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Cae "El Cochi Ratón", líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación"

marzo 28, 2017 // 0 Comentarios

Luchas por control de plazas entre estros dos cárteles se agudizaron tras extradición de El Chapo
Chihuahua.- Policías municipales detuvieron el día de ayer a un presunto líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana (SSPM) informo que se trata de Alejandro Javier “N”, de 34 años de edad, a quien le decomisaron una arma de fuego y droga.
La detención se llevó a cabo ayer en la tarde; el presunto criminal se vio descubierto por los agentes e intentó escapar a bordo de su vehículo, pero tras diversas maniobras le cerraron el paso.
“El Cochi-ratón” cuenta con seis órdenes de aprehensión por el delito de abuso de confianza y otras seis canceladas, pero se presume que podría haber muchas más que todavía no han sido denunciadas.
En caso de reconocer a esta persona se solicita interpongan una denuncia ante la PGJE, para así poder mantenerlo más tiempo en prisión.

Cae "El Cochi- Ratón", líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación"

marzo 28, 2017 // 0 Comentarios

Luchas por control de plazas entre estros dos cárteles se agudizaron tras extradición de El Chapo
Chihuahua.- Policías municipales detuvieron el día de ayer a un presunto líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana (SSPM) informo que se trata de Alejandro Javier “N”, de 34 años de edad, a quien le decomisaron una arma de fuego y droga.
La detención se llevó a cabo ayer en la tarde; el presunto criminal se vio descubierto por los agentes e intentó escapar a bordo de su vehículo, pero tras diversas maniobras le cerraron el paso.

“El Cochi-ratón” cuenta con seis órdenes de aprehensión por el delito de abuso de confianza y otras seis canceladas, pero se presume que podría haber muchas más que todavía no han sido denunciadas.

En caso de reconocer a esta persona se solicita interpongan una denuncia ante la PGJE, para así poder mantenerlo más tiempo en prisión.

EMBOSCAN GATILLEROS del "PELOCHAS y el TORO" a FUERZA TAMAULIPAS: 1 POLICÍA y 3 "MALANDROS" ABATIDOS

marzo 28, 2017 // 0 Comentarios

Un comando de sicarios actuando bajo las ordenes de LUIS ALBERTO BLANCO JEFE CRIMINAL del CARTEL del GOLFO en RIO BRAVO apodado el “PELOCHAS” y SUBORDINADO de JUAN MANUEL LOZA SALINAS alias el TORO “enbandados y en caravana” abrieron fuego anoche contra un convoy de Fuerza Tamaulipas en una brecha al sur del municipio de Río Bravo, en una emboscada donde murieron un policía estatal y tres pistoleros.
El enfrentamiento fue reportado a las 20:30 horas (tiempo de la frontera) en las inmediaciones del ejido Cándido Aguilar, en el corredor agrícola cerca de la comunidad de González Villarreal, que conecta a los municipios de San Fernando, Valle Hermoso y Río Bravo.

Desde Reynosa, anoche a las 21:30 horas, se desplazaron hacia la escena del tiroteo brigadas de elementos periciales de la Procuraduría estatal, personal del Servicio Médico Forense, así como agentes de la Unidad General de Investigación Número Uno y de Fuerza Tamaulipas.

De acuerdo a los primeros reportes, un contingente de policías estatales realizaba tareas de patrullaje y vigilancia en el área cuando fueron atacados por civiles a bordo de varias camionetas.

Al verse emboscados, los agentes respondieron a los disparos desatando un enfrentamientodonde un oficial fue alcanzado por los proyectiles, mientras que por el bando rival tres hombres fueron abatidos .

SE DAN A LA FUGA

Luego de varios minutos de intercambio de fuego, el resto de los atacantes procedieron a bajar de las camionetas tiroteadas para escapar y en su carrera obligaron al menos a cinco conductores a detenerse para despojarlos de sus vehículos y darse a la fuga.

Hasta el cierre de edición la madrugada de hoy martes a las 01:30 horas, dos helicópteros de las fuerzas armadas sobrevolaban la zona con reflectores en operativos de búsqueda, mientras en tierra tropas del Ejército y elementos de Fuerza Tamaulipas rastreaban las brechas a bordo de 30 unidades.

En esta imagen facilitada , se aprecian los cadáveres de dos hombres portando fusiles de alto poder entre una superficie de sembradíos, en tanto al fondo se observan los códigos de una patrulla de Fuerza Tamaulipas.

En el municipio de San Fernando, a las 20:30 horas se enviaron elementos de apoyo a la zona del combate en el ejido pertenecientes a la Policía Estatal Investigadora y Fuerza Tamaulipas.

"BRONCO HOCICON y MILITAR INCAPAZ ",NARCO REOS GOBIERNAN el "TOPO CHICO",EXHIBEN ABUSOS…mientras el hociconea,ellos mandan y se mandan.

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Tras la matanza de 49 reos en febrero del año pasado, el Gobernador Jaime Rodríguez y las autoridades penitenciarias han asegurado en numerosas ocasiones tener el control del Penal del Topo Chico.

Pero dos videos compartidos ayer en redes sociales revelaron que la realidad sigue siendo de terror: los reos continúan gobernando el saturado y peligroso centro penitenciario.

Las imágenes captadas con teléfonos celulares muestran a un grupo de reos abusando de otros internos de forma verbal, física e incluso sexual.

En una de las escenas se ven seis internos siendo obligados a lavar con trapos el piso de lo que parece un área común; unos están desnudos y otros traen tangas y otras prendas de ropa interior de mujer.

Los hombres son forzados a arrastrarse en el piso y reciben patadas e insultos por parte de sus rivales, que son por lo menos seis y aparecen en el video vistiendo ropa de civil y no los uniformes color naranja que supuestamente usa toda la población del Penal.

En otro video se observa una agresión sexual a un reo.

Las imágenes habrían sido grabadas después del 25 de febrero, ya que en ellas aparece como uno de los reos agredidos el supuesto líder de un grupo del crimen organizado, al que le falta la pierna derecha, y quien presuntamente operaba en Apodaca, Escobedo y San Nicolás.

El supuesto capo fue detenido el 22 de febrero en el Centro de la Ciudad e ingresó al penal tres días después, luego que un juez le dictó prisión preventiva al quedar vinculado a proceso por el delito de narcomenudeo.

Trascendió que el supuesto cabecilla es investigado por su participación en secuestros y también en ejecuciones de integrantes de un grupo rival, que ahora estaría cobrando venganza dentro del Topo Chico.

La divulgación de los videos que evidencian el uso de teléfonos celulares dentro del Penal ocurre 14 días después de que asumió la dirección el militar Ricardo Tejeda de Luna, quien fue cuestionado por organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El 26 de mayo del año pasado, más de tres meses después de la matanza en el Topo Chico, el Gobernador recorrió la prisión acompañado por medios de comunicación.

“Ustedes (los medios) pueden venir a ver, a revisar, a la hora que quieran”, dijo en entrevista.

“Cuando los presos se portan bien no van a permitir nunca más que haya un control de alguien de ahí, eso no va a suceder”, agregó, “y cuando suceda, nosotros volveremos a actuar y lo haremos con la mano derecha”.

Persecución y balacera para neutrralizar a “El Colores”, líder de sicarios para las Fuerzas Especiales Dámaso en centro de San José del Cabo, BCS

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Un operativo de la Policía Estatal Preventiva que pretendía neutralizar al peligroso delincuente identificado como “El Colores”, líder de sicarios para las Fuerzas Especiales Dámaso en el municipio de Los Cabos, Baja California Sur, terminó esta tarde con un enfrentamiento a balazos. Los hechos tuvieron lugar alrededor del mediodía de este viernes en San José del Cabo; según información obtenida, los sicarios que viajaban por la carretera Transpeninsular a bordo de una camioneta de color negro, tipo Tahoe con placas DOYER 21 del Estado de California, Estados Unidos. 

Los agentes de seguridad adjuntos al Mando Mixto le hicieron la parada a la camioneta, que además traía los vidrios polarizados, sin embargo está se dio a la fuga, lo que originó una intensa persecución por varios kilómetros, el vehículo fue alcanzado hasta la Unidad Deportiva “San José 78”, localizada en la calle Idelfonso Green en pleno centro de San José del Cabo, donde se desató un enfrentamiento a balazos.   

Varias cuadras a la redonda sintieron temor al escuchar el estruendo de rifles automáticos; de acuerdo a las indagatorias, resultaron dos civiles lesionados por disparos de arma de fuego, se trata de José“N”, de 21 años de edad – el cual fue trasladado gravemente lesionado – y José Francisco “N”, de 27. Ambos fueron llevado a la unidad medica en San José del Cabo. “El Colores”, no fue localizado, por lo que estiman que el sicario no se encontraba en el lugar, a lo que las fuerzas del orden no han revelado, si es que el presunto delincuente huyó o no viajaba en la unidad. 

En el sitio, José de 21 años, el cual portaba una pistola escuadra y que quedó en el interior del vehículo, se desplomó debido a los múltiples impactos de bala que recibió. “El Colores”, es el blanco de las Fuerzas Armadas, Policía Federal Gendarmería, Policía Estatal y Ministerial, se le busca por su presunta responsabilidad de los recientes hechos sangrientos que han consistido en arrojar al menos 10 cuerpos desmembrados en hieleras y bolsas negras. 

Justamente la noche de este jueves, en la calle Camino a la Plaza, en la Colonia Pedregal de Cabo San Lucas, fueron abandonados -en bolsas negras- los restos de tres personas, un hombre y una mujer, a un costado del hallazgo fue encontrada una cartulina de color blanco en donde incita de nuevo “a salir al topón” y llevar más arriba la guerra por el control de la plaza. Desde la caída de “El Lucifer”, el cual fue detenido el lunes 6 de marzo del presente año en el Zacatal de San José del Cabo, quien hasta ese momento era presuntamente el brazo armado de “Los Dámaso”, reinado que hoy en día, y según fuerzas de inteligencia militar, fue heredado a “El Colores”, el cual consideran como un blanco peligroso y sanguinario.

"Al narco no le conviene que se desorganice el Estado"

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Las guerras han sido continuas en la historia de México, así como también la falta de movilización social

En los años 70 del siglo pasado, el gobierno mexicano lanzó una gran campaña en contra de los grupos subversivos que operaban en distintos lugares del país, como Guerrero. Se trató de la llamada «guerra sucia».

Por esos mismos años, en buena medida a instancias de Estados Unidos, el Estado mexicano también inició una gran ofensiva contra la producción, distribución y comercialización de narcóticos ilegales.

Narcotráfico
Unas tres décadas después, ya en pleno proceso de transformación política del país, se lanzó otra guerra: en esta ocasión contra el crimen organizado, especialmente el dedicado al narcotráfico, una industria delictiva que ha tenido un auge.

La forma en que se han vinculado esos procesos bélicos ha sido analizada, desde la filosofía política y la historia social, por Teresa Santiago y Carlos Illades, en su libro Estado de guerra. De la guerra sucia a la narcoguerra.

Ariel Ruiz (AR): ¿Por qué escribir un libro como el suyo, en el que desde la filosofía política clásica y la historia analizan la guerra mexicana contra el narcotráfico?

Carlos Illades (CI): Nos quedó la impresión, sobre todo por lo que leíamos en la prensa, de que estaban ausentes algunos conceptos importantes acerca de la guerra, o que aparecían nada más como esbozo en los análisis. Tampoco fueron muchos autores, pero vimos que estaba bordándose alrededor de la noción de «guerra justa”. Y entonces con Teresa, que es especialista en los temas de la guerra, empezamos a pensar: hay que decir algo desde la academia porque da la impresión de que hay percepciones y aproximaciones desde los medios, pero falta una serie de conceptos que den más precisión al análisis. 

¿Qué nos aporta hoy la filosofía política clásica para el análisis de nuestra situación?

Teresa Santiago (TS): Creo que ayuda mucho para entender y, sobre todo, para llevar a cabo el análisis…

Los clásicos, desde luego, pueden servir muchísimo; al principio del libro tomamos, por ejemplo, a Hobbes para abordar las ideas de Estado y de guerra, de cómo esta tiene que entenderse a partir de la formación de un Estado que es, a final de cuentas, un ente político que los ciudadanos construyen para salir de la guerra de todos contra todos, lo que no quiere decir que el conflicto se elimine por completo porque siempre lo habrá.

Ese tipo de reflexión y de análisis que nos brinda la filosofía política, ayuda muchísimo para que nosotros apliquemos esos conceptos a una situación concreta, como la guerra que se libra en México contra el crimen organizado.

Carlos Illades(CI): También notamos otro asunto cuando empezamos a hablar de hacer un libro: en 2011 poco se hablaba de los daños causados a la población por la guerra. Uno de los pocos éxitos que tuvo Felipe Calderón en la guerra que emprendió fue hacerle creer a la sociedad que el conflicto era entre criminales que se mataban entre ellos y que se autorregulaban como el mercado, como una ley natural. Esa era su perspectiva, y dentro del fracaso que representó su planteamiento acerca de la guerra, en eso fue exitoso.

La sociedad creyó, al menos durante algún tiempo, que el enfrentamiento era entre criminales, pero ahora lo que vemos ya muy frecuentemente en estudios serios es que ya se habla mucho más de desaparecidos, de desplazados, de gente que no tenía que ver con la guerra y que ahora la padece.
En el libro hacen una distinción muy interesante entre lo que es la guerra civil y la interna, pero también hay quienes han querido ver en esta guerra una suerte de insurgencia, por ejemplo 

TS: Nosotros lo caracterizamos como guerra interna; es un término que debe tener una explicación porque no basta nada más decir «esto se llama así». Lo que encontramos es que esta guerra interna se parece a distintos tipos de conflicto: a la guerra civil, a la insurgencia y otros.

Por ejemplo, en los últimos tiempos la situación se parece mucho a la guerra sucia en cuanto a lo que ha llevado la militarización de este conflicto. Entonces le llamamos guerra interna porque es un enemigo interno que es combatido por el Estado y que ocupa un territorio.

También hay la discusión de si es una guerra o no lo es. En los primeros meses y etapas del conflicto muchos estuvieron en contra de que se le llamara «guerra», pero ahora vemos que no es exagerado llamarla así porque hay justamente elementos que sí nos permiten hablar de guerra: el contrario que es designado por el Estado como un enemigo, se le combate con el Ejército y el enemigo ocupa territorios y en algunos casos incluso se hace del poder político. Esto también, por ejemplo, podría acercar este conflicto a la guerra civil.

CI: Nada más por recordar un dato: en la guerra civil salvadoreña, en el momento de más fuerza del Frente Farabundo Martí, este logró apoderarse de un tercio del territorio; si nosotros empezamos a sumar los estados y los municipios que están tomados por distintos grupos, llegaremos a la conclusión de que México no está tan lejos de que un segmento importante —no digo mayoritario— del territorio sea gobernado bajo reglas que no son las de una república o de un Estado legítimamente constituido. Esto me parece importante.

Otra asunto es que la guerra ha ido cambiando, y en algún momento, hace un par de años, cuando surgieron las autodefensas, en particular en Michoacán y Guerrero, sí hubo elementos de insurgencia, ya que dentro de la lógica misma de la guerra algunos grupos desarrollaron esa perspectiva. Pienso que Mireles era una insurgencia civil, y de allí la preocupación y la acción estatal por pararla.

Ustedes dicen que la narcoguerra tiene una lógica empresarial, sin reivindicaciones sociales ni políticas, además de que los grupos no buscan acabar con un orden que los beneficia; ¿se puede decir que estas bandas de narcotraficantes son actores conservadores?

TS: Yo creo que sí; no sería equivocado caracterizarlos como conservadores porque, en efecto, hasta ahora no tienen, salvo los Templarios y la Familia Michoacana, ningún intento de reivindicación social.

Su bandera no es la justicia social, desde luego, e incluso en esos grupos, sobre todo los Templarios, más bien hay una cuestión medio religiosa, una especie de código moral que al principio publicaron.

A los grupos delincuenciales no les conviene tampoco que se desorganice demasiado el aspecto institucional del Estado. En ese sentido, podríamos decir que sí son conservadores, aunque van totalmente con las leyes del mercado, que es lo que priva para ellos. Después está todo lo demás, incluso la vida humana, la protección de las poblaciones, etcétera. Eso va siempre en un segundo o último término.

CI: Esto último que señala Teresa es el capitalismo desregulado en su más cruda expresión: es maximizar las ganancias a costa de lo que sea. Entonces, claro, están fuera de la ley; pero dentro del marco de la ley y del imaginario colectivo, lo que se fomenta es que hay que tener éxito a como dé lugar, hay que ganar lo más que se pueda y hay que saltarse las trabas. Es esta lógica de la sociedad actual: la maximización de la ganancia es la regla de oro.

Tampoco deberíamos extrañarnos de que procedan así; cuando se nos dice que la empresa del Chapo Guzmán, el Cártel de Sinaloa, funciona de manera muy eficiente y moderna, pues claro, es la expresión del orden que tenemos y es, finalmente, parte de un tipo de sociedad que premia este éxito a como dé lugar.

¿Cómo se han imbricado estas dos luchas: por una parte la lucha política, social, de grupos subversivos, guerrilleros, con la otra parte, la de la delincuencia organizada?

CI: De un lado está el Estado, y eso lo destaca mucho el libro. Estamos en un país que transita hacia la democracia, pero que no ha acabado con muchos de los rasgos autoritarios, y es un Estado que, al no haber revisado sus códigos, sus prácticas, etcétera, emprendió una guerra mucho más grande, contra un enemigo mucho más poderoso que las guerrillas: el crimen organizado. Pero lo hizo sin haberse depurado. Por esto establecemos una conexión entre la guerra sucia y la guerra contra el crimen organizado.

Lo anterior es parte de un continuo de un Estado autoritario que no se acaba de ir, que nunca supo aclarar lo de las víctimas de la guerra sucia y ahora no sabe ni siquiera contar las víctimas de la guerra contra el crimen organizado. Ese es un elemento fundamental.

La guerrilla es marginal, pero no está en una mala época. Considero que está en una época en que, a veces, en algunos casos y en algunas regiones, como las autodefensas y en movimientos sociales, tiene ya una presencia más importante, no tanto por el lado del crimen —si no, la guerrilla tendría ya una mucho mayor capacidad de acción, de fuego, etcétera.

¿Cuál ha sido la reacción de la sociedad a esta guerra? 
TS: Creo que el rol ha sido bastante modesto, por decirlo de alguna manera. Es muy difícil pensar que si esto hubiera sucedido en otro tipo de sociedades, entonces habría una reacción mucho más fuerte en contra, por ejemplo, de no estar de acuerdo con la solución que se le está dando al conflicto porque está causando una serie de resultados indeseables: muertes, víctimas. No lo sabemos porque sería un ejercicio meramente especulativo.

CI: Tenemos una sociedad que le tiene miedo a los delincuentes, pero también al Estado. 

El tenerle miedo a quien debería ejercer la autoridad es un indicador muy importante de lo que no funciona de la democracia mexicana, que sirve para poner gobernantes pero no para gobernar. Para gobernar se necesita movilizar a la sociedad también a favor de ciertas políticas, y en México siempre hay un divorcio entre los gobernantes, así sean democráticamente electos, respecto de la sociedad.

Entonces eso lo tenemos muy marcado: una desconfianza o un temor.

Por otro lado y con una excepción muy importante, Ayotzinapa, sobre todo en las primeras etapas de las movilizaciones por la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala, que fueron plurales, incluso interclasistas, muy sentidas ante una demanda que unificó a gente de muy distinta procedencia, en general las movilizaciones sociales mexicanas son más de índole sectorial o corporativa, como es el caso, por ejemplo, del movimiento magisterial.

También nos llama mucho la atención la escasa resonancia que ha habido en la sociedad política.  

**Ariel Ruiz Mondragón es editor. Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha colaborado en diversas publicaciones de política y cultura.

 (Fragmento de la entrevista publicada originalmente en la revista Metapolítica, año 20, núm. 94, julio-septiembre de 2016. Con autorización del periodista).

Ni la corporación los protege, la ejecución a policías en Sinaloa

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Siguen ataques a policías municipales; tres asesinados y tres desaparecidos en tres meses

La cacería de agentes de la Policía Municipal que inició en enero continuó la semana pasada.

Después de casi dos meses, los delincuentes que se enfrentaron al comandante Splinter lograron asesinarlo.

En la colonia Miguel Hidalgo asesinaron a otro agente, mientras resguardaba la casa donde murió en un enfrentamiento René Velázquez, el Sargento Phoenix; y dos gatilleros del Cártel de Sinaloa.

Los dos policías tenían un día de haber regresado a la corporación; el primero tenía permiso y el segundo había acudido a un curso de capacitación al centro de adiestramiento militar en Tlaxcala.

El agente Jesús Alberto López Vargas, Splinter, era parte de la misma compañía a la que pertenecían los tres agentes desaparecidos desde enero y el policía privado de su libertad y asesinado a balazos el domingo 19 de febrero.

El agente fue asesinado afuera a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM), de donde segundos antes había salido, frente a sus compañeros.

Según sus familiares, la corporación lo dejó abandonado a su suerte después del intento de levantón el 27 de enero pasado.

Los parientes del comandante acusaron que fue despojado de sus armas y el radio de comunicación que tenía asignado.

La pistola y el fusil, comentó un familiar durante el velorio, le sirvieron para defenderse y enfrentarse a balazos él solo contra el comando armado que intentó privarlo de su libertad y después de eso se las quitaron.

Después de que intentaron privarlo de su libertad, el policía se resguardó en las instalaciones de la SSPyTM.

Desde ese día vivió en el área de prevención durante unas semanas hasta que pidió sus vacaciones y luego un permiso.

Los familiares refieren que cuando salió de las instalaciones, en la Secretaría no le quisieron devolver las armas de cargo y tampoco asignarle seguridad.

El comandante había pedido que se las devolvieran para defenderse pero nunca quisieron, comenta un pariente.

El miércoles, López Vargas regresó a la corporación luego de que se le venció el permiso y tenía la intención de volver a las calles.

El elemento pidió cambio a una sindicatura donde dijo que se sentía más seguro para retomar su trabajo.

Ni la SSPyTM ni la Fiscalía General del Estado han querido dar a conocer a cuál sindicatura quería ser asignado.

El jueves ingresó a la corporación a preguntar por el trámite de cambio y minutos antes de las 19:00 horas salió a realizar unas compras.

Supuestamente un día antes le habían devuelto sus armas pero el día del homicidio salió sin ellas.

El agente se dirigió hacia su camioneta Cherokee color blanco, que había dejado estacionada en la calle Maravilla.

Cuando tomó la carretera Culiacán-Navolato fue atacado a balazos por hombres armados que viajaban en una camioneta Cheyenne color gris y una Chevrolet Colorado color tinto.

De acuerdo con agentes investigadores, el policía fue atacado por los dos flancos.

De los agentes que se encontraban en la base de la corporación no hubo reacción.

El asesinato ocurrió debajo de dos cámaras de vigilancia que estaban en un poste y dos más que se encuentran en esa área, pero supuestamente ninguna grabó la agresión debido a que apuntan hacia la entrada y la salida de la SSPyTM.

La compañía a la que pertenecía es atacada por la delincuencia desde enero. El supervisor operativo Óscar Israel Ruiz Félix fue levantado el 21 de enero; y los agentes José Antonio Saavedra Ortega, el martes 23; y Reyes Yosimar García Cruz, el jueves 26.

El viernes 27  intentaron levantar a Jesús Alberto pero logró evitar la privación de la libertad tras enfrentarse con el grupo armado.

El domingo 18 de febrero por la mañana, levantaron a José Eusebio Soto, quien era parte del mismo grupo y horas después fue encontrado asesinado a balazos en las inmediaciones de las cribas de las sindicaturas de San Pedro, en Navolato.

Las autoridades desconocen el paradero de dos de los agentes levantados.

Los primeros días de marzo hallaron una osamenta en la sindicatura de San Pedro, a la que tras realizarle pruebas de ADN se confirmó que era la de uno de los policías.

Los familiares pidieron que se hiciera una prueba en un laboratorio de genética particular para confirmar el resultado y hasta que se tenga ese resultado la fiscalía dará a conocer la identidad.

Asesinan a otro más

Apenas dos días después del homicidio de Splinter, otro agente fue asesinado.

El policía abatido es José Ontiveros Rivera, quien un día antes se había reincorporado a la policía.

El agente fue asesinado cuando cuidaba la casa en la que murieron en un enfrentamiento con el Ejército el Sargento Phoenix y dos sicarios del Cártel de Sinaloa y tres más quedaron detenidos, el 30 de octubre del año pasado.

De acuerdo con la fiscalía estatal, el grupo armado intentó levantar a Ontiveros Rivera, pero opuso resistencia y hubo un enfrentamiento.

El policía se encontraba solo, resguardando esa casa asegurada por la Procuraduría General de la República (PGR).

El elemento se encontraba desde las 17:30 horas en la vivienda ubicada en la esquina de las calles Miguel Hidalgo y Esteban Flores, en la colonia Miguel Hidalgo; y horas después fue asesinado.

Desconocen causa de los ataques

La Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal dice desconocer de dónde vienen los ataques a los elementos de la corporación.

El titular de la SSPyTM, Víctor Hugo Sánchez Mendieta, indicó que probablemente José Alberto López sabía por qué lo habían atacado en enero y por eso había pedido un cambio fuera de la ciudad.

El funcionario dijo no poder dar a conocer la sindicatura en la que el elemento aseguró sentirse más seguro.

El funcionario mencionó que las agresiones contra los elementos de la corporación los obligan a reforzar los protocolos de seguridad.

“Desgraciadamente si encienden los focos rojos, tenemos que reforzar la seguridad pero tampoco tenemos por qué alarmarnos, sí fue una agresión contra elementos de la corporación pero no precisamente contra toda la corporación”, indicó.

Sánchez Mendieta señaló que el homicidio frente a las instalaciones de la policía no representa un reto para la institución.

Alfredo Beltran Leyva pide 25 años en la cárcel pero EU le quiere dar cadena perpetua

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

La fiscalía de Estados Unidos solicitó de forma oficial una pena de cadena perpetua para el mexicano Alfredo Beltrán Leyva, alias “Mochomo”, miembro de uno de los cárteles de narcotráfico más importantes de México y acusado de múltiples delitos de tráfico de cocaína y metanfetaminas.

El jefe de la sección de narcóticos y drogas del Departamento de Justicia, Arthur Wyatt, solicita la pena máxima a la que podía enfrentarse Beltrán Leyva por la “increíble y seria naturaleza y circunstancias” de los delitos del capo mexicano, extraditado a EU el 15 de noviembre de 2014 y que oirá su sentencia el próximo 5 de abril.

El Mochomo tras su captura.

Para la acusación, la condena de reclusión perpetua en la cárcel es “razonable”. “El Gobierno presenta que esta sentencia es suficiente, pero no mayor a la necesaria, para castigar al defendido por su crimen, promover el respecto de la ley, disuadir al defendido y otros de cometer crímenes similares en el futuro y proteger la población”, argumenta.

En la petición no aparece el pago de una indemnización de 10 mil millones de dólares para compensar los beneficios obtenidos por el transporte y venta de toneladas de droga, en una “estimación conservadora” en palabras de la fiscalía.

En su última comunicación por escrito con la corte, la defensa había solicitado una pena máxima de 25 años, “suficiente” para los delitos asumidos por el narcotraficante.

“Mochomo”, en su primera comparecencia ante el juez Richard J. Leon, aceptó formar parte del cártel que lleva su apellido, así como haber conspirado para contrabandear droga en EU entre 2000 y 2012. Sin embargo, negó ser el líder de la organización criminal.

El caso cobró importancia en EU tras conocerse algunos detalles de la alianza en la década de los 1990 entre los Beltrán Leyva y el cártel de Sinaloa liderado por Joaquín “Chapo” Guzmán para el envío de cocaína a los Estados Unidos. 

El Chapo cuando fue detenido.

La detención de Alfredo Beltrán Leyva en 2008 fue considerada una traición de la organización de Sinaloa, y las dos bandas rompieron relaciones e iniciando una sangrienta guerra entre cárteles en territorio mexicano.

Alfredo Beltran Leyva pide 25 años en la cárcel pero EU le quiere dar cadena perpetua

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

La fiscalía de Estados Unidos solicitó de forma oficial una pena de cadena perpetua para el mexicano Alfredo Beltrán Leyva, alias “Mochomo”, miembro de uno de los cárteles de narcotráfico más importantes de México y acusado de múltiples delitos de tráfico de cocaína y metanfetaminas.

El jefe de la sección de narcóticos y drogas del Departamento de Justicia, Arthur Wyatt, solicita la pena máxima a la que podía enfrentarse Beltrán Leyva por la “increíble y seria naturaleza y circunstancias” de los delitos del capo mexicano, extraditado a EU el 15 de noviembre de 2014 y que oirá su sentencia el próximo 5 de abril.

El Mochomo tras su captura.

Para la acusación, la condena de reclusión perpetua en la cárcel es “razonable”. “El Gobierno presenta que esta sentencia es suficiente, pero no mayor a la necesaria, para castigar al defendido por su crimen, promover el respecto de la ley, disuadir al defendido y otros de cometer crímenes similares en el futuro y proteger la población”, argumenta.

En la petición no aparece el pago de una indemnización de 10 mil millones de dólares para compensar los beneficios obtenidos por el transporte y venta de toneladas de droga, en una “estimación conservadora” en palabras de la fiscalía.

En su última comunicación por escrito con la corte, la defensa había solicitado una pena máxima de 25 años, “suficiente” para los delitos asumidos por el narcotraficante.

“Mochomo”, en su primera comparecencia ante el juez Richard J. Leon, aceptó formar parte del cártel que lleva su apellido, así como haber conspirado para contrabandear droga en EU entre 2000 y 2012. Sin embargo, negó ser el líder de la organización criminal.

El caso cobró importancia en EU tras conocerse algunos detalles de la alianza en la década de los 1990 entre los Beltrán Leyva y el cártel de Sinaloa liderado por Joaquín “Chapo” Guzmán para el envío de cocaína a los Estados Unidos. 

El Chapo cuando fue detenido.

La detención de Alfredo Beltrán Leyva en 2008 fue considerada una traición de la organización de Sinaloa, y las dos bandas rompieron relaciones e iniciando una sangrienta guerra entre cárteles en territorio mexicano.

Desde este momento, aquí el cabrón es El Viceroy..El Patrón Guzmán quería Ciudad Juárez

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Los medios la llamaron “la batalla por Ciudad Juárez” y fue anunciada a fines de 2007 en una reunión que se llevó a cabo en el Parque Central de esa ciudad fronteriza. Un testigo relató años más tarde que Luis Guillermo El Pariente Castillo, jefe de sicarios de Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, convocó a la reunión a judiciales del estado y agentes ministeriales, y les entregó el siguiente mensaje: “Desde este momento en adelante, aquí el cabrón es El Viceroy.

Cualquier movimiento que hagan estos (la gente de El Chapo Guzmán), tiene que ser supervisado por nosotros, cualquier bodega, cualquier cargamento, cualquier llamada que hagan éstos y que suelten ustedes algo y no nos enteremos nosotros, se los va a llevar la chingada” (El DiarioMx, 24 de febrero de 2014).

El mensaje era que Vicente Carrillo mandaba en Juárez. Que si querían traficar, los hombres de El Chapo debían someterse.

El Pariente reveló después (fue detenido en 2012) que Vicente Carrillo Fuentes le había ordenado instalar campamentos de adiestramiento de sicarios.

Sabían que El Chapo iba por Ciudad Juárez. Así que El Pariente formó el grupo de sicarios llamado La Línea y comenzó a reclutar gatilleros entre Los Aztecas, una pandilla de El Paso que se caracteriza por su violencia extrema (el FBI asegura que cuenta con más de diez mil miembros).

El Pariente era jefe directo del ex policía José Antonio Acosta, El Diez, uno de los operadores del Cártel de Juárez en la guerra que estaba por sobrevenir. El Diez, vinculado a la masacre de Villas de Salvárcar (16 estudiantes de entre 15 y 20 años acribillados), fue condenado más tarde en Estados Unidos a diez cadenas perpetuas. De ese tamaño era su nivel de violencia.

El Viceroy no se equivocaba porque El Chapo quería Ciudad Juárez y había decidido no pagar más “derechos de piso” al cártel de los Carrillo. A través de pequeñas células, un ejército de sicarios del cártel de Sinaloa se movilizó a la frontera. Una ficha de la Procuraduría General de la República, PGR, señala que el encargado de ese operativo fue Noel Salgueiro Nevárez, alias El Flaco Salgueiro.

De acuerdo con la ficha, Salgueiro había fundado en Veracruz, en 2007, el grupo conocido como Gente Nueva, que fungía como brazo armado de la organización de El Chapo en Guerrero, Durango y Sinaloa. El documento asegura que El Flaco fue uno de los jefes regionales enviados por el cártel de Sinaloa a desatar la violencia en Chihuahua.

Un segundo jefe fue José Antonio Torres Marrufo, El Jaguar, al que luego se acusó del asesinato de 18 pacientes en el centro de rehabilitación El Aliviane, de Ciudad Juárez. Marrufo reclutó pandilleros de Los Mexicles y Los Artistas Asesinos y los armó hasta los dientes: más tarde le encontraron, en un espacio secreto de la casa que habitaba, armas del programa Rápido y Furioso —que el cártel de Sinaloa había comprado en territorio estadounidense para enfrentar a la organización antagónica.

En 2008 se desató una espiral de violencia que no tiene precedentes en México. Fueron los años en que los cadáveres aparecían en las calles a racimos y eran producidos en las calles a racimos. Los años de los narcomensajes, las narcomantas, los avisos pintados en bardas.

Un carnaval dantesco de decapitados, desmembrados, encobijados, entambados y encajuelados. Si en los últimos diez años la tasa de homicidios había sido de 15 a 18 por cada cien mil habitantes, la batalla por Juárez la disparó a niveles de horror: 95 homicidios por cada cien mil en 2008; 150 por cada cien mil en 2009; 192 por cada cien mil en 2010. Y en un solo mes de ese último año, 357 asesinatos.

En el clímax de esa pesadilla, Los Aztecas emboscaron en el entonces Cereso estatal a 20 miembros de Los Artistas Asesinos y Los Mexicles, y los asesinaron a golpes, con armas blancas y de fuego. Esa carnicería fue solo un capítulo de la guerra entre El Chapo y El Viceroy.

El Pariente admitió en su declaración que el cártel de Juárez se estaba acabando, que se hallaban en proceso de extinción, que El Chapo Guzmán lo había estrangulado. No deja de ser irónico. Toda esa mortandad fue porque El Chapo quería Ciudad Juárez. Ahí precisamente se encuentra ahora.
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