel de Sinaloa en Los Cabos, La Paz, Comondú, Loreto y Mulegé.

* El reinicio de operaciones del CAF en Baja California Sur, después de establecer una presunta alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quienes habrían puesto en marcha un plan para recuperar el dominio de sus presuntos territorios y sacar de la región al Cártel de Sinaloa, luego de la persecución y recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Alejandro Hernandez Curiel “El Bebo”, lugarteiente de “El Taliban” 

La nueva disputa quedó sellada el 1 de febrero, cuando -con base en el último mapa delictivo de autoridades federales y militares- el capo del CAF y con operaciones principalmente en el norte del Estado, Martín Anaya Gorosave “El Talibán”, fue ejecutado en esta zona agrícola en compañía de su chofer y escolta Obed Esaú Félix Camacho, y de su lugarteniente, Alejandro Hernández Curiel “El Bebo”.

El jefe criminal “habría iniciado el proceso de reagrupación de células criminales en el norte del Estado, y a establecer la logística del reinicio de presuntas actividades delictivas en esa zona por parte del CAF”, cuando fue rastreado y cazado por un comando armado del Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con investigaciones oficiales, el jefe criminal habría salido de una reunión después de haber presentado a Alejandro Hernández Curiel “El Bebo” como principal contacto de esa organización delictiva en el Valle del Vizcaíno, Villa Alberto Alvarado Arámburo, Díaz Ordaz y Guerrero Negro, lo que habría desencadenado la triple ejecución.

Por la hora en que se registró el ataque -3:45 am- no hubo testigos presenciales y tampoco evidencias gráficas, ya que en el perímetro no hay cámaras de seguridad sobre la avenida principal de nombre General Lázaro Cárdenas y las calles de 24 de Agosto y Pino Suarez en esta comunidad.

No obstante, y por los casquillos percutidos y las huellas de vehículos, peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) dedujeron que “El Talibán” y sus dos acompañantes fueron emboscados por un comando armado que viajaba a bordo de dos unidades automotrices, donde fueron utilizadas una pistola calibre 45, una escopeta calibre 12 y dos rifles de asalto R-15. 

LA EJECUCIÓN

Según reportes de inteligencia federal y militar, en su momento “El Talibán” fue el principal contacto del ex líder de esa organización, Francisco Javier Arellano Félix “El Tigrillo”.

El jefe criminal del grupo delictivo de “Los Talibanes” iba acompañado de su chofer y escolta Obed Esaú Félix Camacho, y su lugarteniente, Alejandro Hernández Curiel “El Bebo”, a bordo de una camioneta Toyota Tacoma color gris oscuro, después de llegar procedente de la Heroica Mulegé al Valle de Vizcaíno.

Por una presunta traición, los sicarios del Cártel de Sinaloa sabían que “El Talibán” se encontraba en el Valle del Vizcaíno y tenían información específica del color y modelo de la unidad automotriz con la que se desplazaba, por eso cuando la observaron de inmediato iniciaron la persecución.

La camioneta circulaba sobre Avenida General Lázaro Cárdenas, cuando comenzó la persecución que terminó aproximadamente cuatro cuadras más adelante. El chofer y escolta de “El Talibán”, habría observado a sus atacantes, por eso imprimió velocidad, la cual quedó marcada con las llantas sobre el pavimento, iniciándose la cacería.

Los sicarios empezaron a disparar con los vehículos en movimiento, por lo que el chofer, al ser presuntamente herido, y bajar la velocidad, fue alcanzado por los asesinos y encajonado.

Según la hipótesis de la PGJE, una de las unidades de los matones rebasó la camioneta de “El Talibán”, quien presuntamente iba de copiloto, y por la ventanilla dispararon sobre el costado de la camioneta del lado izquierdo. Mientras el piloto se cargaba y estacionaba del lado derecho, a fin de que sus acompañantes bajaran y pudieran repeler la agresión, por la parte trasera, los ocupantes de la otra unidad atacaban por detrás, quedando atrapados en medio de un fuego cruzado,  lo cual no dio tiempo a que pudieran responder al ataque  con una pistola Magnum 357,  la cual estaba fajada en la cintura del jefe criminal del CAF cuando autoridades levantaron los cuerpos de las víctimas.

Según la escena del crimen, Obed Esaú Félix Camacho quedó muerto en el volante de la unidad, mientras que  “El Bebo”, quien viajaba en la cabina de la parte trasera, bajó y fue alcanzado por las balas. El único que alcanzó a salir de la zona de ataque y corrió fue Martín Anaya Gorosave “El Talibán”, cuyo cuerpo fue encontrado a 80 metros de la camioneta en la que viajaba, justamente sobre la banqueta y en la puerta del hotel LOF.

En la escena del crimen, peritos de la PGJE encontraron 40 cartuchos percutidos calibre .223 milímetros, cuatro cartuchos de escopeta calibre 12  ocho cartuchos percutidos 45 milímetros. En suma, 52 cartuchos esparcidos alrededor de las víctimas. 

LAS INVESTIGACIONES

Según las primeras indagatorias  de agentes de la PGJE, el ataque armado obedeció a una nueva guerra entre narcomenudistas del Cártel de Sinaloa y el CAF por el control de Mulegé, la cual podría expandirse hacia el resto de los municipios sudcalifornianos.

La agresión habría sido planeada y dirigida por los siguientes mandos criminales de la agrupación Gente Nueva del Cártel de Sinaloa:

* Eduardo Villavicencio Arce “El Lalo” o “El Lalito”, célula criminal y principal contacto en la Zona Norte del Estado por parte del Cártel de Sinaloa.

* Damián Villavicencio Arce “El Sombrerudo”, hermano de “El Lalo” y jefe de la plaza del Valle del Vizcaíno.
La camioneta línea Tacoma Toyota, recibió alrededor de 30 disparos en la parte trasera, frontal y lateral, y así quedó después del ataque armado. 

* Alberto Villavicencio Arce “El Junior”, hermano de “El Lalito” y “El Sombrerudo”, y jefe de la plaza de Guerrero Negro.

* Luis Alberto Echeverría Valdés “El Luisillo”, quien tiene bajo su control criminal Villa Alberto Alvarado Arámburo, Díaz Ordaz y toda la zona Pacífico Norte.

De acuerdo con un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública, la organización criminal de Los Villavicencio había tenido desde 2010 constantes peleas por el control del territorio de Mulegé, hasta llegar a un acuerdo y pactar con su principal adversario y heredero del poder criminal de Los Beltrán, Luis Alberto Echeverría Valdés “El Luisillo”; no tuvieron más remedio que distribuirse las zonas y enfriar el territorio, en virtud del foco rojo que habían encendido en ese lugar.

Y es que la lucha histórica entre ambos grupos ha cobrado las vidas de:

* Adrián Villavicencio Arce “El Adrián” en 2010 e Iván Villavicencio Arce “El Taquero” en 2013, quedando desde entonces como sucesor de sus hermanos, Eduardo Villavicencio Arce “El Lalo” o “El Lalito”.

* De Los Beltrán, fueron asesinados Guadalupe Beltrán Beltrán “El Lupillo” en 2013 y Juan Beltrán Beltrán “El Indio” en 2014, quedando como heredero del poder criminal, Luis Alberto Echeverría Valdés “El Luisillo”. Eduardo Villavicencio Arce “El Lalo” o “El Lalito”, célula criminal del grupo Gente Nueva del Cartel de Sinaloa.

En su lucha por la sobrevivencia en el norte del Estado, los dos grupos criminales descuidaron el control del territorio de San Ignacio, Santa Rosalía y la Heroica Mulegé, el cual fue tomado por las siguientes células criminales del CAF:

* Alberto Zamudio “El Flaco” en San Ignacio.

* Óscar Anaya Gutiérrez “El Señor de los Cerros” en Santa Rosalía.

* Martín Anaya Gorosave “El Talibán”.

A excepción de “El Señor de los Cerros”, quien fue detenido el 23 de enero de 2014 y actualmente preso en Santa Rosalía, “El Talibán” -principalmente- operaba en la reagrupación de las células criminales de la Zona Norte y pretendía tomar el control de la plaza del Valle de Vizcaíno, Villa Alberto Alvarado Arámburo, Díaz Ordaz y Guerrero Negro.

Sin embargo, fue ejecutado, por lo que de acuerdo a agentes de investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado, “el caso vino a calentar la plaza” y no dudaron en adelantar que podría venirse “una ola de violencia” en los próximos días o semanas.