Distrito Federal

Dan formal prisión a “Pancho Cayagua”, líder de La Unión de Tepito

agosto 22, 2016 // 0 Comentarios

 Francisco Javier Hernández Gómez, identificado como Pancho Cayagua, líder de la banda La Unión de Tepito, recibió el auto de formal prisión, acusado de homicidio en agravio de dos hombres ocurrido el 11 de septiembre de 2005 en la delegación Cuauhtémoc.

Un juez penal con sede en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente dictó la decisión luego de que, según la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ), se presentaron los elementos de prueba suficientes en su contra.

En un comunicado, la dependencia local agregó que sigue con las investigaciones para determinar si Pancho Cayagua está involucrado en otros delitos, entre ellos, el de narcomenudeo en la colonia Morelos –como supuestamente lo muestran videos que circulan en las redes sociales–, así como en el corredor Roma-Condesa–; además de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

El presunto líder del grupo delincuencial fue detenido el pasado 16 de agosto cuando circulaba a bordo de una camioneta Suburban, placas J17KCT, en calles de la delegación Gustavo A. Madero.

Según la Procuraduría, Hernández tiene varias averiguaciones previas y carpetas de investigación en su contra por diversos delitos en las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez.

"TRAFICO de ARMAS",en el AEROPUERTO de la CDMX

agosto 2, 2016 // 0 Comentarios

La confianza no existe en el trabajo de Gisela Hernández. Así sea un anciano artrítico que apenas se mueve con un bastón o un niño con una sonrisa embarrada de ternura sujetando su juguete, todos son sospechosos, incluso quienes la rodean en sus labores en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Los traficantes piensan en la sicología de los elementos de las corporaciones de seguridad para burlarlos. “En este trabajo la persona que menos creas tiene que ver ahí”.

Gisela es una agente de aduanas que reserva su nombre real para no perder su trabajo. De acuerdo con su experiencia, es “imposible” detectar todo lo ilícito que cruza en los equipajes, por el flujo tan enorme a pesar de la presencia de elementos de la Policía Federal (PF), Sedena, Semar, Cisen, Aduanas y servicios privados. El año pasado transitaron más de 38 millones de pasajeros a través de 17 aerolíneas, según información del portal electrónico del AICM.

Para las detecciones perfilan comportamientos, escanean, usan binomios-caninos o interrogan. Sin embargo, los traficantes sofistican sus métodos, sobre todo los de armas de fuego y cartuchos. “Muchas veces puede que las pasen [las armas] en partes, así es más difícil de detectar […] ese ámbito no está tan protegido, puede pasar desapercibida en una caja de herramientas”, dice la agente. Esta modalidad fue reportada este año por la Oficina de Fiscalización Superior del gobierno de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés).

Ensambladas o no, es un hecho: el AICM se ha convertido en un centro neurálgico del flujo hormiga de estas piezas. El reporte Índice de Paz 2015 calificó al país como de “acceso fácil” de armas, donde más de 90 mil homicidios dolosos se cometieron a base de plomo entre 2001 y 2014, señala la organización Desarma México.

Más traficantes, menos balas

Un informe de la PF, obtenido por vía mecanismos de transparencia, señala que el AICM ha sido utilizado como pista de despegue del tráfico hormiga de armas: entre el 1 de enero de 2015 y el 2 de marzo de 2016, 62% de los aseguramientos de armas y cartuchos de balas se realizaron en vuelos que partían de la Ciudad de México hacia otros destinos. Sólo 12.5% de las incautaciones fueron en vuelos provenientes de otros estados; 8.3% de las confiscaciones venían en aviones procedentes de EU.

El mismo informe muestra que mientras en el periodo 2013-2014 se incautaron 3 mil 892 cartuchos de armas de fuego, entre 2015 y los primeros dos meses de este año se aseguraron 539. Los especialistas explican que la disminución puede deberse a la diversificación en las técnicas para esconder estas piezas.

En cambio, la incautación de armas de fuego se mantiene estable en los últimos años: 13 en 2013; 19 en 2014, y 16 en 2015, aunque destaca que en los dos primeros meses de 2016 fueron decomisadas 18 piezas.

La detención de traficantes de armas en el AICM también va al alza: mientras que entre 2013 y 2014 fueron capturados 21, en 2015 y en los primeros dos meses de 2016 fueron aseguradas 28 personas.

“Aunque son varias las vías que se utilizan, no sólo aérea, el AICM no deja de ser una forma, de manera que es importante el medio. Desde luego no nos debe sorprender. Se deben estar transformando las técnicas [de detección] conforme va avanzando la delincuencia”, dice Pablo Monzalvo, profesor del diplomado en Seguridad Pública de la Universidad Iberoamericana (UIA).

Simón Vargas Aguilar, consultor de seguridad pública, considera que “el punto de embarque y de llegada es la Ciudad de México. Se mantiene dentro de límites de muy pocos escándalos, porque los propios líderes de organizaciones criminales, donde tienen que ver armas, dinero, precursores, no quieren calentar el aeropuerto, no quieren que sea un foco de atención, porque aquí llegan ellos y sus enlaces”.

Atrapan carnadas

Una maleta con dos armas de fuego y 15 cartuchos útiles, cuya procedencia era EU, fue decomisada por policías federales en junio del año pasado. Como si fueran a viajar a la playa, así estaban guardadas, sin ninguna intención de cubrirlas ante la presencia de los rayos X que desnudan hasta el papel aluminio. Libres a la vista de quien hiciera una inspección.

Cualquiera podría aplaudir la acción, pero “una mercancía tan evidente es como carnada, muchas veces ya saben cómo operan y van directo para que los cachen; creemos que son distractores mientras por otro lado pasan cargamentos más altos”, explica Gisela en referencia a las cifras obtenidas por este diario que indican más arrestados y menos aseguramientos.

Durante el periodo 2007-2016 se ha capturado a 85 traficantes. Los primeros meses del año en curso lo posicionan como el más alto, con 18, de acuerdo con el oficio, cruzado con los reportes publicados en febrero de 2015. En lo que va de la actual administración se ha aprehendido a 49 traficantes, al tiempo que en el sexenio pasado fueron 36.

Desde 2009 no se había reportado un número tan bajo como en 2015 y principios de 2016. Cuestionado sobre el aumento de arrestados y los pocos aseguramientos, el analista en seguridad Vargas Aguilar explica que “son distractores” en la dinámica del tráfico aéreo, como señaló la agente de aduanas. “Pero de todas maneras es delincuencia más ocasional; podría tratarse de algo local”, enfatiza sobre los destinos que fueron nacionales.

Destinos predilectos

Durante los nueve años y seis meses documentados por este diario, la cifra total de armas de fuego decomisadas arroja 153. Los registros más altos son de 2009 (30), 2010 (25) y 2014 (19), pero 2015 y los primeros meses de 2016 no se quedan atrás, con 16 y 18, respectivamente.

Para los cartuchos de balas la tasa total en ese lapso fue de 4 mil 914. En comparación con 2014, cuando hubo 2 mil 193 cargadores incautados, los resultados señalan que descendieron el año pasado, con 264. No obstante, los primeros meses de 2016 lo superaron, con 275.

En ambos casos hubo flujo hormiga al menos una vez por mes, a excepción de tres vuelos desconocidos, según la bitácora de la PF.

Los destinos hacia los que se intentaba contrabandear toda esa mercancía se sitúan al norte del país, en especial Baja California, Tamaulipas, Coahuila y Sonora. El resto se distribuye en diversas latitudes.

Desde la Ciudad de México se intentaron traficar 155 cartuchos, de los cuales 106 iban para Tijuana, Baja California.

De los vuelos, 73.9% fueron nacionales; 13.04% internacionales, y 13.04% desconocidos.

A pesar de que la GAO lanzó el reporte en enero de este año sobre la nueva modalidad de tráfico que corroboró la fuente del aeropuerto, las autoridades no han informado sobre decomisos de partes de armas. La PF no entregó modelos del armamento, ni las modalidades de transporte. En el limbo están 288 cartuchos, 18 armas cortas y una larga, que no aclaran su ruta.

¿Y las rotaciones?

“[Agentes de] aduanas y federales no se llevan, hay rivalidad; también los federales tienen mucho roce con marinos y militares”, comenta la agente Gisela, quien asegura que hay mucha corrupción en los aeropuertos del país.

En 2014, testimonios indicaron que los comandantes de la PF, Enrique Bobadilla y Pedro Espinoza, operaban el tráfico de indocumentados, droga y dinero en el AICM. Dos años atrás ocurrió el caso más polémico: un tiroteo que dejó tres oficiales muertos y que llevó a sustituir a 300 elementos por vínculos con una red.

La más reciente rotación de elementos difundida —que buscaba evitar corrupción en terminales aéreas— ocurrió hace casi dos años, con el entonces titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón y Kalb. se consultó boletines actuales, pero ninguno informa de recientes rotaciones.

Sobre el desempeño de la PF, Vargas, quien ha consultado a poligrafistas, dijo que a pesar de que estén evaluados los agentes, debe haber un “replanteamiento. La evaluación poligráfica tiene un problema de fondo, que es la escala de valores de cada quien, es donde está la parte medular”.

La agente Gisela no deposita ni una pizca de confianza en los uniformados asignados a las terminales: “Luego hacen detenciones y tú mismo te preguntas: ‘y ellos, ¿cómo sabían’?”.

El crimen, dueño del corazón de la CDMX

julio 16, 2016 // 0 Comentarios

Un análisis de la delegación Cuauhtémoc admite que sólo en esa demarcación hay cinco cárteles que se dedican tanto al narcomenudeo como a delitos del fuero común: robo, secuestro, extorsión, trata de personas e incluso violación. El corazón de la capital del país ya es territorio hostil para cualquier ciudadano.

CIUDAD DE MÉXICO.- La delegación Cuauhtémoc, en el corazón de la Ciudad de México, es una de las zonas económicas y políticas más importantes de todo el país; ahí tienen sus centros neurálgicos los poderes Ejecutivo y Legislativo, la Iglesia católica y el sector financiero. Pero también es el epicentro del crimen organizado, que actúa como promotor de células delictivas que se dedican a la venta de droga, tráfico de armas, extorsión, lenocinio, secuestro, piratería, asaltos, violaciones y homicidio.

La demarcación, gobernada por Ricardo Monreal, es la séptima economía del país: contribuye con 4.6% al PIB nacional y concentra 36% del equipamiento y 40% de la infraestructura cultural de la Ciudad de México.

Y en la última década varias de sus colonias –Condesa y Roma, sobre todo– son las de mayor plusvalía inmobiliaria y comercial, y atraen a buena parte de las empresas, comercios y restaurantes más importantes del país.
Este crecimiento comercial, económico e inmobiliario interesó al crimen organizado y a bandas que se han multiplicado sin control.

Según Monreal, en la Cuauhtémoc no existe la delincuencia organizada “protegida estructuralmente por la autoridad policial o alguna autoridad política local, como sí es el caso de entidades o municipios de los estados de Guerrero, Morelos, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Sinaloa o Jalisco”.

Lo que existe, sostiene el político en un diagnóstico al cual este semanario tuvo acceso, es la delincuencia organizada “como agente promotor o fuente de actividades ilícitas, tales como lavado de dinero, comercio de estupefacientes, trata de personas y secuestros, principalmente”.

El jefe delegacional menciona un informe de la agencia antidrogas de Estados Unidos, fechado en noviembre pasado, que identificó la presencia operativa de al menos cinco cárteles en la Ciudad de México:

El de Sinaloa, que maneja los cargamentos de droga en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez y su distribución en el corredor Tepito-Lagunilla; el de los Beltrán Leyva, en la venta de estupefacientes en antros y bares de las colonias Centro, Condesa y Roma; Los Zetas, vinculados con robo, contrabando de mercancías y trata de personas en el corredor Eje Central-Merced-Circunvalación; el del Golfo, en robo de mercancías y secuestros en el Centro, Tepito y La Lagunilla; y Los Caballeros Templarios, en secuestros y extorsión a los comercios del Centro, La Merced y Eje Central.

La baraja desplegada

De acuerdo con el diagnóstico de Monreal –expuesto el 27 de abril pasado en el seminario Violencia y Paz, en El Colegio de México–, de las 23 actividades ilícitas propias de la delincuencia organizada, en la delegación Cuauhtémoc se tiene registro de que ocurren al menos 10: tráfico de estupefacientes, trata de personas, lenocinio, contrabando de bienes y servicios diversos, falsificación de documentos, homicidios calificados, piratería, extorsión, secuestro y tráfico de armas.

Como ejemplo de la presencia operativa del crimen organizado en la Ciudad de México cita el caso de la desaparición forzada de 13 jóvenes del bar Heaven, en la Zona Rosa, en mayo de 2013.

El delegado señala que este hecho fue una expresión de la rivalidad entre dos grupos locales: Unión Tepito y la Unión Insurgentes o Unión Condesa, que están relacionados con cárteles poderosos.

“A partir de este hecho se estableció una línea de vinculación entre la Unión Tepito y el Cártel de los Beltrán Leyva, principales distribuidores de drogas en bares y antros de la Ciudad de México”, se lee en el diagnóstico.

El informe del delegado hace referencia a la publicación del diario Reforma que refiere que el grupo Unión Tepito controla el mercado de la droga en la Ciudad de México. Dicha agrupación supuestamente surgió en 2009 como una especie de autodefensa de los comerciantes del famoso barrio ante las amenazas de La Familia Michoacana. Una vez que lograron repeler a esta banda del crimen organizado, la Unión Tepito se convirtió en el grupo delincuencial dominante.

Violencia cotidiana

De acuerdo con las autoridades, en la delegación Cuauhtémoc actúan grupos que no son propiamente de la delincuencia organizada, sino que se concentran en delitos del orden común, como robo a transeúnte, a casa habitación, a comercios, automóviles, transporte público y asalto a cuentahabientes.

Estos delitos se concentran en la mitad de las 33 colonias que la integran, sobre todo en la Centro, Doctores, Guerrero, Roma, Santa María la Ribera, Morelos, Obrera, Juárez, Atlampa, Tránsito y Peralvillo.

El año pasado la delegación Cuauhtémoc fue la tercera más violenta de la Ciudad de México, sólo detrás de Iztapalapa y Gustavo A. Madero, que registraron los más altos índices de hechos delictivos.

En el informe aludido se reconocen con puntualidad los lugares de mayor incidencia delictiva. Incluso, en algunos casos –como en el de robo en transporte público– se ubican las calles más peligrosas (Arcos de Belén, Avenida Hidalgo, Balderas y José María Izazaga) y las horas en que se cometen más robos: de 12:00 a 16:00 horas.

Precisa, por ejemplo, que de los 419 robos en transporte público, 319 se perpetraron en el Metro, 55 a bordo de un microbús y 45 en un taxi. De los casos registrados dentro del Metro, las estaciones con mayor incidencia en horas pico fueron Hidalgo, Balderas, Pino Suárez, Chapultepec, Bellas Artes, Juárez y San Cosme.

Los 55 hurtos en microbús se realizaron principalmente en Pino Suárez, Eje 1 Norte, Chimalpopoca, Circunvalación, Ciprés, Eje 2 Norte, Avenida del Trabajo y la calle Naranjo.

El principal modus operandi en este delito es que dos o más sujetos abordan la unidad y con arma de fuego o arma blanca amenazan a los usuarios y los despojan de sus pertenencias. En otras ocasiones sólo el chofer realiza el atraco.

En la mayor parte de los 45 casos de robos en taxi, los agraviados recuerdan que abordaron el transporte en la Zona Rosa o en las colonias Condesa, Roma, Centro o Doctores, aunque precisaron que las calles donde se registra el robo estaban lejos del lugar donde ocuparon el servicio.

En el caso de los robos a transeúnte, se registraron en mayor medida en Eje Central, República de El Salvador, Doctor Arce y Eje 1 Poniente Guerrero de las colonias Centro, Doctores, Guerrero, Roma Norte y Morelos, de las nueve de la mañana al anochecer. De la misma manera ocurre con el robo de vehículo en las calles Amado Nervo, Enrique González Martínez y Guadalajara, de las colonias Santa María La Ribera y Roma Norte, así como en las colonias Centro y Doctores.

De acuerdo con el diagnóstico, en los casos de robo a negocio, el año pasado se iniciaron 400 averiguaciones. En más de 90% de estos casos, sujetos armados fueron los que despojaron a los dependientes o a los dueños del dinero de sus ventas.

En los casos de homicidio se advierte un aumento importante, de 71 a 116 casos en un año. Además de 152 lesionados por arma de fuego sin que se sepa el estatus final de las personas heridas.

De lo que sí se tiene registro es de las calles donde se han cometido la mayor parte de los homicidios en las colonias Centro, Guerrero y Peralvillo. La calle de Toltecas, con seis casos, es la de mayor registro. En el número 83 de esa calle se encuentra una vecindad donde se consumen drogas. También en la calle de Jesús Carranza hay cuatro vecindades donde se venden estupefacientes.

Otro de los delitos con una tendencia al alza es la violación. Durante 2015 se presentaron 82 averiguaciones previas ante la autoridad ministerial, superando por más del doble a las 38 de 2014.

El modus operandi que refieren muchas de las víctimas consiste en que los atacantes las suben a vehículos de transporte público y más adelante las violan. Las colonias de mayor incidencia son Centro, Peralvillo, Morelos, Obrera y Doctores. Las calles más peligrosas son Calzada de Guadalupe, Lucas Alamán y el Zócalo capitalino. Las horas de mayor peligro van de las 18:00 a las 23:00 horas.

El análisis asegura que el robo a casa habitación es uno de los delitos más aterradores y preocupantes para los ciudadanos, ya que vulnera la privacidad y el espacio familiar. También ha ido en aumento: en 2014 se registraron 42 casos con averiguación previa y en 2015 fueron 52. Las colonias con mayor cantidad son Roma Sur, Centro, Atlampa, Tránsito y Doctores, en las calles Anáhuac, Tonalá, Ayuntamiento y Fray Servando Teresa de Mier.

En cuanto a delitos contra la salud, durante 2014 se levantaron 208 averiguaciones, en 2015 fueron 87 y en lo que va de este año suman 23.

Ocho de cada 10 averiguaciones fueron por posesión de mariguana en las calles Eje 1 Norte (94 eventos), Jesús Carranza (88), Reforma (68), Argentina (26), Avenida del Trabajo (17) y Bolívar (nueve).

En su diagnóstico, el jefe delegacional admite que se tienen identificados inmuebles donde se comercializan diferentes tipos de drogas y las formas en que se trafican.

“El domicilio es punto de venta de droga. Es una vecindad cuya puerta permanece cerrada y para acceder es necesario tener la llave. Cabe señalar que la puerta de acceso está reforzada con herrería, para darle una mayor protección en caso de que alguna autoridad pretenda ingresar al inmueble. Para la distribución de la droga hacen uso de motonetas, circulando entre los puestos ambulantes del tianguis, las unidades habitacionales y en sentido contrario a la circulación de los vehículos.

“La venta se hace mediante el uso de ‘burreros’, siendo éstos personas en situación de calle, menores de edad o adultas mayores, en su mayoría adictos a alguna droga: ‘Llevan y traen’ a cambio de un poco de ésta. Sobre la calle de Carbajal, desde Peralvillo hasta Paseo de la Reforma, se puede observar a estas personas que sirven de ‘burreros’ en el acarreo de la droga para su venta. Quienes se dirigen a comprar saben que el intercambio se efectúa a través de ellos. Algunos de los personajes que habitan en el domicilio señalado tienen cuentas pendientes con la justicia o están cumpliendo con éstas mismas.”

En dicho informe se reconoce a una banda llamada Los Villafán Ríos que opera en la calle Jesús Carranza 22, en Tepito, considerada una de las más peligrosas de toda la delegación.

Se explica en el documento: “Aprovechándose de la alta afluencia de personas que acude al tianguis y a la protección que les brindan los puestos, los distribuidores se apostan en la puerta de la vecindad para vender la droga, desde donde tienen una amplia visión en caso de que arribe la policía, y así puedan introducirse inmediatamente a la vecindad, incluso sin la necesidad de correr o esconderse entre los edificios, ya que una vez adentro aseguran la puerta para no permitir ni el acceso ni la salida del sitio.

“Otro modo de operar la venta de droga es usando a personas del sexo femenino de distintas edades, desde menores de edad hasta adultas mayores. Colocan en la entrada de la vecindad puestos de venta de alguna mercancía menor, como dulces, calcetines u otro objeto pequeño que usan para poder tener y vender la droga.

“Las veces que se han hecho revisiones, la actitud con la que reciben a la policía es violenta: lo mismo mujeres que hombres y menores de edad no permiten que se les revise. Las femeninas amenazan a los uniformados con acusarlos ante la autoridad por haberlas ‘manoseado’ o ‘acosado sexualmente’, impidiendo con ese tipo de actitud que se pueda llevar a cabo una revisión. El ‘cliente’, al tener en su poder la droga, trata de llegar a la estación del Metro Lagunilla para salir del barrio, camina sobre Jesús Carranza hacia el Sur y al Eje 1 Norte hacia el poniente e ingresa al Metro.”

Los hermanos Mario y Héctor Villafaña Maya están identificados como los jefes de la banda que opera en el inmueble de Jesús Carranza 22.

“Los lugareños saben que los herederos de estas conductas siguen operando de manera abierta y con mejores desarrollos tecnológicos, lo que les permite ser más eficientes en sus tareas criminales”, reconoce el diagnóstico.

Finalmente, otro de los fenómenos de violencia que padece la delegación es el de lesionados con armas de fuego, que también creció. En 2014 hubo 107 casos y un año después se registraron 152. Sin embargo, sólo fueron 29 remisiones por el delito, quedando 123 casos impunes. No se sabe cuántos de estos heridos perdieron la vida.

Cuauhtémoc, la delegación que se denomina “el corazón de la Ciudad de México”, está padeciendo un alza en la delincuencia y la violencia. Y aunque su delegado sostiene que el crimen organizado no existe como delincuencia protegida por la autoridad, si está la presencia de cinco cárteles como “promotores” o “fuentes” de actividades ilícitas.

El crimen, dueño del corazón de la CDMX

julio 16, 2016 // 0 Comentarios

Un análisis de la delegación Cuauhtémoc admite que sólo en esa demarcación hay cinco cárteles que se dedican tanto al narcomenudeo como a delitos del fuero común: robo, secuestro, extorsión, trata de personas e incluso violación. El corazón de la capital del país ya es territorio hostil para cualquier ciudadano.

CIUDAD DE MÉXICO.- La delegación Cuauhtémoc, en el corazón de la Ciudad de México, es una de las zonas económicas y políticas más importantes de todo el país; ahí tienen sus centros neurálgicos los poderes Ejecutivo y Legislativo, la Iglesia católica y el sector financiero. Pero también es el epicentro del crimen organizado, que actúa como promotor de células delictivas que se dedican a la venta de droga, tráfico de armas, extorsión, lenocinio, secuestro, piratería, asaltos, violaciones y homicidio.

La demarcación, gobernada por Ricardo Monreal, es la séptima economía del país: contribuye con 4.6% al PIB nacional y concentra 36% del equipamiento y 40% de la infraestructura cultural de la Ciudad de México.

Y en la última década varias de sus colonias –Condesa y Roma, sobre todo– son las de mayor plusvalía inmobiliaria y comercial, y atraen a buena parte de las empresas, comercios y restaurantes más importantes del país.
Este crecimiento comercial, económico e inmobiliario interesó al crimen organizado y a bandas que se han multiplicado sin control.

Según Monreal, en la Cuauhtémoc no existe la delincuencia organizada “protegida estructuralmente por la autoridad policial o alguna autoridad política local, como sí es el caso de entidades o municipios de los estados de Guerrero, Morelos, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Sinaloa o Jalisco”.

Lo que existe, sostiene el político en un diagnóstico al cual este semanario tuvo acceso, es la delincuencia organizada “como agente promotor o fuente de actividades ilícitas, tales como lavado de dinero, comercio de estupefacientes, trata de personas y secuestros, principalmente”.

El jefe delegacional menciona un informe de la agencia antidrogas de Estados Unidos, fechado en noviembre pasado, que identificó la presencia operativa de al menos cinco cárteles en la Ciudad de México:

El de Sinaloa, que maneja los cargamentos de droga en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez y su distribución en el corredor Tepito-Lagunilla; el de los Beltrán Leyva, en la venta de estupefacientes en antros y bares de las colonias Centro, Condesa y Roma; Los Zetas, vinculados con robo, contrabando de mercancías y trata de personas en el corredor Eje Central-Merced-Circunvalación; el del Golfo, en robo de mercancías y secuestros en el Centro, Tepito y La Lagunilla; y Los Caballeros Templarios, en secuestros y extorsión a los comercios del Centro, La Merced y Eje Central.

La baraja desplegada

De acuerdo con el diagnóstico de Monreal –expuesto el 27 de abril pasado en el seminario Violencia y Paz, en El Colegio de México–, de las 23 actividades ilícitas propias de la delincuencia organizada, en la delegación Cuauhtémoc se tiene registro de que ocurren al menos 10: tráfico de estupefacientes, trata de personas, lenocinio, contrabando de bienes y servicios diversos, falsificación de documentos, homicidios calificados, piratería, extorsión, secuestro y tráfico de armas.

Como ejemplo de la presencia operativa del crimen organizado en la Ciudad de México cita el caso de la desaparición forzada de 13 jóvenes del bar Heaven, en la Zona Rosa, en mayo de 2013.

El delegado señala que este hecho fue una expresión de la rivalidad entre dos grupos locales: Unión Tepito y la Unión Insurgentes o Unión Condesa, que están relacionados con cárteles poderosos.

“A partir de este hecho se estableció una línea de vinculación entre la Unión Tepito y el Cártel de los Beltrán Leyva, principales distribuidores de drogas en bares y antros de la Ciudad de México”, se lee en el diagnóstico.

El informe del delegado hace referencia a la publicación del diario Reforma que refiere que el grupo Unión Tepito controla el mercado de la droga en la Ciudad de México. Dicha agrupación supuestamente surgió en 2009 como una especie de autodefensa de los comerciantes del famoso barrio ante las amenazas de La Familia Michoacana. Una vez que lograron repeler a esta banda del crimen organizado, la Unión Tepito se convirtió en el grupo delincuencial dominante.

Violencia cotidiana

De acuerdo con las autoridades, en la delegación Cuauhtémoc actúan grupos que no son propiamente de la delincuencia organizada, sino que se concentran en delitos del orden común, como robo a transeúnte, a casa habitación, a comercios, automóviles, transporte público y asalto a cuentahabientes.

Estos delitos se concentran en la mitad de las 33 colonias que la integran, sobre todo en la Centro, Doctores, Guerrero, Roma, Santa María la Ribera, Morelos, Obrera, Juárez, Atlampa, Tránsito y Peralvillo.

El año pasado la delegación Cuauhtémoc fue la tercera más violenta de la Ciudad de México, sólo detrás de Iztapalapa y Gustavo A. Madero, que registraron los más altos índices de hechos delictivos.

En el informe aludido se reconocen con puntualidad los lugares de mayor incidencia delictiva. Incluso, en algunos casos –como en el de robo en transporte público– se ubican las calles más peligrosas (Arcos de Belén, Avenida Hidalgo, Balderas y José María Izazaga) y las horas en que se cometen más robos: de 12:00 a 16:00 horas.

Precisa, por ejemplo, que de los 419 robos en transporte público, 319 se perpetraron en el Metro, 55 a bordo de un microbús y 45 en un taxi. De los casos registrados dentro del Metro, las estaciones con mayor incidencia en horas pico fueron Hidalgo, Balderas, Pino Suárez, Chapultepec, Bellas Artes, Juárez y San Cosme.

Los 55 hurtos en microbús se realizaron principalmente en Pino Suárez, Eje 1 Norte, Chimalpopoca, Circunvalación, Ciprés, Eje 2 Norte, Avenida del Trabajo y la calle Naranjo.

El principal modus operandi en este delito es que dos o más sujetos abordan la unidad y con arma de fuego o arma blanca amenazan a los usuarios y los despojan de sus pertenencias. En otras ocasiones sólo el chofer realiza el atraco.

En la mayor parte de los 45 casos de robos en taxi, los agraviados recuerdan que abordaron el transporte en la Zona Rosa o en las colonias Condesa, Roma, Centro o Doctores, aunque precisaron que las calles donde se registra el robo estaban lejos del lugar donde ocuparon el servicio.

En el caso de los robos a transeúnte, se registraron en mayor medida en Eje Central, República de El Salvador, Doctor Arce y Eje 1 Poniente Guerrero de las colonias Centro, Doctores, Guerrero, Roma Norte y Morelos, de las nueve de la mañana al anochecer. De la misma manera ocurre con el robo de vehículo en las calles Amado Nervo, Enrique González Martínez y Guadalajara, de las colonias Santa María La Ribera y Roma Norte, así como en las colonias Centro y Doctores.

De acuerdo con el diagnóstico, en los casos de robo a negocio, el año pasado se iniciaron 400 averiguaciones. En más de 90% de estos casos, sujetos armados fueron los que despojaron a los dependientes o a los dueños del dinero de sus ventas.

En los casos de homicidio se advierte un aumento importante, de 71 a 116 casos en un año. Además de 152 lesionados por arma de fuego sin que se sepa el estatus final de las personas heridas.

De lo que sí se tiene registro es de las calles donde se han cometido la mayor parte de los homicidios en las colonias Centro, Guerrero y Peralvillo. La calle de Toltecas, con seis casos, es la de mayor registro. En el número 83 de esa calle se encuentra una vecindad donde se consumen drogas. También en la calle de Jesús Carranza hay cuatro vecindades donde se venden estupefacientes.

Otro de los delitos con una tendencia al alza es la violación. Durante 2015 se presentaron 82 averiguaciones previas ante la autoridad ministerial, superando por más del doble a las 38 de 2014.

El modus operandi que refieren muchas de las víctimas consiste en que los atacantes las suben a vehículos de transporte público y más adelante las violan. Las colonias de mayor incidencia son Centro, Peralvillo, Morelos, Obrera y Doctores. Las calles más peligrosas son Calzada de Guadalupe, Lucas Alamán y el Zócalo capitalino. Las horas de mayor peligro van de las 18:00 a las 23:00 horas.

El análisis asegura que el robo a casa habitación es uno de los delitos más aterradores y preocupantes para los ciudadanos, ya que vulnera la privacidad y el espacio familiar. También ha ido en aumento: en 2014 se registraron 42 casos con averiguación previa y en 2015 fueron 52. Las colonias con mayor cantidad son Roma Sur, Centro, Atlampa, Tránsito y Doctores, en las calles Anáhuac, Tonalá, Ayuntamiento y Fray Servando Teresa de Mier.

En cuanto a delitos contra la salud, durante 2014 se levantaron 208 averiguaciones, en 2015 fueron 87 y en lo que va de este año suman 23.

Ocho de cada 10 averiguaciones fueron por posesión de mariguana en las calles Eje 1 Norte (94 eventos), Jesús Carranza (88), Reforma (68), Argentina (26), Avenida del Trabajo (17) y Bolívar (nueve).

En su diagnóstico, el jefe delegacional admite que se tienen identificados inmuebles donde se comercializan diferentes tipos de drogas y las formas en que se trafican.

“El domicilio es punto de venta de droga. Es una vecindad cuya puerta permanece cerrada y para acceder es necesario tener la llave. Cabe señalar que la puerta de acceso está reforzada con herrería, para darle una mayor protección en caso de que alguna autoridad pretenda ingresar al inmueble. Para la distribución de la droga hacen uso de motonetas, circulando entre los puestos ambulantes del tianguis, las unidades habitacionales y en sentido contrario a la circulación de los vehículos.

“La venta se hace mediante el uso de ‘burreros’, siendo éstos personas en situación de calle, menores de edad o adultas mayores, en su mayoría adictos a alguna droga: ‘Llevan y traen’ a cambio de un poco de ésta. Sobre la calle de Carbajal, desde Peralvillo hasta Paseo de la Reforma, se puede observar a estas personas que sirven de ‘burreros’ en el acarreo de la droga para su venta. Quienes se dirigen a comprar saben que el intercambio se efectúa a través de ellos. Algunos de los personajes que habitan en el domicilio señalado tienen cuentas pendientes con la justicia o están cumpliendo con éstas mismas.”

En dicho informe se reconoce a una banda llamada Los Villafán Ríos que opera en la calle Jesús Carranza 22, en Tepito, considerada una de las más peligrosas de toda la delegación.

Se explica en el documento: “Aprovechándose de la alta afluencia de personas que acude al tianguis y a la protección que les brindan los puestos, los distribuidores se apostan en la puerta de la vecindad para vender la droga, desde donde tienen una amplia visión en caso de que arribe la policía, y así puedan introducirse inmediatamente a la vecindad, incluso sin la necesidad de correr o esconderse entre los edificios, ya que una vez adentro aseguran la puerta para no permitir ni el acceso ni la salida del sitio.

“Otro modo de operar la venta de droga es usando a personas del sexo femenino de distintas edades, desde menores de edad hasta adultas mayores. Colocan en la entrada de la vecindad puestos de venta de alguna mercancía menor, como dulces, calcetines u otro objeto pequeño que usan para poder tener y vender la droga.

“Las veces que se han hecho revisiones, la actitud con la que reciben a la policía es violenta: lo mismo mujeres que hombres y menores de edad no permiten que se les revise. Las femeninas amenazan a los uniformados con acusarlos ante la autoridad por haberlas ‘manoseado’ o ‘acosado sexualmente’, impidiendo con ese tipo de actitud que se pueda llevar a cabo una revisión. El ‘cliente’, al tener en su poder la droga, trata de llegar a la estación del Metro Lagunilla para salir del barrio, camina sobre Jesús Carranza hacia el Sur y al Eje 1 Norte hacia el poniente e ingresa al Metro.”

Los hermanos Mario y Héctor Villafaña Maya están identificados como los jefes de la banda que opera en el inmueble de Jesús Carranza 22.

“Los lugareños saben que los herederos de estas conductas siguen operando de manera abierta y con mejores desarrollos tecnológicos, lo que les permite ser más eficientes en sus tareas criminales”, reconoce el diagnóstico.

Finalmente, otro de los fenómenos de violencia que padece la delegación es el de lesionados con armas de fuego, que también creció. En 2014 hubo 107 casos y un año después se registraron 152. Sin embargo, sólo fueron 29 remisiones por el delito, quedando 123 casos impunes. No se sabe cuántos de estos heridos perdieron la vida.

Cuauhtémoc, la delegación que se denomina “el corazón de la Ciudad de México”, está padeciendo un alza en la delincuencia y la violencia. Y aunque su delegado sostiene que el crimen organizado no existe como delincuencia protegida por la autoridad, si está la presencia de cinco cárteles como “promotores” o “fuentes” de actividades ilícitas.

Háganme el paro, traigo una bronca!! le dijo a los policías cuando lo agarraron con 180 kg de mariguana

junio 15, 2016 // 0 Comentarios

Elementos de la  Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México detuvieron a tres presuntos narcomenudistas, además de que lograron asegurar 180 kilogramos de mariguana y dos vehículos.

Los hechos ocurrieron ayer, alrededor de las 11.30 horas, cuando elementos policiacos realizaban vigilancia en la Avenida Granjas, colonia Jagüey, en la delegación Azcapotzalco, advirtieron que el conductor de una camioneta Chevrolet S10, color vino, placas MWAJ-4007, les hacía señas de auxilio con las manos y con las luces del vehículo.

De inmediato, los uniformados, aprovechando la luz roja del semáforo, se acercaron a la camioneta que circulaba en la lateral del puente vehicular Azcapotzalco-La Villa, y le ordenaron al chofer detenerse.

El conductor descendió del vehículo y se aproximó muy nervioso a los patrulleros, a quienes dijo llamarse José Luis “N”, de 55 años. Aseguro ser dueño de la camioneta y que fue contratado en la Central de Abastos (en el andén ST, bodega 76), por el copiloto que lo acompañaba y supuesto propietario de la mercancía, para trasladar 36 cajas de mango.

Mientras el chofer hablaba con los uniformados, el copiloto abrió la puerta de la camioneta y salió corriendo hacia el poniente. Sin emabargo, los patrulleros lo alcanzaron y éste se identificó como Jesús “N”, de 34 años. Pidió a los uniformados “que le hicieran el paro, ya que traía una bronca”.

En tanto, José Luis, continuó su relato. Dijo a los uniformados que algo no andaba bien, ya que el traslado por el que fue contratado se le hizo sospechoso desde que le ofrecieron pagarle lo doble del precio normal. Agregó que empezó a desconfiar también cuando las cajas de mango fueron bajadas de un camión en la Central de Abasto y subidas a su camioneta por un hombre de unos 23 años.

Además, alertó a los policías que cuatro cajas -supuestamente de la misma mercancía-, fueron cargadas en la parte trasera de un auto Chevrolet Astra, placas LRW-6589, el cual lo siguió desde el principio, pero al rebasarlo y perderlo de vista, fue asaltado por los contratantes y por ello les pidió apoyo. Ante ello, los policías de la UPC Cuitláhuac, vía radio pidieron refuerzos y se unieron los tripulantes de las motopatrullas DF5LL y DF2PM, de la policía metropolitana que a cierta distancia vigilaron la camioneta.

Una media hora después, dos sujetos a bordo de un Chevrolet Astra –similar al que mencionó el chofer–, se acercaron a los dos policías que estaban cerca de la camioneta para preguntar por la ubicación de “una tienda”. Los uniformados notaron que ambos veían con insistencia la camioneta.

Tras darles la información que pidieron, observaron que los sospechosos abordaron el Astra y se fueron. Entonces, vía radio informaron a los otros patrulleros para que los siguieran a cierta distancia. Al cabo de unos 15 minutos de recorrido, los sospechosos notaron que eran seguidos por la policía e imprimieron velocidad para perderla. Sin embargo, fue en Norte 55, casi esquina con Biólogo Maximino, de la colonia San Salvador Xochimanca, donde les dieron alcance.

Al revisar el interior del vehículo, los motopatrulleros encontraron 18 cartuchos calibre .25. Ante ello, los uniformados detuvieron a quienes dijeron llamarse Arturo S. de 24 años y a Marcó Antonio R., y Jesús R., ambos de 35 años. Después, se supo que éstos últimos enfrentan partidas de investigación por el delito de robo calificado.

Por otra parte, al ser revisada la carga de la camioneta, los elementos de la SSP-CDMX descubrieron entre las cajas de mango, 13 paquetes envueltos en aluminio conteniendo cinco kilos cada uno de probable mariguana, y 28 paquetes más envueltos en cinta canela, de cuatro kilos 100 gramos cada uno con la misma droga.

Finalmente, fueron decomisados los vehículos Chevrolet Astra de color blanco, con número de placas LRW6589 y la camioneta Chevrolet S10, color vino. De igual manera, se pusieron a disposición del MP los 18 cartuchos calibre .25, de marca Win Águila, dos celulares, y una esclava de oro de 14 quilates.

Los detenidos, la droga, los autos involucrados, los cartuchos y el resto de los artículos incautados, fueron puestos a disposición de la Agencia Especializada en Delitos Contra la Salud. Se inició la investigación con número de folio FED/DFSZC/0000995/2016, con el reporte de delitos contra la salud y portación de cartuchos.

Hallan a dos sujetos colgados en la CDMX; uno en Polanco y otro en el Metro

junio 10, 2016 // 0 Comentarios

La violencia en la capital del país cobró dos nuevas vidas, una en la exclusiva zona de Polanco y otra en las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo (Metro).

Las dos víctimas fueron encontradas colgadas, la primera de un árbol en la calle de Cicerón y, la segunda, en una estructura metálica de la estación del Metro Candelaria de la Línea 4.

De acuerdo con reportes de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, en el primer caso el occiso fue encontrado suspendido de un árbol con un lazo en el cuello frente al número 512 de la calle Cicerón, de la residencial colonia Polanco.

El segundo sujeto, de 30 años aproximadamente, también fue hallado con un lazo en el cuello atado a la estructura metálica de las escaleras de la estación Candelaria del Metro.

Por la vestimenta, la policía capitalina sospecha que las dos víctimas se encontraban en situación de calle, aunque esa hipótesis deberá ser confirmada por las autoridades ministeriales que ya iniciaron las investigaciones correspondientes.

Video agentes de la (PGJEM) torturando a detenido

mayo 14, 2016 // 0 Comentarios

El gobierno mexicano no toleró cuando Juan Méndez, el relator de la ONU sobre tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, aseveró que en el país “la tortura y los malos tratos son generalizados”. Funcionarios de la administración actual negaron las conclusiones del relator, e incluso cuestionaron su integridad ética.

Sin embargo, un nuevo caso llegó, a través de Méxicoleaks, la plataforma digital que permite enviar documentos de manera anónima: se trata de un video en el que se puede observar a agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) perpetrando actos de tortura contra Silverio Rodríguez Martínez.

En el corto video, se puede apreciar cómo el entonces agente de la PGJEM Pedro Velazco Estrada –así quedó identificado por la fuente anónima–, golpea a un hombre de camisa azul desabotonada. En ese momento, se ve que el funcionario que está grabando el interrogatorio apaga su cámara. Luego, Velazco Estrada toma una bolsa de plástico y con ella le cubre la cabeza en un intento de asfixia a Rodríguez Martínez quien se ve cómo se convulsiona en su silla.

El 9 de abril de 2014, Miguel Ángel Contreras Nieto y Damián Canales Mena, entonces titulares de la PGJEM y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, presentaron a la prensa un video del mismo Silverio Rodríguez Martínez, con la misma camisa azul de manga corta, escoltado por dos policías.

Lo presentaron como presunto secuestrador de 33 años de edad, integrante de un grupo delictivo de 12 personas que delinquía en la región de Jilotepec y Chapa de Mota. Recordaron que el compromiso de los servidores públicos era “acabar con el flagelo” del secuestro, y que los secuestradores detenidos por las autoridades mexiquenses “recibirán la sanción penal que su execrable conducta merece”.

De acuerdo con Aristegui Noticias, el presunto verdugo fungió como director de Operaciones Especiales de la PGJEM entre 2009 y agosto de 2015, cuando pasó a trabajar a la Procuraduría General de la República (PGR). Fue cesado de su puesto el pasado jueves.

En marzo de 2015, después de entregar su informe sobre la situación del país en materia de tortura, Juan Méndez recibió una embestida por parte del gobierno mexicano. Juan Manuel Gómez Robledo, entonces subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Cancillería, calificó al experto de “muy irresponsable y poco ético”, y tachó el informe de “un poquitín banquetero”.

Quince días después, el actual secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña –entonces canciller– respaldó a Gomez Robledo; declaró: “Suscribo todos y cada uno de sus términos”.

Méndez explicó, que después de presentar su informe al gobierno –pero antes de hacerlo público–, recibió llamadas telefónicas de funcionarios mexicanos “en las que muy insistentemente se me pedía que no dijera que la tortura era generalizada”.

En su informe, Méndez deploró que no existen cifras oficiales en materia de tortura. Señaló que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reportó 11 mil 608 quejas por tortura y malos tratos entre 2006 y abril de 2014; la del Distrito Federal, 386 entre 2011 y febrero de 2014, y la sociedad civil informó de “más de 500 casos” documentados entre 2006 y 2014.

También citó una encuesta efectuada en 2012 por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la cual arrojó que 57.2% de los detenidos en centros federales afirmó haber sido golpeado durante la detención, mientras 34.6% declaró haber sido forzado a firmar o modificar una confesión.

El 9 de octubre siguiente, el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura condenó a México por las torturas cometidas por militares contra cuatro hombres en Baja California, en 2009.

Durante años medios y organizaciones de la sociedad civil han documentado centenares de casos de tortura perpetrados por policías de las tres órdenes de gobierno, agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) y procuradurías estatales, así como de militares. Las autoridades siempre han minimizado las denuncias, o las han negado.

Uno de los casos más emblemáticos fue el de Ayotzinapa, en el que varios de los testigos protegidos y personas detenidos sufrieron tortura antes de emitir sus declaraciones a las autoridades.

En su informe final sobre la investigación de Ayotzinapa, entregado el pasado 26 de abril, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) observó que en una muestra de 17 detenidos –cinco presuntos integrantes de Guerreros Unidos, siete policías de Cocula y cuatro de Iguala–, “en todos los casos hay indicios significativos de que fueron víctimas de malos tratos y tortura”.

Estas revelaciones no cambiaron la actitud del gobierno federal, el cual se aferró a su “verdad histórica”, fundamentada en declaraciones obtenidas bajo tortura.

El pasado 14 de abril se viralizó el video de la tortura de Elvira Santibáñez, de 21 años, perpetrada por militares y policías federales en el municipio de Ajuchitlán del Progreso, en la región de Tierra Caliente, Guerrero, después de un operativo conjunto llevado a cabo el 4 de febrero de 2015.

En el video de 4 minutos, difundido a través de Youtube, se puede observar cómo la soldado Dulce Elena Reyes Ramos, en compañía de policías federales y militares, golpea, asfixia y amenaza con su arma de alto calibre a la interrogada. Ella está sentada en un piso de tierra, descalza y con el rostro cubierto al parecer con una camiseta; llora y suplica que no la lastimen.

La amplia difusión del video, en México y a nivel internacional, obligó las autoridades a admitir lo sucedido. Dos días después de su revelación, Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), tuvo que pedir disculpas públicas por “los hechos lamentables que sucedieron hace casi 14 meses”.

Los militares fueron detenidos por el delito de desobediencia. Sin embargo, el pasado 22 de abril, la soldado Reyes Ramos declaró ante el Juzgado Quinto de Distrito que ella era “soldado raso” y que respetaba una cadena de mando.

“Me permito mencionarles que la serie de acusaciones que me imputan son totalmente falsas, ya que yo soy soldado de Policía Militar y por tanto nunca estoy sola, siempre hay algún compañero, algún superior que me supervisa, ya que soy el último en el escalafón de jerarquías”, planteó.

Tres integrantes de la Policía Federal y dos militares se encuentran presos por el caso de tortura de Ajuchitlán.

En una entrevista que concedió a la cadena Univisión el pasado 17 de abril, Hillay Clinton, excanciller estadunidense y candidata demócrata a la presidencia reaccionó al video al poner en duda que “violar los derechos sea la mejor manera para que (México) esté en posición de derrotar a los carteles criminales”.

Llamó al gobierno mexicano a “darse cuenta que tienen que imponer altos estándares para los funcionarios gubernamentales que tienen poder judicial o militar”.

POLICÍAS" ESCOLTAN a NARCO y luego lo "MATAN FINGIENDO ENFRENTAMIENTO"

diciembre 27, 2015 // 0 Comentarios

Dos policías de la Secretaria de Seguridad Pública (SSP) del D.F escoltaron una camioneta que llevaba droga desde Álvaro Obregón hasta la Colonia Condesa, donde mataron al conductor tras fingir un enfrentamiento.

El 15 de diciembre los uniformados del Sector Plateros mintieron al señalar que quienes viajaban en una Ford Lobo les dispararon junto con otros cómplices que conducían una Suburban negra y un Beetle.

En su versión los uniformados señalaron que la persecución inició en la Colonia Barrio Norte, en Álvaro Obregón, y terminó en Benjamín Hill y Altata, en la Condesa, donde se originó una trifulca y repelieron la agresión con sus armas de cargo.

“Sin embargo, al recabar los testimoniales, dictámenes periciales y análisis de video, se estableció que los policías venían en custodia de los tripulantes de los automotores y cuando llegaron al lugar de los hechos se colocaron del lado del conductor de la camioneta Lobo y le dispararon en varias ocasiones”, informó la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF).

Los uniformados dijeron que los individuos les dispararon con armas largas, por lo que pidieron apoyo de otros policías para detenerlos. Agregaron que durante el enfrentamiento fue herido el conductor de la Lobo, identificado como Iván López Mejía, quien murió en un hospital.

Por este homicidio, y luego de que las cámaras de Ciudad Segura confirmaron que no fue durante el tiroteo, sino que los uniformados dispararon directamente contra la víctima, los dos policías fueron consignados al Juzgado 11 del Reclusorio Norte.

Otro hombre identificado como Javier, que presuntamente era primo de la víctima y también participó en el enfrentamiento, fue detenido y consignado por delitos contra la salud su modalidad de posesión de narcótico con la finalidad de comercializarlo.

Según la partida 218/2015, al hacer la revisión a los vehículos involucrados, las autoridades encontraron una bolsa de plástico que contenía 90 sobres con clorhidrato de cocaína en un compartimiento de la puerta izquierda de la camioneta Lobo.

Los reportes policiacos indican que el resto de los ocupantes de la camioneta Lobo, la Suburban y el Beetle ingresaron a un edificio que presuntamente fue invadido por la Asamblea de Barrios.

Ahí se resguardaron y salieron otros individuos para defenderlos, por lo que no fueron detenidos.