Los Ardillos

EL "HORROR NUESTRO de CADA DIA" y "NI EJERCITO,MARINA o POLICIA FEDERAL" PUDEN ACABAR con la IMPUNIDAD

febrero 17, 2017 // 0 Comentarios


En avenida Insurgentes, a un costado de la Catedral y a unos cuantos pasos del hotel en el que se hospedan varios elementos de la Policía Federal, un ciudadano descubre una hielera que contiene un six de Modelo heladas.

A un lado de las cervezas descansa la cabeza de una persona. En la tapa de la hielera está escrito un mensaje. Son las siete de la mañana del 1 de agosto de 2016.

Personal de diversas corporaciones se traslada al lugar. El mensaje afirma. “esto les va a pasar a todos los que anden apoyando al sarco (sic) ja jajayyyy”. Se calcula que la víctima tendría al morir entre 25 y 30 años de edad.

Un funcionario asegura que la cabeza podría pertenecer a un cuerpo que la policía encontró desmembrado el día anterior en Los Ciruelos, sobre la carretera Chilapa-Acazacatla. También al lado de esos restos, diseminados a lo largo de varios metros, apareció un mensaje: “Esto le va a pasar a todos los que anden apoyando a la federal”.

Ambos mensajes habían sido firmados por “Los jefes”.

A pesar de que a principios del año pasado 3 mil 500 miembros de las Fuerzas Armadas y 200 policías federales, estatales y ministeriales fueron desplegados en el municipio de Chilapa, prácticamente dos veces a la semana los habitantes de aquella zona peleada por Los Rojos y Los Ardillos despiertan con noticias de este tipo.

O se van a la cama con ellas. Como la noche del 25 de febrero de ese año, en el que se localizó el cadáver de una estudiante de 22 años, degollada, desmembrada y semienterrada.

En Chilapa, el año 2016 arrancó con el hallazgo de una fosa clandestina —el 4 de enero—, al norte de la cabecera municipal, en la que el cadáver de un hombre estaba siendo devorado por animales carroñeros.

Tres días más tarde varios sujetos armados irrumpieron en una comunidad y dispararon contra sus habitantes. La Secretaría de Seguridad Pública informó que al acudir al lugar, policías estatales y ministeriales, así como soldados del Ejército, “encontraron en el recorrido seis muertos y tres heridos”.

El amanecer del 9 de enero, en las proximidades del panteón de Chilapa, una llamada anónima reportó el incendio de un Volkswagen Derby. Adentró se encontró el cuerpo calcinado de un policía estatal al que habían levantado a las puertas de una pozolería.

Para marzo se habían cometido alrededor de 30 homicidios en la zona centro de Guerrero. El 8 de marzo otro hombre decapitado y semienterrado apareció en la carretera Agua Zarca-Ajacayan. Lo habían amarrado de pies y manos. A mediados de abril encontraron a un hombre calcinado en El Nanchal. El cuerpo no pudo ser identificado.

En mayo, el colectivo Siempre Vivos y los buscadores del comité Los Otros Desaparecidos encontraron en Tepehuixco una fosa clandestina de la que se desenterraron los restos de dos personas: una playera, una pelvis y el fragmento de una mandíbula, así como un cráneo envuelto en una cobija amarilla.

En julio de 2016 se cumplieron seis meses del arranque del “Operativo Chilapa”. El 30 de ese mes, policías federales y presuntos sicarios se enfrentaron a dos cuadras del Zócalo, alrededor de las ocho de la noche. Los federales, según la Secretaría de Seguridad Pública, detectaron un auto en el que se desplazaban cinco sospechosos. Cuando les marcaron el alto, los hombres intentaron huir. El Tsuru en el que escapaban se detuvo en la avenida José María Andraca, los sospechosos descendieron. Hubo un tiroteo que duró 20 minutos. Los cinco hombres murieron.

Según periódico El Sur, la balacera se registró a dos calles del domicilio del alcadel, Jesús Parra García, “quien apenas el martes declaró que los medios y las redes sociales inventan hechos de violencia que afectan la imagen del municipio”.

A mediados de septiembre, un grupo de hombres armados entró al mercado de la cabecera municipal y le disparó a quemarropa a un comerciante. Eran las 12 del día. No hubo detenidos.

En noviembre aparecieron en Chilapa once cuerpos calcinados. En solo una semana de enero de este año, se cometieron once asesinatos más.

La sangre corre en las calles y en los parajes, y ni el Ejército, ni la Marina, ni la Policía Federal, no se diga los agentes estatales o municipales, nadie parece capaz de terminar con la impunidad con que actúan los grupos criminales, con el horror de cada día.

Familiares de desaparecidos incursionan en zona dominada por Los Ardillos

mayo 12, 2016 // 0 Comentarios

La primera actividad del grupo de familiares de desaparecidos de esta franja de la entidad fue acudir al poblado de Ahuihuiyuco, donde se enacuentran las casas deshabitadas de una familia marcada por la tragedia, los Carreto González.

Ello después de un taller impartido por funcionarios de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a familiares de desaparecidos, previo a una búsqueda ciudadana de víctimas ante la ausencia de justicia a un año de que un grupo armado vinculado a la banda de Los Ardillos instaló un sitio en Chilapa por cinco días y se llevó por la fuerza a 16 jóvenes frente a la actitud complaciente de soldados y policías federales y estatales.

Los familiares de las víctimas que conformaron el colectivo Siempre Vivos fueron resguardados por policías estatales, federales y soldados, la única forma posible para transitar en esta convulsionada zona de la Montaña baja de la entidad controlada por la delincuencia.

Cerca de las 17:30, el convoy partió de Chilapa rumbo a Ahuihuiyuco, lugar ubicado a una hora de la cabecera sobre un camino agreste rodeado de cerros salpicados de caseríos dispersos, donde la marginación y pobreza es la constante.

En el lugar se respira un ambiente tenso, la mirada de los pobladores es de asombro al ver que los activistas resguardados por autoridades recorren tres viviendas abandonadas y saqueadas propiedad de los Carreto González, una familia que fue expulsada a sangre y fuego de este poblado controlado anteriormente por Los Rojos y ahora dominada por Los Ardillos.

El pasado 22 de diciembre, Bernardo Carreto González, padre de tres jóvenes desaparecidos durante la irrupción del brazo armado de Los Ardillos, fue interceptado por un grupo armado y ejecutado en las inmediaciones del poblado de Tepozcuautla.

Carreto se dirigía a bordo de una camioneta a su casa, ubicada en la comunidad vecina de Ahuihuiyuco, en compañía de su esposa y dos de sus nueras.

Enseguida, al menos cuatro sujetos armados interceptaron la unidad sobre el camino de terracería, bajaron a Bernardo Carreto y lo acribillaron frente a su familia.

La víctima es hermano de Silvestre Carreto, exdirector de Seguridad Pública durante la administración del exalcalde priista Francisco García González, Silvestre Carreto, quien actualmente se encuentra preso en una cárcel federal por presuntos nexos con el narco.

Bernardo Carreto se deslindó públicamente de los señalamientos contra su hermano, quien es acusado de colaborar con la banda de Los Rojos, pero la tragedia marcó a esta familia y hasta la fecha han sido blanco de varios atentados.

Hace un año Bernardo Carreto denunció ante la PGR que el grupo criminal de Los Ardillos, dirigido por la familia del exdiputado local perredista Bernardo Ortega Jiménez, se llevó por la fuerza a sus tres hijos: Miguel, Juan y Víctor Carreto Cuevas en un retén instalado en la cabecera municipal de Chilapa y hasta la fecha no aparecen.

Del 9 al 14 de mayo, habitantes de Chilapa denunciaron que el brazo armado de Los Ardillos desapareció a unas 16 personas durante una cacería que desató en contra de Zenén Nava Sánchez El Chaparro, ubicado por las autoridades como líder de una pandilla al servicio del grupo delictivo de Los Rojos.

Familiares de víctimas que se han organizado para denunciar los presuntos nexos de Bernardo Ortega con el narco han registrado, de 2014 a 2015, cerca de 61 casos de desaparición de personas y al menos 200 homicidios en este municipio indígena.

Actualmente no queda nadie de la familia Carreto González en Ahuihuiyuco, la esposa de Bernardo Carreto, así como dos de sus hijos y cuatro nueras huyeron del lugar tras la embestida de sicarios al servicio de Los Ardillos.

En este poblado, los Carreto sólo dejaron propiedades arrasadas por la rapiña y una historia de terror, muerte y desplazamiento de personas.

En su mayoría se trata de casas precarias que contrastan con el diseño y los establos del inmueble del exsecretario de Seguridad Pública de Chilapa actualmente preso por sus presuntos nexos con el narco y que marcó el destino de esta familia devastada por la narcoviolencia.

El grupo criminal ‘Los Ardillos’ impone el terror en Guerrero, Quienes son?

enero 8, 2016 // 0 Comentarios

Tras las diferentes escisiones del cártel de los Beltrán Leyva, en Guerrero surgió el grupo ‘Los Ardillos’ en los municipios Tixtla y en Quechultenango; lo vinculan con políticos perredistas.

GUERRERO.- La Procuraduría de Justicia de Guerrero reconoce a Los Ardillos como un grupo delictivo que opera en la zona de la Montaña y el centro de Guerrero. Esta organización criminal estaba liderada por Celso Ortega La Ardilla, padre de Bernardo Ortega Jiménez, actual diputado local por el PRD y presidente del Congreso Estatal.
Tras las diferentes escisiones del cártel de Los Beltrán Leyva en Guerrero surgió el grupo Los Ardillos en los municipios Tixtla y en Quechultenango, en este último municipio Bernardo Ortega Jiménez fue alcalde de 2002 a 2005.
‘LA ARDILLA’
Celso Ortega Rosas, La Ardilla, padre de Bernardo Ortega Jiménez, se ostentaba como ganadero y agricultor en Tlanicuilulco, donde formó una banda de secuestradores y extorsionadores que operaba con impunidad en el municipio.
Vecinos que pidieron el anonimato por temor a represalias señalaron que nadie podía oponérsele a Celso Ortega, que impuso su ley por más de 20 años en Tlanicuilulco, en el municipio de Quechultenango.
Celso Ortega Rosas, La Ardilla, fue detenido en diciembre de 2008, junto al ex policía municipal de Quechultenango, Ubaldo Nava, en el poblado de Tlanicuilulco; fueron acusados del secuestro y homicidio de dos agentes federales en 2007.
En enero de 2009, la entonces Secretaría de Seguridad Pública Federal señaló que la forma de operar Celso Ortega y de Los Ardillos consistía en “en usar la fuerza y amenazas de muerte a sus víctimas para que abandonaran sus propiedades, dándoles un ultimátum de 24 horas para que salieran del inmueble y de la localidad y una vez que las víctimas se iban, los delincuentes los ocupaban”.
No sólo habitantes de Tlanicuililco, sino de sus alrededores también tuvieron que abandonar sus propiedades ante la amenaza de que serían asesinados por Los Ardillos si no las dejaban vacías.
Celso Ortega fue liberado. El 26 de enero de 2011 fue asesinado afuera de su domicilio en Tlanicuilulco por un comando a bordo de una camioneta.
En el canal de videos de YouTube circula el corrido de Celso Ortega, lo interpreta el Grupo Torbellino: “agricultor ganadero, buenos toros de reparo, el rancho de Las Ardillas, mucho dinero le ha dado, y las flores más hermosas, en su troca ha paseado”.
LOS ARDILLOS
El cártel de Los Ardillos está afincado en los municipios de Tixtla y en Quechultenango. Este grupo delictivo ha protagonizado enfrentamientos con Los Rojos para intentar controlar el municipio de Chilapa.
La madrugada del 2 de julio de 2008 un grupo armado irrumpió en el Tlanicuilulco municipio de Quechultenango para presuntamente atacar a la familia Ortega Jiménez, el saldo fue de tres muertos, entre ellos una mujer, Olga Alarcón León, esposa de un miembro de la familia Ortega, del entonces diputado local del PRD Bernardo Ortega Jiménez.
Los integrantes de la familia Ortega ya habían sido atacados en varias ocasiones, Antonio Jiménez, hermano de Bernardo, fue agredido por un comando en Chilpancingo, en el atentado murió de un tiro en la cabeza un sobrino del legislador de tan sólo siete años.
Los Ardillos elaboran y venden droga en Tixtla y en Quechultenango, además extorsionan y secuestran a choferes del transporte público. También cobran derecho de piso a comercios y controlan la  piratería.
La disputa por el control de Chilapa es abierta entre Los Rojos y Los Ardillos, ya que ese municipio conecta la región Centro con la Montaña de Guerrero.
En agosto de 2014 circuló un video en YouTube donde unos 20 sicarios de Los Rojos exhiben a tres jóvenes levantados y que se identifican como transportistas del poblado de Ayahualulco, acusado de ser parte de los halcones de Los Ardillos en Chilapa.
Uno de los retenidos de nombre Alejandro Moreno Agripino, conductor de la ruta Ayahualulco–Chilapa señala: “mi función era pasar información al grupo delictivo denominado ‘Los Ardillos’, dirigido por el hermano del diputado del PRD, Bernardo Ortega”.
Otro de los choferes de la misma ruta, Edilberto Vázquez Marqueño, llamó a Los Ardillos para que liberen al hijo del ex regidor priísta de Chilapa, Francisco Benítez y un grupo de taxistas, levantados el 9 de julio cuando irrumpieron en la cabecera de Chilapa:
“Queremos que los liberen y los dejen en La Glorieta o en la casa de ‘El Pollo’ porque sabemos que los tienen en Ayahualulco. Cuando ellos sean liberados que se comuniquen con ‘Los Rojos’ para que nosotros también seamos liberados y si alguna persona regresa sin vida nosotros seremos decapitados y si quieren guerra, guerra tendrán”.
El jefe de la plaza de Chilapa al servicio de Los Rojos, es identificado sólo como Zenén Nava Sánchez El Chaparro, quien burló en marzo de 2014 un operativo de la Policía Federal, pero detuvieron a una de sus operadoras, Lizbeth Cantorán Guerrero, La Güera Sicaria, encargada del cobro de cuotas, secuestros, robos y extorsiones en Chilapa.
Las autoridades federales ubicaron a La Güera Sicaria como sobrina del diputado local del PRD Miguel Cantorán Gática.
Los Ardillos, presuntamente son dirigidos por familiares del presidente del Congreso estatal, el diputado local perredista Bernardo Ortega Jiménez.
El legislador guerrerense pidió en agosto de 2014 a los gobiernos estatal y federal que se investiguen a sus hermanos para alejar las dudas de sus presuntos vínculos con Los Ardillos. Sin embargo, no se ha iniciado una investigación al respecto.
EL HIJO
Bernado Ortega Jiménez es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del estado de Guerrero de la generación 87-92, comenzó su carrera política como Jefe del Departamento Jurídico del INVISUR.
Su trayectoria despuntó en tres años, en 1999 fue asesor jurídico del municipio de Quechultenango y 2002 ganó la presidencia municipal. En 2005 se convirtió en diputado local por el Distrito II.
Es miembro de la corriente Nueva Izquierda del PRD. En 2011 laboró como asesor jurídico de la Secretaría de Salud y en 2012 obtuvo otro escaño como diputado local, logró los votos necesarios para alcanzar la coordinación del grupo parlamentario y actualmente es el presidente del Congreso Estatal.
El suplente de Bernardo Ortega Jiménez es Max Aníbal Hernández Ramos, quien fue director de Desarrollo Social y director de los Servicios Municipales de Agua Potable y Alcantarillado del municipio de Tixtla. Hernández Ramos está casado con regidora del PRD en Tixtla, Erika Alcaraz Sosa.

Los Ardillos siembran terror en Guerrero; nahuas huyen de sus comunidades

enero 8, 2016 // 0 Comentarios

CHILPANCINGO, Gro.- Al menos dos pobladores de Tlapehualapa fueron asesinados luego de que sicarios al servicio del grupo delictivo Los Ardillos atacó la comunidad vecina de Quetzalcoatlán de las Palmas, en el municipio de Zitlala, donde fueron ejecutadas seis personas y cuatro más resultaron heridas.

La terrible situación que se vive en esta franja de la región Centro de la entidad provocó desde ayer un éxodo de indígenas nahuas de ambos poblados, quienes reprocharon la presunta protección que brindan autoridades de los tres niveles y el Ejército a la banda criminal afincada en el municipio de Quechultenango, que presuntamente dirige la familia del líder perredista Bernardo Ortega Jiménez.

“Preferimos irnos a Sinaloa o Sonora como jornaleros a que nos sigan matando simplemente porque no queremos apoyar a Los Ardillos”, expresó un poblador de la zona consultado.

Por su parte, el Ejército tomó el control de la cabecera municipal y realiza sobrevuelos en la zona de conflicto con el propósito de resguardar el paso de los desplazados de la narcoviolencia, quienes están abandonando sus pueblos para autoexiliarse en el poblado de Zitlala, que en lengua náhuatl significa “Lugar de Estrellas” y conocido a escala mundial por la mítica ceremonia denominada La pelea de jaguares que realizan los pueblos originarios durante los ancestrales rituales de “petición de lluvia” en mayo.

Al respecto, las víctimas consultadas por esta agencia lamentaron que mientras ellos están abandonando sus pueblos, el Ejército y los gobiernos estatal y federal no hacen algún operativo en la comunidad de Tlaltempanapa, actual base de Los Ardillos y lugar desde donde presuntamente salieron las “caravanas de la muerte” contra Quetzalcoatlán de Las Palmas y Tlapehualapa.

Ayer, Se dio a conocer que de acuerdo con el testimonio de habitantes de esa franja de Zitlala que conecta con la zona conocida como el Alto Balsas, pistoleros de Los Ardillos que se asumen como policía comunitaria en Tlaltempanapa exigieron a las autoridades de las comunidades de Tlapehualapa, Quetzalcoatlán de Las Palmas y Tlalcozotitlán que formaran “guardias comunitarias” para impedir el paso de Los Rojos; de lo contrario, advirtieron que “pronto los visitarían”.

Por ello, los pobladores afirmaron que los ataques de ayer contra las humildes comunidades indígenas nahuas fue la respuesta de Los Ardillos ante la negativa de los comisarios de sumarse a las actividades de este grupo delictivo.

Fuentes oficiales indicaron que en los municipios de Chilapa, Zitlala, Tixtla y Mártir de Cuilapan se libra una brutal confrontación entre pandilleros al servicio de la banda de Los Rojos, que encabeza Zenén Nava Sánchez, El Chaparro, y gavilleros del grupo de Los Ardillos, que dirige Celso Ortega Jiménez, hermano del expresidente del Congreso y actual dirigente del PRD, Bernardo Ortega.

A pesar de que las autoridades estatales y federales tienen conocimiento desde hace más de tres años sobre esta situación, se han limitado a observar la brutal confrontación, dejando a su suerte a la población que se encuentra a merced de la delincuencia como en otras regiones de la entidad.

Las seis víctimas fatales del poblado de Quetzalcoatlán fueron trasladadas por sus familiares a la cabecera municipal de Zitlala, donde realizaron los funerales en instalaciones municipales.

Mientras que autoridades locales presumieron en redes sociales el apoyo a los desplazados de la narcoviolencia de Zitlala, difundiendo fotografías de los ataúdes y cobertores que fueron donados por el alcalde priista Roberto Zapoteco y el gobierno estatal que encabeza Héctor Astudillo Flores, también del PRI.

En tanto que habitantes del pueblo de Tlapehualapa afirmaron que al menos dos personas fueron asesinadas por el mismo comando que irrumpió durante la madrugada en Quetzalcoatlán de Las Palmas en plena noche de Reyes.

Este hecho aún no confirmado por las autoridades elevaría a ocho la cifra de muertos en Zitlala.

En ambos poblados el panorama es de desolación y se suspendieron todo tipo de actividades y servicios de salud y educativos, afirmaron las personas entrevistadas, quienes pidieron el anonimato.

Hasta el momento la administración de Astudillo ha hecho mutis ante el drama que viven los indígenas nahuas de Zitlala que decidieron sobrevivir como jornaleros en otras entidades, orillados por la narcoviolencia que azota la entidad.