Familia Michoacana

Thalía Benítez, la niña sicaria de la Familia Michoacana, fue detenida en Edomex

enero 15, 2017 // 0 Comentarios

Con más de dos kilos de marihuana fue detenida Thalía Benítez Cedillo “El niño”, quien se ostenta como miembro del grupo delictivo con orígenes en el estado de Michoacán, junto con dos cómplices más.

Según versiones de las autoridades, al momento de ser asegurada, la mujer dijo tener información sobre el caso de los dos empleados del Servicio de Administración Tributaria levantados en junio pasado.

Fuentes de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana consultadas relataron que la fémina de 24 años de edad, dijo haber sido sicaria del grupo delictivo en la zona sur del Estado de México.

Añadieron que la captura de logró cuando junto con Arturo y María Jazmín “La comadre o sicaria” descendían de la zona boscosa en la comunidad de El Chorrito, con bolsas que contenían droga.

Tras ser entrevistados, confirmaron que trabajaban para la célula delictiva en la región de “Tierra Caliente” del Estado de México, con funciones de ‘halcón’ y cometer homicidios.

Los tres detenidos quedaron a disposición de las autoridades para determinar su situación jurídica en las próximas horas por delitos contra la salud y lo que resulte, según se informó.

Además, se investiga que puedan dar más datos sobre el paradero de los trabajadores del SAT desaparecidos en el municipio de Tlatlaya, a medidados de año.

Edil de Totolapan pactó con La Familia Michoacana: regidora priista

diciembre 22, 2016 // 0 Comentarios

La regidora priista de San Miguel Totolapan, María del Carmen Barrera Navarro, vinculada con la banda de Los Tequileros, denunció ante la Procuraduría General de la República (PGR), al presidente municipal perredista Juan Mendoza Acosta por delincuencia organizada.

Barrera Navarro aseguró que el edil perredista pactó con el líder del grupo delictivo La Familia Michoacana, Johnny Hurtado Olascoaga “El Mojarro” para apoderarse de este municipio controlado por Raybel Jacobo de Almonte El Tequilero, quien presuntamente es buscado por el gobierno de Héctor Astudillo Flores.
Además, la regidora priista de San Miguel Totolapan interpuso una denuncia por privación ilegal de la libertad ante el ministerio público del fuero común en contra de los líderes del grupo de autodefensa que, aseguró, encabeza el hijo del alcalde perredista, Juan Mendoza y sicarios del grupo delictivo La Familia.

También, anunció que acudió a la Comisión estatal de derechos humanos donde puso una queja en contra de una veintena de trabajadores del ayuntamiento, quienes presuntamente también participan en la autodefensa que la retuvo junto a otras personas acusadas de formar parte de Los Tequileros, así como a la madre de Raybel Jacobo.

En conferencia realizada este día en la capital de la entidad, María del Carmen Barrera Navarro dio a conocer que después de que fue retenida por la autodefensa acusada de presuntos nexos con la banda de Los Tequileros, ya no puede regresar al municipio de San Miguel Totolapan ante el riesgo de ser agredida luego de que fue liberada por el gobierno de Héctor Astudillo Flores porque los civiles armados violaron el fuero de la regidora priista.

Barrera Navarro dijo que tiene pruebas para demostrar que el alcalde perredista de San Miguel Totolapan, Juan Mendoza Acosta, tiene nexos con el grupo delictivo La Familia Michoacana porque él mismo se lo dijo cuando estuvo retenida y también lo responsabilizó del secuestro de su hijo, ocurrido en diciembre de 2015 y hasta el momento sigue desaparecido.

La regidora priista señaló que en San Miguel Totolapan todos conocen a El Tequilero, incluso recordó el momento cuando el alcalde perredista fue exhibido en un video difundido en redes sociales pactando acuerdos con Raybel Jacobo de Almonte.

También, reprochó la omisión e indiferencia del Ejército ante la situación de violencia que ha prevalecido en esta franja de la región de Tierra Caliente porque se han limitado a observar a los grupos armados que operan impunemente.

Como ejemplo, refirió que durante el tiempo que estuvo retenida junto a otras personas, ni los soldados y mucho menos los policías estatales intervinieron para liberarlos.

Luego, hizo un llamado al gobernador Astudillo para que resuelva de fondo la problemática que se vive en San Miguel Totolapan, donde la delincuencia tiene infiltrada la administración municipal, aseguró.

Como prueba, la priista señaló que dos regidores del partido Verde Ecologista no se han presentado a trabajar desde el año pasado cuando tomaron protesta y uno más de Movimiento Ciudadano fue secuestrado por órdenes del alcalde perredista para someterlos a través de la violencia con el propósito de evitar contrapesos y cuestionamientos sobre las decisiones que toma en la administración pública.

Cae “El 16”, operador de La Familia Michoacana en Edomex y Guerrero

diciembre 10, 2016 // 0 Comentarios

Rubén López Alcalá, alias Dinas o El 16, quien operaba para el grupo delictivo de La Familia Michoacana y contaba con protección de policías del Estado de México, fue detenido.

López Alcalá es responsable de las actividades delictivas en Tejupilco y Tlatlaya, Estado de México, para esa organización criminal con presencia en diferentes municipios de los estados de México y Guerrero, en donde se le considera como el principal generador de violencia.

En un comunicado conjunto, fuerzas federales explicaron que personal de la Policía Federal, en coordinación con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, el 9 de diciembre de 2016, lograron la aprehensión de López Alcalá en la colonia Daniel Garza, delegación Miguel Hidalgo de esta Ciudad de México.

A pesar de no figurar dentro de los 122 objetivos prioritarios del gobierno de la República, cuenta con orden de aprehensión librada por las autoridades judiciales en el Estado de México por los delitos de homicidio calificado y secuestro.

En enero de 2016, se obtuvo información que lo refirió como operador de una estrategia para asesinar a los principales operadores de un grupo delictivo antagónico en los municipios de Lázaro Cárdenas y Morelia, Michoacán.

López Alcalá se trasladó el 5 de diciembre de 2016 a la Ciudad de México, “por temor a represalias por parte de la cúpula de su propia organización delictiva, después de haber asesinado junto con su célula al regidor del municipio de Amatepec, Estado de México, César Ramírez Vargas, el pasado 30 de noviembre”.

El detenido fue trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de esta Ciudad de México.

Vive Nazario Moreno González el líder de la Mafia Michoacana?

noviembre 13, 2016 // 0 Comentarios

10 de diciembre de 2010. La voz de Alejandro Poiré se engruesa. El vocero del gabinete de Seguridad Nacional (y parte del equipo compacto de Felipe Calderón) da noticias rotundas, importantes: “Diversos elementos de información, obtenidos durante el operativo, coinciden en señalar en que el día de ayer cayó abatido Nazario Moreno González…”

Dos días antes, de Morelia a Tierra Caliente, Michoacán ardía. Como hoy. Las portadas de los diarios mostraban escenas inéditas del país en guerra: cuerpos tirados, autos y camiones en llamas, helicópteros, sangre, pánico. Calderón, y en particular su secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, tenían a la opinión pública en su contra: la guerra, iniciada en diciembre de 2006, había llegado demasiado lejos.

En ese contexto, Poiré dio por hecho que el líder fundador de La Familia Michoacana estaba muerto.

Pero todo indica que “El Más Loco”, “El Chayo” o “El Doctor”, fundador de la Familia Michoacana, está vivo. Que es el líder de Los Caballeros Templarios, que tienen por cabeza visible a Servando Gómez González, “La Tuta”.

Así lo han dicho los mismos Templarios. Así lo han expresado varios informes. Así lo dijo, ayer, José Manuel Mireles Valverde, consejero general del Consejo Ciudadano de Autodefensa del municipio de Tepalcatepec, Michoacán: “Nazario está vivo. Pregúntele al Gobernador de Michoacán, quien estuvo presente en el sepelio de su papá el pasado miércoles…”
La refriega trajo consigo el silencio salpicado de la voz metalizada a través de la radio. Los narcotraficantes michoacanos escucharon a los combatientes de las fuerzas especiales del Ejército Mexicano y de la Secretaría de Seguridad Pública preguntarse si en el enfrentamiento había muerto El Chayo.

El ataque a Holanda, en el municipio michoacano de Apatzingán, había cesado. El asalto fue diseñado por el gobierno mexicano en conjunto con la DEA, presumiría el jefe de operaciones de entonces de la agencia antidrogas norteamericana, Thomas Harrigan. El funcionario relató ante el Senado de Estados Unidos cómo las detenciones y abatimientos de los capos mexicanos presumidos por la administración de Felipe Calderón como propias eran, en realidad, operaciones aprobadas por Washington.
Y Harrigan aseguró que Nazario Moreno El Chayo estaba muerto.

El día del abatimiento, 8 de diciembre de 2010, y cuando terminó el tableteo de los fusiles, El Chayo pegó la oreja en el aparato de intercepción de comunicaciones. Escuchó a los militares preguntarse si lo habían asesinado y él asintió.

“Yo vi a Nazario”, confirma un investigador que permaneció varias semanas en Tierra Caliente, la Tierra Sagrada de Nazario. “Lo vi en una fiesta en Apatzingán. Nos sentamos en la misma mesa. Me platicó que sus migrañas son por una placa de acero metálica que le pusieron en la cabeza. Yo sabía de esta condición y siempre pensé que había sido un tiro, pero no: la patearon la cabeza en una pelea campal durante un partido de futbol”.

Desde entonces, Nazario Moreno es un hombre que sufre jaquecas como si dentro del cráneo tuviera un tren descarrilando. Quizá desde antes fuera excéntrico, locuaz, arrebatado. Violento. Tal vez desde que se fue de mojado a Estados Unidos y, en el norte de California, pescara una adicción a las metanfetaminas que, en ese tiempo, principios de los noventa, no significaban nada en el mercado de las drogas.

Pero lo harían.

Atrapado en el cristal, Nazario conoció un ministro de culto religioso o, al menos, tuvo contacto con su ministerio religioso. El pastor evangélico John Eldredge sería una de las mayores influencias religiosas del michoacano, quien volvería a México curado de las metanfetaminas y dispuesto a fabricarlas y a fundar un imperio que es, a la vez, la promesa de una tierra sagrada.

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La Tierra Caliente comprende decenas de municipios de Michoacán, Guerrero y uno del Estado de México, pero, para entender de manera más clara la geografía de esa tierra es mejor decir que Los Caballeros Templarios la han fragmentado en 50 enormes parcelas de marihuana, heroína y metanfetamina.

Existen tres tipos de marihuana: la comercial, la buena y la inservible. En la Tierra Caliente, un kilo de marihuana comercial se paga al productor en 300 pesos. Por la buena, no más de 200 pesos. Cuando escasea, hasta el zacate seco se vende. Hay quien en una situación de desesperación compra la de mala calidad en 150 pesos, pero es perder en Estados Unidos.

En Houston, cada ladrillo verde olivo se vende en 800 dólares por kilo. Cada uno de los jefes de esas 50 subregiones paga 120 pesos a Los Caballeros Templarios, 120 pesos por kilo a la organización, lo que cubre el impuesto cobrado por las policías municipales, estatales, y federales. Burlar el pago del impuesto de exportación es jugar a la ruleta rusa con más de dos balas. Entre Michoacán y Texas la organización coloca checadores. Pregunta quién dio el permiso de salida. Entonces, ahí mismo, habla al teléfono celular del responsable y averigua si el transportista es quien dice ser y si trae lo que dice traer.

Pesa la mercancía. Si es más de lo permitido, el dueño paga el impuesto faltante, los 120 pesos por kilo, y admite, sin más, la incautación de la marihuana o, en su caso, de la goma de amapola. Una falta de ese tipo se permite una sola vez. La segunda es muerte.

Hace más de 10 años, los narcos michoacanos salían por las noches en lancha de Veracruz. Se alejaba más de 100 kilómetros de la playa y seguía las señales de los primeros geoposicionadores disponibles en el mercado. Arribaban cerca de las playas tamaulipecas y seguían por tierra el resto del camino. Ahora confeccionan compartimentos con forros de plomo que ocultan los narcóticos a los rayos X.

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La banda Roja de Josecito Leon canta “Seis gallos calentanos”:

De Altamirano partieron seis gallitos calentanos.

Una troca nuevecita con un clavo bien armado

y muy bien seguros iban, pues todo estaba arreglado.

La mañana que salieron con destino a Houston, Texas,

llevaban un cargamento de cristal, coca y de negra.

Iban muy bien preparados querían llegar a su meta.

En el crucero, los cuervos, un retén los esperaba.

Nada mas dieron la clave y el pase así se los daban.

Siguieron rumbo a Toluca y los seis se carcajeaban.

Raferi, Eloy y Leonardo se miraban preocupados

José, Hoguer y su padre les decían: “huaches, calmados,

que en unos cuantos segundos estamos del otro lado”.

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Los campesinos cuentan con el apoyo de mil 100 pesos por hectárea a través del Promaf, un programa del gobierno federal de apoyo al cultivo de maíz y frijol. Pero eso no sirve de mucho. Ni lo que la bolsa de semilla mejorada cuesta: un bulto de grano Pioner, por ejemplo, de 20 kilos, con alrededor de 60 mil semillas, cuesta mil 200 pesos y sirve para cultivar una hectárea con un producto resistente al calor y la sequía.

El precio de garantía del maíz es de 2 mil 600 pesos y el costo de producción por hectárea de unos 8 mil 200 pesos, considerando sólo insumos, sin incluir el trabajo de los campesinos. La tierra con mediano potencial en la región ofrece hasta seis toneladas por hectárea y la de bajo rendimiento, poco más de la mitad.

Las cuentas salen sólo si se obtienen más de cuatro toneladas, una suerte que sólo marca a una minoría porque grandes porciones del ejido se encuentran en laderas a donde ni la yunta de bueyes puede entrar, así que aún usan la lanza para agujerar la tierra y dejar caer las semillas. Y al menos una parte de la siembra no se vende, sino que se embodega, a veces en trojes redondas de adobe, para el consumo familiar del año.

La mayor parte de los sembradíos en la Tierra Caliente son de temporal, así que se levanta una cosecha al año. Los pocos ejidatarios beneficiarios de un sistema de riego lo pueden hacer hasta dos veces.

Pueden recorrerse las comunidades y ver niños tan desnutridos que tienen los ojos saltones y la panza inflada por las lombrices. Muchas personas beben agua de los arroyos y los servicios médicos, donde existen, son pésimos. Las clínicas de un consultorio carecen de medicamentos y el trabajo social es mínimo. Muchos niños están vacunados sólo por el favor de rancheros que acomodan tres o cuatro en sus cuatrimotos y los bajan a la clínica más cercana. Y la mayoría de los dueños de esos vehículos son, de una u otra forma, parte del negocio de la yerba.

Algunas comunidades se encuentran en tal aislamiento que se requieren cuatro horas para llegar en camioneta cuando el camino no es un río por los temporales. En la época de lluvias, como ésta, el transporte público únicamente aparece por los caseríos retirados una vez a la semana y sólo pasan vehículos de doble tracción.

El cultivo de enervantes se ha convertido en una opción de autoempleo para casi todas las familias campesinas en la región. Esto siempre ha existido, al menos desde que regresaron los primeros braceros de Estados Unidos, y más desde hace 10 años.

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La Virgen de San Lucas es la más socorrida y milagrosa, tanto que vienen del resto de Michoacán, Puebla y Veracruz a venerarla. Los hombres viejos y de mediana edad mantienen en uso el pantalón flojo y la camisa blanca desfajada y desabotonada, con frecuencia hasta el ombligo, y los huaraches de dos correas de cuero. Aún cubren las cabezas con sombreros de paja de ala ancha y la corona encintada de negro, cordel que sirve para afirmar la pieza durante el galope de caballo.

Los jóvenes usan cada vez más pantalones de varias tallas más grandes que la requerida por su cintura, playeras holgadas y gorras de lado. Algunos ya traen tatuado en el cuerpo el paso por una pandilla de Los Ángeles o Chicago.

Por la calle se ve una camioneta “chocolata”, como todavía se llama a los vehículos importados de contrabando de Estados Unidos. Al fondo de la casa se ve un buen estéreo, televisión y niños robustos, ya aceitunados por el sol.

De cada mata, si bien le va a un campesino, obtiene menos de medio kilo. Cada kilo, si se le paga bien, le reporta 300 pesos. Tal vez la ganancias ronden los 100 mil pesos anuales para un hombre por poner en riesgo su vida y libertad y la de su familia. Del maíz, el frijol y el chile comen, pero viven de la marihuana. Sin la yerba, dicen por allá, no habría camioneta destartalada, pero suficiente para ir y venir por los caminos de lodo e iguanas.

O no habría educación más allá de primaria, porque la secundaria queda dos o tres caserías más abajo. O atención médica en la cabecera municipal por el piquete de alacrán.

La pizca de la marihuana, alrededor del mes de septiembre, es parecida a la cosecha del maíz. Toda la familia participa. Los niños, apenas caminan por sí mismos, se internan entre las matas de dos metros y medio de altura. Así lo hicieron sus padres y sus abuelos y hasta el momento en los años cuarenta en que el gobierno de Estados Unidos admitió formalmente que necesitaba trabajadores mexicanos. Y estos, allá, en California, descubrieron el encanto que sus patrones rubios y de ojos azules tenían por la yerba que, sólo fue cosa de intentarlo, crecía como la hierba de baldío en las laderas de sus cerros.

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Existen dos tipos de semilla utilizadas en la Tierra Caliente: la violenta y la huevona. La primera crece más rápido y suele emplearse en tierra de temporal; se cosecha a los tres meses. La segunda es de lento desarrollo, pero de más provecho, y los pocos que tienen manera de regarla, levantan dos cosechas al año.

La marihuana nace en el monte, en tierra de nadie. Se tala la selva baja, se queman tocones y enredaderas y se empareja el terreno. Aquí nadie siembra más de mil matas por bloque de tierra arrebatada al bosque. Cuando un plantío es mayor se corre el riesgo de que sea detectable desde aviones y helicópteros del ejército. Y, entonces, es probable que llegue una partida de soldados con fusiles en el hombro para incendiar el sembradío. Y si eso ocurre, la pérdida, igual que cuando hay mal tiempo o ataca una plaga, es del campesino.

Un solo hombre de esta Tierra Caliente llega a sembrar, en diferentes áreas de la sierra, hasta 5 mil plantas. Ninguno trabaja solo. En la labor participan su mujer y sus hijos, incluidos los niños, tal como él mismo fue enseñado por sus padres.

Con frecuencia, los ejidatarios de la región –son contados los pequeños propietarios– obtienen de Los Caballeros Templarios el préstamo para adquirir los insumos. Es el crédito a la palabra. De mil matas, el sembrador espera obtener entre 300 y 500 kilos, lo que, de acuerdo con la calidad obtenida y al precio negociado con el acaparador, reditúa entre 90 mil y 150 mil pesos por temporada.

Al comienzo del cultivo extensivo de la droga, la siembra se hacía directamente en el suelo. Ya no. Como los niños cuando plantan frijolitos en la escuela, ahora se utilizan vasos de plástico a los que se les recorta el fondo, dejando únicamente una pequeña junta entre la base y el cuerpo. Lo demás se pega con cinta aislante. El vaso se llena con tierra gruesa, rica en hojarasca, y ahí se hunden tres semillitas de color marrón y verde militar, cocos en miniatura.

Cuando la planta alcanza 15 centímetros de alto, se trasplanta a la tierra gruesa del monte talado. Aquí la técnica del vasito da resultado, pues sólo se retira la cinta adhesiva y la base, y las raíces se integran sin ningún daño, lo que favorece el rápido crecimiento de la mata.

El campesino esparce fertilizante alrededor del tallo. Uno de uso común es el sulfato de amonio, aquí llamado “azúcar”, aunque el guano de murciélago resulta mejor, pues, entre otras cosas, colorea de un verde más comercial el producto final.

La marihuana sufre el acoso de un parásito que come la planta desde el centro del tallo; la amarillenta y la mata. Si el parásito –los rancheros lo describen como un gusano microscópico– toma la hierba, ya nada queda por hacer. “Esa peste no se ataca, se previene. Eso nos dice el ingeniero agrónomo”.

Los marihuaneros combaten la plaga con paratión, un químico “extremadamente tóxico” prohibido en México y Estados Unidos por los graves daños que ocasiona a la salud humana y al medio ambiente.

A los 80 centímetros de altura, el trabajador arrima la segunda tierra y nuevamente retira las hierbas de alrededor.

También se busca que no haya lluvia en exceso, pues la abundancia de agua podría malograr la planta u oscurecerla. Y a los estadunidenses no les gusta la yerba prieta.

“A los gringos les gusta la marihuana verde, nomás la verde, no la negra ni la pelirroja, las que aquí, en México, tienen fama de poner más y mejor”, explica Martín con voz baja, atento a que se comprendan sus palabras.

Sigue el deshije. “La mercancía con semillas no debe ser. Si ese enervante contiene mucha semilla o está muy café, ese kilo no vale ni 100 pesos para el productor”, apunta Martín. Algo más: las hembras concentran más alcaloide.

Al momento del corte, luego de cuatro meses sembrados los coquitos, la planta tiene más de dos metros y medio de altura.

Se arranca y se tiende, hacia arriba, de cuerdas colgadas en el mismo bosque. Cuando se seca, se cortan los capullos con tijeras, necesariamente ligeras por la demanda de trabajo en que toda la familia participa. Hay “colas” que alcanzan el largo y grueso del brazo de un hombre adulto, pero la presentación requerida para exportarlas es de tramos de 20 centímetros de largo. La mercancía se entrega al acaparador en costal.

Luego se pesa y se ofrece. Ahora está mal el negocio para el campesino. Hace 10 años el kilo se pagaba en mil 200 pesos. Hoy no dan más de 300. Son pocos quienes no participen de una u otra manera en el cultivo de la marihuana. No existe excepción en el parentesco con alguien ocupado en alguna parte de la cadena productiva.

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Luis González y González, el gran historiador y fundador de El Colegio de Michoacán, describió así a la Tierra Caliente:

“De las épocas que fue lumbre (por el origen volcánico del suelo), todavía retiene la temperatura calurosa. Se le dice Tierra Caliente con sobrados merecimientos, por razones muy justificadas. Según algunos es susceptible de hacer huir a los mismos diablos; según otros, basta con rasguñar un poco el suelo para sacar diablitos de la cola. Unos y otros afirman haber visto difuntos terracalenteños condenados al purgatorio que volvieron por su cobija.

“La Tierra Caliente es un país tropical, en medio de mala reputación, distante de las rutas máximas del tráfico mercantil (…) Por su débil situación respecto a las veredas del hombre, se le estampó el epíteto culto de la Última Tule y el apodo popular de fondillo del mundo”.

La delimitación geográfica de la Tierra Caliente es tan complicada que las mismas autoridades estatales han incluido y excluido de esa región a diferentes municipios durante las últimas tres décadas.

Si se atiende a todos los criterios vigentes, la República Marihuanera está integrada por 24 municipios. De Guerrero se incluye a nueve más y un municipio adicional del Estado de México, con la misma inclinación a la siembra de marihuana que sus vecinos.

La mayoría son lugares generalmente pobres, algunos miserables. En Michoacán 88 por ciento de las viviendas tienen agua entubada. En la Tierra Caliente, este servicio se encuentra disponible para 53.7 por ciento de las viviendas.

Hay quien divide la Tierra Caliente en dos zonas: una, con capital en Apatzingán, y la otra, con Huetamo y Ciudad Altamirano, Guerrero, como polos principales. Los recovecos, los miles de pliegues de la sierra y la inexistencia de caminos formales han favorecido los cultivos ilegales.

Cuando los jefes de aquí hablan sobre las razones por las cuales la gente tiene vocación para cosechar marihuana y amapola siempre aparece la palabra migración. Los jornaleros de la región fueron a Estados Unidos hace más de medio siglo contratados a través del Programa Bracero. Algunos de ellos arribaron a California, al área hoy conocida como Sillicon Valley, uno de los símbolos mundiales del crecimiento a partir del desarrollo tecnológico. Pero aquí, en Michoacán, la necesidad de ir al otro lado no ha cambiado.

Cuando muchos regresaron, contaron del gusto que tenían los gringos de allá por fumar la yerba y supieron luego de la facilidad de sembrarla por acá y empezaron a llevarla directamente ellos. El aumento de la rudeza de las autoridades migratorias en Estados Unidos incidió también en el engrosamiento de las filas de la narcoeconomía de la Tierra Caliente: cada deportado sin trabajo en la región se convierte en campesino, halcón o sicario.

La guerra en Tierra Santa

La cruenta disputa cuyo escenario es la Tierra Caliente descansa sobre una lógica económica poderosa: las enormes riquezas derivadas del control del tráfico de marihuana, amapola y metanfetaminas, producidas localmente, y de la cocaína, contrabandeada por los michoacanos desde Colombia, Venezuela y Centroamérica hacia Estados Unidos.

El origen de todo esto no es muy lejano. Se remonta a comienzos de la década de los ochenta, cuando algunos hombres organizaron la siembra dispersa de marihuana bajo el liderazgo de Carlos Rosales Mendoza, un fumador empedernido con tos permanente. El Tísico, le llamaban.

La ruta hacia Estados Unidos incluía a Tamaulipas, así que eventualmente los michoacanos negociaron con el Cártel del Golfo.

Cuarenta michoacanos exploraron Tamaulipas bajo pago por el respaldo para cruzar hasta la frontera con Texas. Desde ese entonces, durante la década pasada y parte de ésta, Martín negoció directamente en varias ocasiones con Osiel Cárdenas Guillén cuando éste era, además de un narcotraficante en ascenso, un mecánico.

Rosales fue detenido en 2004 y, al poco tiempo, el líder de Los Zetas envió a un tamaulipeco a encargarse de las operaciones en el puerto de Lázaro Cárdenas, vital por su acceso al mar.

Pero los michoacanos no estaban conformes con que unos “extranjeros” dictaran qué se hacía y qué no. Así que cuando Osiel Cárdenas Guillén fue detenido en 2003, decidieron no pagar respeto más que a La Familia, un grupo que pronto tomó el control.

A la cabeza quedó Nazario Moreno González, una figura relevante por su carisma religioso. Tres años más tarde, La Familia proclamó su independencia del Cártel del Golfo y de Los Zetas.

Se levantó en armas. “La Familia no mata por paga, no mata inocentes. Sólo muere quien debe morir. Sépanlo toda la gente, esto es justicia divina”, arengó el grupo en una de sus primeras mantas.

“A Nazario no le gustaba cómo nos trataban a los michoacanos allá. Los cabrones de los tamaulipecos, si los dejas, hasta los zapatos te quitan. De transas les siguen los veracruzanos. Pero fue por eso que hicimos familia y, de dos años para acá, nuevamente hacemos negocio con el Golfo”, recuerda Martín.

Tras la supuesta muerte de Nazario en diciembre de 2010, Jesús El Chango Méndez asumió el liderazgo y La Familia Michoacana se partió en dos grupos que rápidamente hicieron la guerra.

El grupo opositor, liderado por Servando Gómez La Tuta, acusó a El Chango de alta traición por haber negociado presuntamente con Los Zetas.

Jesús Méndez fue capturado el 21 de junio de 2011, lo que permitió a La Tuta y a Enrique Plancarte Solís asumir la dirección y acordar la reunificación de la banda.

En el más reciente reporte del Senado de EU sobre las organizaciones del narco en México, publicado en mayo de 2011, se anota que al igual que Pablo Escobar en Colombia, La Familia reparte dinero a pobres, escuelas y oficiales locales.

Además de Michoacán, se reporta su presencia en Guerrero, Guanajuato, Estado de México, Jalisco, Querétaro, Nuevo León, Aguascalientes, Tamaulipas, Distrito Federal y Colima. La Familia operaba en 77 de las 133 ciudades michoacanas. En Estados Unidos, sostiene la DEA, ha tenido un “significativo crecimiento” en el mercado de las metanfetaminas en Carolina y Carolina del Norte, así como en Houston, Dallas y Atlanta.

En otro documento elaborado por el Congreso de EU, y publicado en enero de 2011, se afirma sobre La Familia: “Es un híbrido de empresa de drogas con creencias cristianas evangélicas, combinando elementos sociales, criminales y religiosos en un movimiento. La Familia Michoacana es conocida por dejar señales sobre cadáveres y describir sus acciones como ‘justicia divina’”.

Los Caballeros Templarios viven una alianza “de conveniencia” –como las agencias estadounidenses y en consecuencias las mexicanas llaman a la serie de pactos que tienen partido al país– con el Cártel de Sinaloa y con el Cártel del Golfo, sus viejos aliados que les han abierto nuevamente las puertas para el paso hacia Texas por Tamaulipas.

Los aliados se enfrentan al eje liderado por Los Zetas y compuesto por la organización de Los Beltrán Leyva, con quienes se enfrentan Los Templarios alrededor de los límites con Guerrero; el Cártel de Juárez, y La Familia Michoacana, a la que casi han empujado fuera de su estado.

Pero el galimatías de las guerras de las drogas no admite reglas tajantes en función de los anteriores acuerdos. Por ejemplo, el llamado Cártel de Jalisco Nueva Generación mantiene nexos con Sinaloa, pero guerra contra los Caballeros, lo que se ha expresado en la sangría de los límites de Michoacán y Jalisco. La explicación es histórica: Nueva Generación se compone de los restos del Cártel del Milenio o de Los Valencia, con quienes se enemistaron en su momento los fundadores de La Familia, de la que descienden Los Templarios.

Pero, ¿qué relación existe entre Los Caballeros Templarios, en su mayoría de Francia, que defendieron Jerusalén decapitando moros hace 900 años y los Caballeros Templarios, en su mayoría de Michoacán, que reclaman el monopolio de la droga?

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Son realmente excepcionales las páginas de su libro, Pensamientos, en que El Más Loco no mencione a Dios. Las referencias al perdón, la humildad, la honestidad y la caballerosidad atascan el centenar de páginas que, para las autoridades federales, representan una suerte de biblia o evangelio del fundador de La Familia Michoacana e inspirador fundamental de Los Caballeros Templarios de Michoacán.

Al mismo tiempo, es casi imposible encontrar ausencia de tortura o mutilaciones en las miles de ejecuciones cometidas por órdenes directas o indirectas de El Más Loco, Nazario Moreno González. Es mucho más frecuente el hallazgo de rótulos dejados al lado de esos cadáveres: “Esto es justicia divina”.

Las contradicciones de los narcotraficantes michoacanos, peculiares por el ejercicio de la brutalidad y su carisma religioso, se explican en la personalidad e influencias literarias de Nazario, un hombre del que bien poco se sabe y por cuyo aparente caos interno La Tierra Caliente michoacana arde.

Durante los últimos cinco años, la policía federal y el ejército han confiscado miles de armas, kilos de marihuana, heroína y de precursores químicos para la producción de metanfetaminas y detenido o abatido a cientos de miembros de la Familia Michoacana o de su escisión, Los Caballeros Templarios.

En el curso de esas operaciones, las agencias mexicanas apoyadas en las estadounidenses, principalmente la DEA, también han asegurado material propagandístico, ideológico y ritual del que podría ser, por sus propósitos sociales y evangélicos, el cártel de las drogas más peculiar en este momento del continente.

Uno de estos materiales fue encontrado en un albergue de recuperación contra las adicciones llamado Gratitud, en febrero de 2007. Es un libro impreso en serie llamado Pensamientos y escrito por el propio Nazario.

No se indica editorial alguna ni taller de producción. El libro tiene 100 páginas numeradas y casi todas están rematadas con la leyenda El Más Loco. Su tipografía es cursiva y las faltas de ortografía y sintaxis son abundantes. Los tiempos verbales sufren súbitos giros y las ausencias de puntuación colocan a El Más Loco dirigiéndose con frecuencia a sí mismo o pontificando en calidad de Dios.

Al final, se indica que ése ejemplar se imprimió como parte de su cuarta edición y del que, entre noviembre de 2006 y septiembre de 2007, se habían impreso 26 mil 500 copias.

Algo más sobre el libro incautado y del que SinEmbargo posee copia: está firmado por el mismo puño de El Más Loco:

“Ni el hierro ni el acero ni siquiera el oro tienen el balor (sic) de un hombre honesto honrado trabajador integro… La mejor erencia (sic) que le puedes dejar a tus hijos amigos y familiares es tu propio ejemplo. Atte. ‘El Más Loco’”.

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El Más Loco se describe en los forros de su libro como un hombre meditabundo y reflexivo en el Cerro del Húngaro, cercano a su pueblo, Apatzingán, corazón de la Tierra Caliente de Michoacán.

La referencia de sí mismo, espiritual y en las alturas, es un lugar común tomado por Nazario de John Eldredge, su principal influencia evangélica y autor estadounidense de Salvaje de Corazón, libro obligatorio para los narcotraficantes iniciados como Caballeros Templarios.

La estructura y tono del libro de Nazario González quedan claros desde el comienzo, con la reproducción de un acróstico:

“Es una verdadera fuente de sabiduría

“La obra que ahora nos presenta el autor

“Motiva, ilustra, enseña y proporciona

“Ánimo y empuje hacia la superación

“Siendo ‘El Más Loco’ un verdadero mentor

“Loco, para nada ciertamente no lo es,

“Objetable en lo absoluto esa denominación.

“Cuerdo, sabio e inteligente, en cambio,

“Opino merece esta obra honorífica mención”.

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¿Existe manera de comprender la idea que Nazario tiene de su propio libro? Sí, si se atiende al texto introductorio, escrito por otra persona que también juega el papel de anónimo; y tomando en cuenta que en el mismo documento se subraya que El Más Loco estuvo al cuidado de toda la edición.

Del prólogo se desprende una comparación entre la Biblia y Pensamientos, referidos estos como continuación de los Testamentos bíblicos hasta convertirse, “en su mayoría”, en producto del pensamiento de Nazario.

“El autor no deja de mostrarse en ningún momento como un alegre usufructuario de la parcela de poder que le correspondía en su condición de anónimo, solamente bajo el seudónimo de El Más Loco y ahí radica buena parte de la fuerza reflexiva que representa en estos pensamientos.

“La estrategia del narrador nos recuerda al de un cuento donde Borges describe acuciosamente la traición de un hombre para luego decirnos que ese hombre es él mismo y no darnos oportunidad a tomar la debida simpatía al que se confiesa. En este caso, la apuesta de El Más Loco es mucho más terrible, porque nos obliga a reflexionar”, se presume.

Se advierte que este es “un libro que ha sido sistemáticamente poco leído”, pues, se previene, es una obra exigente de lectores que imiten al autor al menos en la capacidad de establecer “la distancia que nos permite disfrutar a Quevedo, Maquiavelo o Céline con una actitud algo distinta a aquella con que se evalúa al futuro esposo de nuestra hija.

“En cambio, los lectores posibles no han sabido, por lo general, ver en el libro uno de los Pensamientos más demoledores que hasta ahora se ha escrito contra la apatía, la ignorancia y las miserias del pueblo…”.

¿Quién es El Más Loco?, se pregunta a sí mismo el responsable de la introducción. Y se responde: “Pienso que es un personaje seducido por algo grande, glorioso…

“Resulta curiosa esa búsqueda sobre su persona. El Más Loco, a través de su propio pensamiento, su figura de acero, los reflejos casi metálicos de su mente clara y ardiente, le hacen un auténtico transmisor de su filosofía idealista y esperanzadora”.

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El Más Loco es un sobrenombre que hace superlativo al personaje e idea del pensador y poeta Gibran Jalil Gibran (Líbano, 1883- Nueva York, 1931) y que nombra uno de sus libros, El Loco.

En 35 capítulos cortos de narraciones, aforismos y apotemas, el pensador ensaya sobre el gozo de la soledad, ironiza respecto a la condición humana y exhibe su burda y cruel ambición. Nazario siguió los pasos de Gibran. Esta es parte del resultado, reproducido textualmente:

“Si algún día sientes ganas, muchas ganas de llorar, háblame, no prometo hacerte reír, pero puedo llorar contigo. Si algún día te sientes triste búscame, no prometo alegrarte el día, más puedo estar contigo. Si algún día quieres contar con alguien, ven corriendo a mí que tal vez yo te pueda escuchar mi amigo”.

“En buena medida es bueno defender la dignidad pero también no pisotear la de los demás, porque a la medida que respetemos a los demás de esa forma nos estaremos respetando a nosotros mismos”.

“Valora todas las cosas pequeñas y un poco más. Lo bello de la vida, porque la vida es gratis, por ejemplo una sonrisa no te cuesta nada y en cambio, cuánto enriquece a quien la recibe”.

“Respeta igual al anciano, al niño, al que menos tiene, igual que al que mucho tiene, dale la misma medida al amor y al cariño y la felicidad vendrá a morar en tu corazón (…)”.

“Es preferible ser dueño de un peso que ser esclavo de dos, es preferible morir peleando de frente que de rodillas y humillado, es preferible ser un perro vivo que un león muerto, es preferible usar la inteligencia que la fuerza, es preferible herir al amigo con la verdad que matarlo con mentiras, es preferible ser un pobre bendecido de Dios y vivir en paz que ser un rico sin vergüenza y sin tranquilidad (…)”.

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¿Y la masacre?

Las palabras escritas por El Más Loco en el Cerro del Húngaro no fueron las únicas publicadas por La Familia Michoacana en 2006.

El 12 de agosto de ese año, en Apatzingán mismo, un grupo de hombres vestidos de negro y encapuchados entraron a casa de los hermanos Colima Hernández. No dudaron. Tras asesinarlos, siguieron la estampida. Dejaron un mensaje escrito: “El tiempo no borra el odio. Para que sepan que todo el que se mete con La Familia con su vida ha de pagar, saludos de don Andrés”. El mensaje hacía referencia a un hombre asesinado 12 años atrás.

Nueve días después, una cabeza humana apareció en un puente del municipio de Tepalcatepec. Había un pliego de papel cascarón. “Asi sucede cuando piensas o imaginas que mis hojos no te pueden mirar y que pronto estaras aquí la familia te saluda… Piensa en mi ‘bay chatos’ (sic)”.

Una temporada con “la Tuta”

septiembre 15, 2016 // 0 Comentarios

En Michoacán durante el año 2008 se decía que Nazario Moreno era “el loco”, un drogadicto mesiánico con suficiente poder para influir en sus socios para darle un cariz esotérico a la organización criminal que se escindió de la Familia para llamarse “Caballeros Templarios”. El “hombre de negocios” era Enrique “Kike” Plancarte, dueño del mercado de mantanfetaminas en Texas e interlocutor con los socios de la organización del Golfo en Tamaulipas. Dionisio Loya Plancarte “el Tío”, era el viejito al que todo mundo le daba su lugar pero casi nadie escuchaba. Y Servando Gómez Martínez era el mediático, el que le gustaba la cámara y quien copió esa práctica de grabar políticos y empresarios, como hizo el argentino Carlos Ahumada con funcionarios del gobierno del Distrito Federal años antes, para chantajear, negociar y tender un tablero de ajedrez que le serviría en un futuro para administrar los “golpes” con quienes le darían la espalda.

En Apatzingán, Tepalcatepec y otros municipios de la Tierra Caliente michoacana se sabía de años atrás que “la Tuta” tenía grabado a políticos que iban a pedirle favores para sus campañas políticas. También al menos desde el año 2008 cuando su padre era alcalde de Morelia, grabó al “Gerber” en diferentes reuniones.

Tiempo atrás los mandos de los “Templarios” habían adquirido el hábito por acumular información, procesarla para un futuro “explotarla”. Por lo ocurrido en días recientes con los videos de “la Tuta”, varios columnistas y editorialistas de la prensa nacional coincidieron en señalar que la partida de Gómez Martínez con los políticos del PRI y del PRD en Michoacán va más allá de exhibir los vínculos e intereses. Se trata en el fondo de dejar en claro cómo operaba la narco política que hizo de Michoacán un modelo de “narco estado”.

La situación empeoró con la llegada de fuerzas federales en diciembre del 2006 al iniciar el gobierno de Felipe Calderón. Si antes había un modelo de complicidad con el gobierno del estado, dice un general hoy retirado que estuvo en esos años en la comandancia de la 21 zona militar en Morelia, donde existían reglas no escritas que se respetaban, tras el arribo de la Policía Federal y el incremento del número de tropas del ejército, la situación de desbordó. Fue sintomático el llamado de auxilio al gobierno federal del entonces gobernador perredista Lázaro Cárdenas Batel, quien fue rebasado por las organizaciones criminales quienes habían hecho del estado un campo de batalla divido en feudos con intereses muy marcados.

El arribo de Leonel Godoy como gobernador no cambió nada, por el contrario, vía su primo el entonces diputado federal Julio César Godoy Toscano, quedó exhibido que no estaba exento de mantener una vía de comunicación con la delincuencia organizada ya que su familiar había recibido apoyo de “la Tuta” para llegar al congreso de la Unión. Las granadas que explotaron en la celebración del Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre del 2008 en Morelia, eran un aviso contra el gobernador perredista que un sector de la delincuencia organizada no estaba de acuerdo que el gobierno se hubiera decantado por una facción. Era evidente que había protección oficial cada vez más abierta a la extorsión, el secuestro y los asesinatos.

Nadie se movió cuando comenzaron a aparecer en Internet mensajes de auxilio grabados en video, de funcionarios municipales con el rostro cubierto que denunciaban el acoso de los grupos criminales y el nivel de complicidad que tenían con el gobierno. No había diferencia entre el perredista Leonel Godoy y el priista Fausto Vallejo, decían.

Tuvo que ocurrir la movilización de autodefensas en varios municipios para que la situación revirara. Tras el desmantelamiento de las redes de complicidad que permitían operar con absoluta libertad a los “Templarios”, el líder “prófugo” dejó una baza de información en esos videos que se encuentran desde abril en manos de fiscales de la PGR. El ajedrez de “la Tuta” mueve el tablero de la narco política.

Cuando el Mayo Zambada y El Chapo se enojaron y mandaron comunicado para los “Zetas y la Familia Michoacana” por matar inocentes el 15 de septiembre del 2008

septiembre 15, 2016 // 0 Comentarios

Cártel de sinaloa: Este es un mensaje para los zetas: “no se les olvide cabrones que el cártel de sinaloa siempre seguirá adelante, ahora sí comenzará la batalla. nosotros nunca hemos matado gente inocente y mucho menos en eventos públicos.

Tanto fue el enojo de los máximos lideres de la organización sinaloense por los atentados y muertes de inocentes en Morelia la noche del 15 de septiembre del 2008 que inmediatamente anunciaron mediante comunicados represalias contra la Familia, los Zetas, y el mismo gobierno, el echo fue difundido rápidamente y casi al publicar la nota fueron aprendidos supuestos integrantes del cartel michoacano acusados de los atentados, para recordar aquí les dejamos la nota.

El cártel de Sinaloa, que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán subió hoy a la red un comunicado en el que anuncia represalias contra Los Zetas, La Familia michoacana y el gobierno por los atentados del pasado 15 de septiembre de 2008 que dejaron un saldo de ocho personas muertas y más de un centenar de heridos.

El comunicado comenzó a circular en Internet después de que el titular de la Procuraduría General de la República, Eduardo Medina Mora, inculpara directamente con esos hechos a La Familia o a Los Zetas.

Ante los diputados de las comisiones de Seguridad y de Justicia de la Cámara de Diputados, el funcionario sostuvo uno de esos dos grupos criminales planearon y ejecutaron el atentado con granadas a civiles en Morelia.

El funcionario federal dijo que “se trata de este grupo que ha secuestrado en muchos sentidos la tranquilidad de los michoacanos, y de otros ciudadanos de estados circunvecinos, La Familia, o se trata del grupo de Los Zetas, que ahora disputa esta demarcación junto con este grupo”.

El texto difundido por el cártel de Sinaloa dice a la letra:

“No se les olvide cabrones que el cártel de Sinaloa siempre seguirá adelante, ahora sí comenzará la batalla; nosotros nunca hemos matado gente inocente y mucho menos en eventos públicos.

“Si bien es cierto que el gobierno trabaja con ustedes y que hemos tenido varios traidores, y estuvo bien porque ahora tenemos gente de confianza trabajando para nosotros (sic).

“Lo siento mucho por aquellos que se arrepienten ahora de lo que hicieron pero ya es muy tarde y tendrán que pagar las consecuencias.

“Los sinaloenses siempre hemos defendido al pueblo, hemos respetado a los familiares de capos y burreros, hemos respetado al gobierno, hemos respetado a mujeres y a los niños.

“Lo que está haciendo la Gran Familia, Los Zetas y ‘el gobierno’ eso señores no tiene madre. Cuando el cártel de Sinaloa reinaba en toda la República no había ejecuciones y saben ¿por qué?, porque sabemos trabajar y tenemos sentimientos.

“Se les advierte (por cada sinaloense que ofendan, maten fuera de territorio sinaloense, tendrán problemas, y esto va para todos, ya tenemos a varios en la lista)

“Muy pronto mirarán más sinaloenses en Michoacán (se recuperará cada uno de los territorios que nos fue arrebatado y se asesinará a todos aquellos que ofendieron a la familia sinaloense), así que ni el gobierno nos parará ni los cárteles.

“Lo siento mucho por aquellos pendejos que no crean pero se les advierte, los enfrentamientos se darán pronto. Ya se les avisó, lo demás depende de ustedes.
“El reinado de Los Zetas y de la Gran Familia se terminará.

“Ya estuvo bien cabrones de tantas anomalías y tantas pendejadas que han hecho.

“Atentamente:

“La gente del Mayo Zambada y El Chapo”

Vicente, el campesino que huyó de La Familia Michoacana

septiembre 8, 2016 // 0 Comentarios

Su travesía comenzó hace dos años: luego de ser secuestrado y brutalmente golpeado, delincuentes ingresaron a su casa para robarle sus pertenencias, su escaso dinero y sus pocos animales de corral.

Ni siquiera es un hombre rico. Es un modesto campesino.

En esas horas Vicente tomó a sus seis hijos y a su mujer. Huyeron de San Miguel Totolapan, Guerrero, y empezaron a buscar dónde hallar una nueva vida. Una vida sin zozobra, sin miedo, sin terror.

“Agarramos lo primero que teníamos a la mano de dinero. No nos dio tiempo de hacer maleta o preparar algunas tortillas para el camino. El miedo era mucho y teníamos que salir muy rápido. Ya cuando entran así a tu casa, sabes que no tienes seguridad de nada”, recuerda.

Era marzo de 2014 cuando el hombre de tez morena y manos curtidas llegó a Tecpan de Galeana junto con otras 50 familias. Sin casa donde vivir, se dirigieron al hotel América, el mismo lugar donde un mes antes habían llegado 25 vecinos de su comunidad, también huyendo de la violencia.

Las 20 habitaciones estaban sobreocupadas: vivían familias enteras en cada cuarto. Para solucionar los problemas de espacio, muchos hombres decidieron dormir en el patio.

Poco tiempo después el hotel aledaño fue habitado para recibir a más desplazados provenientes de San Miguel Totolapan y del municipio de Heliodoro Castillo Tlacotepec. Poco a poco eran más los que huían de la violencia. La posibilidad de regresar se desvanecía.

“Yo sueño mucho con volver a mi tierra, que es la tierra de mis padres. Creo que todos tienen muchas ganas de regresar a sus casas. Volver a tener sus animalitos y dejar estos hoteles para volver a nuestras casas. Si a mí me dijeran que ya hay condiciones para regresar, en ese momento agarro a mis hijos y hasta caminando nos vamos, no importan los días ni nada, solo con volver a casa”, añora.

Al llegar a otra comunidad los desplazados sufren de discriminación y falta de oportunidades. Quienes lo padecen más son los niños, sus hijos: los requisitos para aceptarlos en las escuelas llegan a ser muy severos, incluso inmisericordes para quienes lo perdieron todo y carecen de papeles que acrediten sus estudios, sus domicilios.

“A mí me da mucha tristeza, como ahora que fue el inicio del ciclo escolar, ver a muchos niños con sus uniformes nuevos y sus útiles limpios. Y uno manda a sus hijos con sus uniformes viejitos, rotos y con los útiles que van dejando otros niños”, narra con voz tristísima.

Y del trabajo ni hablar: la ausencia de ofertas para los desplazados es cotidiana. Solo los contratan por temporadas para hacer labores del campo y los pocos ingresos que tienen los utilizan para sobrevivir.

“A veces leo que a los campesinos les dan casitas o ingenios para trabajar sus tierritas y me pregunto ¿pos dónde es eso? Porque yo también soy campesino y tengo mucha necesidad. Acá lo poco que gano es para comer, para la renta, los hijos y pues no me puedo comprar una casita ni unas tierras para sacar más dinero”, lamenta.

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Carlos Illades, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), narra que, de acuerdo con recuentos que ha podido hacer a través de estudios, en los seis años recientes al menos 590 familias guerrerenses han huido de sus sitios de origen, mientras que otras 487 lo hicieron solas.

San Miguel Totolapan es de los peores lugares expulsores. Está enclavado en la Tierra Caliente de Guerrero. Sus pobladores cuentan que hasta 2010 era un lugar tranquilo donde la vida transcurría sin sobresaltos. Ahora hay un toque de queda virtual y a las seis de la tarde se acaban las actividades. Todos se encierran en sus casas. Ni un alma anda por las calles.

Antes de que se desatara la violencia, tenían uno de los tianguis más populares de la zona, hasta donde llegaban comerciantes de la entidad pero también de Michoacán y el Estado de México. Eso se acabó. “Solo lo más valientes se arriesgan a venir a la vendimia”, cuenta un poblador.

Una gasolinera desolada con impactos de bala da una muda bienvenida a la cabecera municipal. Metros más adelante se observan los tatuajes de la violencia: viviendas abandonadas con rastros de balazos, crespones negros en las puertas principales de las casas.

“Mucha de la gente de aquí se ve obligada a participar en las actividades del narco. Los niños como informantes y carne de cañón y los más grandes en la siembra de amapola en la zona de la sierra”, confiesa otro poblador.

El presidente municipal de San Miguel Totolapan, Juan Álvarez, califica de “grave” la situación del municipio, pues la ola de criminalidad está acabando con su pueblo. Indica que la única solución es que el gobierno federal los apoye con efectivos armados.

Él solamente cuenta con nueve policías que están desarmados desde la administración pasada y ahora… “hacen labores de aseo y cuidado de escuelas”.

“Necesitamos que la Federación nos voltee a ver, está muy difícil la situación acá. Cerca de 70 por ciento de nuestros comercios fueron cerrados porque no soportaron las extorsiones ni los secuestros”, acepta.

Comenta que ni él ha sido ajeno a los grupos delincuenciales. Relata que en una ocasión lo llamaron por teléfono amenazándolo de muerte si no apoyaba al grupo de Los Tequileros.

Y claro, el miedo que siempre está ahí, nunca no lo deja:

“Por las noches duermes y no duermes, tienes en todo momento el pendiente de que lleguen a tu casa, de que suene el celular y te molesten. Antes era un privilegio ser presidente municipal; hoy es un riesgo porque tu vida peligra con esta gente”, dice.

De acuerdo con autoridades federales la ola de violencia se desató cuando al ex jefe de plaza de La Familia Michoacana, Raybel Jacobo de Almonte, El Tequilero, le levantaron a su esposa e hijos y fueron asesinados por otro integrante de su mismo grupo criminal.

El Tequilero le pidió a su superior, Johnny Hurtado Olascoaga, El Pez(célebre por su participación en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa), que lo dejara matar a su rival, petición que le fue negada. De Almonte fundó su grupo criminal y arremetió contra sus ex compañeros, dejando una estela de asesinatos, desaparecidos y desplazados, gente inocente que nada tenía que ver.

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El presidente municipal de Tecpan de Galeana (municipio receptor de desplazados), Leopoldo Soberanis, reconoce que los tres niveles de gobierno han olvidado a los desplazados: no los consideraran dentro de sus presupuestos ni en programas sociales. No existen para los gobiernos, no hay ley que los identifique, que los reconozca.

Él, de su bolsillo, paga la renta de hoteles de algunas familias y busca que al menos una vez a la semana una pipa de agua llene tinacos y piletas, pero ante la creciente demanda, esos apoyos son insuficientes.

“Tenemos una deuda con esas personas por no poderles generar las condiciones mínimas para que estén en sus comunidades y no poderles apoyar a vivir en los lugares receptores. Es hora que nos sentemos los tres niveles de gobierno y reconozcamos el problema para dar una pronta solución”, convoca.

Vicente, el desplazado, el campesino sin hogar, sin arraigo, sueña. Sueña con que la pesadilla acabe pronto y que el siguiente sitio a donde se desplace sea a su hogar, el de antes, en la tierra de sus padres, para dejar de andar por aquí, deambulando como alma en pena…

"Que quede claro que yo no me salí por puto": exsicario de La Familia Michoacana

agosto 5, 2016 // 0 Comentarios

“En el pueblo sabíamos de la maña porque en ese tiempo se empezaba a extender la Familia Michoacana. Un puntero [halcón, informante] ganaba ocho mil pesos a la semana. Yo me acerqué por conocidos, empecé robando carros para ellos”

Tiene el semblante espigado, con la piel de la cara casi pegada a los huesos. Es flaco. Desde chico está acostumbrado a moverse y a resolverse solo. La primera vez que le tocó ver de frente al crimen organizado tenía 20 años, estaba “bien prendido en la droga” y robaba. Desde ese momento, para él se convirtieron en La empresa.

Primero robó camionetas último modelo que les vendía entre 10 y 15 mil pesos cada una. A veces había pedidos por marcas o modelos específicos, que los jefes le pedían. En el momento de auge llegó a entregarles tres camionetas por semana. “Con lo que ganaba con ellos ya no quería trabajar de albañil”, cuenta. Durante los tres años siguiente fue un integrante operativo de la Familia Michoacana, La empresa.
“Me levantó la misma Empresa y me dieron una verguiza que casi me meo encima. Me dieron unos cachazos y a puro mazapán me llevaron hasta el carro. Yo sólo me dedicaba a robar y fumar cristal, que ellos mismos quitaron de circulación. Sólo había piedra, mota y cocaína, pero yo tenía el conecte y podía conseguir”.

A él, que era joven y tenía los estados alterados por los golpes y los químicos, la opción le pareció lógica. “Yo tartamudeaba. Ellos eran puro ex militar, puro güey gacho”. No es novedad el vínculo entre los militares o ex militares con las organizaciones criminales presentes en México. Además de compartir integrantes, tienen la misma estructura vertical y replican el régimen castrense en su funcionamiento.

“Hay muchos jefes, pero los capos están escondidos. Le sigue el jefe regional, el de plaza, el de grupo y al final el sicario, el operativo. Es el que trabaja para la empresa y hace lo que le mandan, es el ejecutor, el encargado del trabajo sucio”.

Él era uno de los operativos cuando llegó la alerta de que un auto con placas de Jalisco estaba entrando en el terreno que les correspondía vigilar.

“No fue un secuestro porque él apareció en nuestro territorio, aunque sí lo privamos de la libertad. Secuestro es cuando lo tienes identificado”. El puntero o halcón que vigilaba transmitió la información y alertó al grupo que integraba el narrador de esta historia. Del Operativo, que era su puesto, para abajo, está toda la cadena de transmisión de información desde la calle, o del único camino de entrada al pueblo en este caso. Comunica toda la información que le sea posible recabar a la distancia desde donde observa y lo que la luz del ambiente permita. De día se obtienen más detalles que en la noche por cuestiones obvias. Cuántas personas viajan, si están armadas y de dónde son las placas del carro, son parte de los datos importantes.

“Todo se maneja por códigos que por lo general son números: uno para los guachos [soldados], otro para la marina y otro para los contrarios”.

Montaron un retén. No recuerda si el extranjero traía un gesto de sorpresa cuando tuvo que frenar ante las trocas que le cortaban el paso y los seis hombres armados a guerra que lo interceptaron.

“Entre que lo vieron entrar en la brecha de terracería y el punto donde nos pusimos hay tres horas de camino que nos pertenecía. No hay casas, era muy fácil verlo entrar”.

En este caso no se temía la incursión de un grupo rival, por eso La empresa envió a sólo un grupo operativo. “Para pelear nos uníamos, a veces, hasta seis camionetas con cuatro o cinco operativos cada una. Pero no es bueno que anden tantas juntas porque son muy visibles para los helicópteros de vigilancia”.

Los operativos estaban entrenados para saber cómo actuar en cada situación. Un instructor militar los había preparado en el monte para desarmar y armar distintos tipos de armas de calibres grandes, que por ley son de uso exclusivo del Ejército. “Puro ex militar tuvimos como instructor, puro comandante y sargento daba el curso”.

Del rifle a la granada, a las caminatas durante días por el monte, como si fuera la milicia. “Un policía común no llega a ese tipo de entrenamiento que teníamos, era paramilitar. Te enseñaban a no hablar y poder moverte con el tiro arriba, a no prender ni un cigarro en el monte para que no te vieran. Formas de caminar, de ver, de coordinar”.

También estaban las armas: rifles Barrett calibre 50 “como los que le ves a los afganos, pesa 50 kilos y se sostiene con un tripié. Muy pocos de nosotros podemos sostenerlo, es pesado y cuando dispara te da un retroceso que no te imaginas”. También tenían “cuerno de chivo”, que son metrallas AK47 y fusiles M16, “con lanzapapas, lanza granadas”. Las armas sí las recuerda, pero no a los que las empuñaban: “no recuerdo los nombres de mis amigos, nadie sabía el mío tampoco, sólo nos llamábamos por apodos”.

“Nos habían dado un librito con reglas que nadie cumplía, entre las que estaba que no nos podíamos drogar. Eran para que la gente del lugar viera que éramos personas malas, pero buenas. Si una persona necesitaba, se le daba, y eso hacía que en ese momento el mismo pueblo nos apoyara. Tampoco podían decir mucho cuando se le aparecía un grupo de güeyes armados que pedían que les abrieran la escuela para dormir”.

Las preguntas básicas son tres y en el siguiente orden: ¿De dónde vienes?, ¿Cómo te llamas? y ¿A qué vienes aquí? “Con esas preguntas aprendes a ver cómo la gente miente”.

El extranjero estaba nervioso. A punta de pistola lo bajaron del auto, mientras los otros “aseguraban el perímetro”, siguiendo el rol aprendido. Manos arriba, lo habían hecho acostarse boca abajo para interrogarlo. Venía del estado vecino, originalmente era europeo y estaba vendiendo motosierras y güiros para cortar pasto por pueblitos recónditos de Michoacán. La información se obtuvo a golpes.

“Nunca le crees a nadie, por desgracia”, asegura.

Le quitaron los zapatos, lo maniataron y se quedaron esperando instrucciones. Contó que muchas veces le tajeaban las plantas de los pies a los detenidos para asegurarse de que no se escaparan corriendo por el campo, pero que en este caso no lo hicieron. Le revisaron el auto y confirmaron que sí traía las motosierras. Terminarían conviviendo durante un mes con ese extranjero con el que apenas podían comunicarse.

“No estaba amordazado, tenía la boca destapada para que pudiera hablar bien, pero en la maña entra puro paisa, el más preparado tenía la prepa trunca o ni a la secundaria había ido. Hay mucho analfabeto y más por eso lados, que la mayoría venía de las rancherías. Ninguno entendía mucho qué era lo que decía el extranjero con su español atravesado”.

El comandante, jefe del grupo, se llevó al extranjero detenido con alguien más arriba. Pero esa parte de la historia nuestro narrador dice que ya no la supo. Pasó una semana y para cuando llegó la segunda, ya se llevaban al extranjero a las operaciones en campo. El resto del tiempo lo pasaban en el campamento del cerro.

“Siempre estábamos en el cerro, sólo bajábamos al pueblo cuando teníamos libre o a veces a las casas a bañarnos, pero en cualquier parte estabas pensando que te podía tocar una verguiza. Aprendimos que no había nada como el pinche cerro, aunque en el monte duermes con las botas puestas y siempre estás listo para salir corriendo. En los tres años más fuertes me aventé mil combates, pero también sabía cuándo estaba tranquilo. Vivíamos en una zona de guerra, en la que los puntos calientes iban cambiando”.

Los enfrentamientos a tiros son de las cosas que recuerda con más intensidad, como el momento cumbre de la preparación a la que eran sometidos. Su arma era su principal compañía y responsabilidad; no podía abandonarla bajo ninguna circunstancia. En un momento, relata, cuando fue enviado a “apoyar” a otro grupo en Tamaulipas, los enfrentamientos sucedían hasta tres veces en un día: “contra la marina, contra los federales y contra los zetas”.

Trabajar para La empresa, dice, no es como trabajar en la ciudad. No había horario y sólo accedían a cuatro días libres en que podían bajar a los pueblos, luego de haber pasado entre 20 días y un mes de guardia permanente. “En el cerro te dormías cuando amanecía, perdías la noción del tiempo”. Él aprovechaba esos cuatro días para gastarse en fiestas buena parte de los 30 mil pesos que cobraba mensualmente, o más, dependiendo de lo que hiciera. “Si decomisábamos una casa de los contrarios con una buena cantidad de dinero, arsenal y con drogas, el patrón te bonificaba. Sólo te daba dinero, no te daban drogas, pero conseguirlas nunca era un problema. Estaba prohibido, pero todos lo hacíamos”.

Dice que había otras órdenes que sí cumplían. Ejecutar al detenido, quemar el cadáver y moler las cenizas para no dejar restos. “Cuando ya sabíamos que los íbamos a matar, yo ya no les pegaba, no les hacía nada. Les decía que se quedaran tranquilos y los invitaba a fumar un toque [de mariguana] conmigo”.

El estado se puso caliente a los dos o tres días que tenían al extranjero secuestrado. Los halcones empezaron a avisar cómo se intensificó la presencia de agentes de la Marina y de inteligencia en distintos puntos de Michoacán. ¿Qué hacía un europeo vendiendo motosierras entre los caminitos de terracería del estado controlados por grupos armados? “Estaba en zona de guerra y era un desconocido. La gente de los lugares conoce los límites, pero él siempre se mantuvo en la misma historia”.

Puede que haya sido una estrategia que lo hizo sobrevivir, pero el sicario y el secuestrado comenzaron a conversar.

“Siempre pensaba en que cuando me tocara morir quería que fuera en la rafaguiza de un enfrentamiento, que nunca me torturaran, por eso creo que no me gustaba hacerlo. Aunque si nos tocaba un federal sí me ensañaba, pero había muchos güeyes que les gustaba más pegar cuando tenían a alguien amarrado y sin defensa”.

El “cabrón extranjero” hablaba periódicamente con los jefes también, fumaba mota con sus captores con quienes convivía sin descanso y hasta le enseñaron a usar sus armas, como si lo estuvieran preparando para trabajar con La empresa.

“Un día le entendí que pensaba que nosotros éramos como los islámicos, que éramos terroristas. Ni idea por qué duró tanto ese cabrón, pero llegó un momento en que ya no lo podíamos soltar por lo caliente que estaba el pedo. Pensé que si el gobierno lo buscaba era porque el cabrón era derecho. Nunca pedimos rescate, no lo queríamos para eso, pero tampoco pude saber qué hacía ese cabrón realmente ahí, cómo llegó y como un día ordenaron que lo dejáramos ir”.

La instrucción fue que le consiguieran ropa, que se bañara y afeitara y que lo trasladaran con su auto, como si nada hubiera pasado, a una de las ciudades grandes del estado.

Al poco tiempo, La empresa se dividió en otro cártel: el de Los Caballeros Templarios y la cimbró la lucha de poder interna que se le desató. En el medio, las autodefensas surgieron como un actor que planta pelea al crimen organizado en el estado.

Luis Hernández Navarro, periodista, explica en su libro Hermanos en armas. Policías comunitarias y autodefensas que el surgimiento de estos grupos de civiles armados que surgieron en un tercio del territorio mexicano fue una de las consecuencias desatada por la guerra contra el narco, lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón. Al meterse a atacar un mundo que desconocía, trastocó un equilibrio precario de un negocio que atendía principalmente de rutas de traspaso y de coimas. La guerra de Calderón los llevó a ampliar el holding, a diversificarse.

A medida que empezó a golpear a ciertos cárteles, favorecía a otros que se hacían más potentes, o se dividían en grupos más pequeños. Al controlar un fragmento más chico del negocio, se extendieron sobre otros ámbitos: desde el tráfico de migrantes y el secuestro, hasta la extorsión, lisa y llana, de los mercados locales. Si no, pregúntenle a los tortilleros de Chilpancingo.

La guerra contra el narco le dio esa característica a las nuevas organizaciones criminales que no tenían los cárteles de antaño: hizo que avanzaran sobre la población utilizando el terror y la amenaza, buscando mantener las ganancias que perdieron en la puja del tráfico ilegal. Nadie sabe muy bien cuánto, pero se estima que el narcotráfico mueve unos 38 mil millones de dólares por año en México.

“Primero se decía que nuestros contras, el Cartel Jalisco Nueva Generación había dado armas a las autodefensas para que nos chingaran. Un día pasaron con una camioneta con altavoces en que nos invitaban a unirnos a ellos. Avisaban que se iban a reunir a hablar de estos temas y de lo que estaba pasando, como si fuera un puto pueblo”.

El Operativo que narra esta historia no tomo la opción de plegarse a las autodefensas, pero tampoco optó por quedarse en la maña. “Que quede claro que yo no me salí por puto, la mayoría de los que conocía estaban muertos o los habían mandado años a mamar a la cárcel”.

El día de su propia fuga se había tomado como seis rochas [pastillas] y se sentía Scarface. Había bajado a la cantina a ver a la banda y a convivir. “Habían empezado a caer los jefes, tocaron al viejo, vimos que todo empezaba a valer verga”. Pensaba en los pocos que seguían vivos de los que había conocido en los años anteriores. Había bajas y nuevos a cada rato.

Salir de franco era un problema porque se perdían los reportes que en el cerro se recibían permanentemente desde la red que cosecha información para el narco. Ese día sí bajo y ya no volvió a subir. Se fue del pueblo y del estado, arrodillado en la parte delantera de una camioneta. El retén del ejército que le tocó de salida del pueblito no lo reconoció. Era de mañana, había mucho tránsito y él no llevaba nada encima.

No ha vuelto a usar un arma desde que salió huyendo. A pesar de haberse criado en esa zona, ya no puede volver. “Cuando desertas, si te vuelven a topar, es piso”.

¿Volvería ahora a trabajar para el crimen organizado? “Si pudiera, volvería a mi pueblo como era antes, para sentir el olor a pólvora y el desmadre de las verguizas con los contras”. El acceso a las drogas, la cocaína, dice, es lo que más extraña. Volvería a la vida a salto de mata en el monte porque ese tiempo también estuvo marcado por la opulencia y la dedicación total al combate.

Ahora trabaja donde puede y no rechaza lavar un carro por 40 varos cuando la situación apremia y el clima de la tarde se lo permite. Habla con la ansiedad de quien se sabe sobreviviente de una guerra. Llueve afuera. Todavía no cumple los 30 años.

Mujer torturada era miembro de la Familia Michoacana

abril 15, 2016 // 0 Comentarios

En redes sociales circuló un video donde la mujer es sometida y torturada por elementos de la milicia al ser cuestionada por otra mujer

Ciudad de MéxicoLuego de que circulara en redes sociales un video de una mujer que es brutalmente torturada por dos militares y un elemento de la Policía Federal, se logró identificar a la víctima quien en el video aparecía cubierta con una bolsa de plástico en la cabeza, misma que se encuentra presa en el penal de Nayarit.

La mujer lleva por nombre Elvira Santibáñez Margarito, de 21 años y fue víctima de la milicia en un hecho ocurrido en Ajuchitán, Guerrero al ser sometida y cuestionada por ‘María’, de la cual las autoridades le solicitaban información el pasado 4 de febrero del 2015, así se dio a conocer en el espacio noticioso de Ciro Gómez Leyva.

Según información de El Universal, Santibáñez Margarito, fue presentada el 5 de febrero del año pasado ante el Ministerio Público Federal, un día después de la agresión, quien presuntamente es miembro del grupo delictivo La Familia Michoacana y se dedicaban a al secuestro, extorsión y homicidio, y que operaba en el municipio de Ajuchitlán del Progreso, informaron fuentes de la Base de Operaciones Mixtas (Policía Federal, Ejército y PGR).

La detención de la mujer se dio por portación de armas de fuego de uso exclusivo. Elvira fue detenida junto con dos personas más, en su poder tenían con 4 armas largas (tres AK-47 y un AR15); un arma corta calibre .22; 9 cargadores (8 para arma larga y uno para arma corta); 189 cartuchos útiles calibre 7.62 x 39; 10 cartuchos útiles calibre .223; 10 cartuchos útiles calibre 22, así como también un celular, una motoneta y 11 mil pesos.

Tortura.

En el video se observa como personal militar y a un presunto policía federal torturan y humillan a su víctima, a la que en varias ocasiones le colocan una bolsa de plástico en la cabeza, con el fin de limitar su respiración.

Luego de la insistencia y de la respuesta negativa de Santibáñez Margarito, el elemento militar le dice ¿Ya te acordaste, o quieres más?, la mujer envuelta en llanto no puede ni hablar.

Respuesta.

Respecto a los hechos, la Secretaría de la Defensa Nacional decidió emitir un comunicado, donde enteró que el oficial y la elemento de tropa, responsables de los hechos, ya están internados en la prisión militar por lo que respecta a los delitos del orden militar, habiéndoseles dictado auto de formal prisión el 11 de enero de 2016 y están a disposición del Juez Quinto Militar, quien con plena autonomía jurisdiccional determinará lo que conforme a derecho proceda; denotándose que se trata de poner en entredicho el actuar de los integrantes del instituto armado.

El Chango Mendez y la Familia Michoacana, regresan anuncian exterminio de Templarios

enero 27, 2016 // 0 Comentarios

NUEVO COMUNICADO…

Para que ze entere toda nuestra raza michoacana y los que aman esta tierra de corazon,
A ti Michoacáno que pides justicia por que sólo quieres trabajar sin miedo, para ti este mensaje, difundelo si nos apoyas que todo Michoacán se entere que estamos de regreso con el señor del colomo. Atención a lo que pasa en zamora, cotija , los reyes periban, sahuayo ,la piedad y esos lugares preguntate porque pasa todo eso en lugares que eran del sr jesus mendez alias el chango? La respuesta es obvia el sr mendez volvio y viene la limpia nosotros no traemos ningún templario esa bola de lacras siempre han sido traicioneros y siempre lo serán recuerdan la batalla que tuvimos contra el pendejo del loco o nazario llamado? recuerden que después de eso empezaron con sus mamadas estos weyes llamados templarios cuando estábamos nosotros la familia michoacana cuando pasaba eso nada señores nada porque aquí estamos y aquí volvimos para limpiar lo que el sr mendez dejo encargado por si tienes la dudas de que el sr ya esta al 100 en estos días por hay gente de los lugares mencionados lo vera 100% seguro recuerdan en el Edo de Mex la gente de pony? es la misma fiel al sr mendez recuerdan la gente del 11 y del amarillo de guerrero pues ellos también andan con nosotros toda la gente de guerreros unidos eran gente del pony pero por sus mamadas no lo aguantaron y ahora son familia michoacana la misma gente que era antes vuelve hacer la misma y renovada NUEVA FAMILIA MICHOACANA toda esa gente de buenavista la mami los alacranes el 8 etc saben bien que somos la gente del sr mendez la que anda de nuevo al 100 si tienen dudas claro las respondemos con gusto nosotros sabemos trabajar el trabajo es hacer lo que hacemos no meterse con el pueblo como lo han hecho los h3 o templarios que son lo mismo ejemplo CHANDA templario CENIZO templario EL AMERICANO templario sobrino de migueladas patrocinador oficial H3 el abuelo del MILENIO O CJNG que quien manda este mensaje sepanlo de una sola vez LA FAMILIA MICHOACANA volvio y esperen dias malos porque en menos tiempo de lo que esperan michoacan volvera hacer FAMILIA MICHOACANA guerrero al 100 estado de mexico al 100 toluca al 100 queretaro al 100 pontro mas noticias o informes como dice el sr mendez .

“NO HAY PALABRAS SOLO HECHOS”

Att: grupo operativo chiminos saludos a la varita que ya anda en apatzingan
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