Sinaloa

"Al narco no le conviene que se desorganice el Estado"

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Las guerras han sido continuas en la historia de México, así como también la falta de movilización social

En los años 70 del siglo pasado, el gobierno mexicano lanzó una gran campaña en contra de los grupos subversivos que operaban en distintos lugares del país, como Guerrero. Se trató de la llamada «guerra sucia».

Por esos mismos años, en buena medida a instancias de Estados Unidos, el Estado mexicano también inició una gran ofensiva contra la producción, distribución y comercialización de narcóticos ilegales.

Narcotráfico
Unas tres décadas después, ya en pleno proceso de transformación política del país, se lanzó otra guerra: en esta ocasión contra el crimen organizado, especialmente el dedicado al narcotráfico, una industria delictiva que ha tenido un auge.

La forma en que se han vinculado esos procesos bélicos ha sido analizada, desde la filosofía política y la historia social, por Teresa Santiago y Carlos Illades, en su libro Estado de guerra. De la guerra sucia a la narcoguerra.

Ariel Ruiz (AR): ¿Por qué escribir un libro como el suyo, en el que desde la filosofía política clásica y la historia analizan la guerra mexicana contra el narcotráfico?

Carlos Illades (CI): Nos quedó la impresión, sobre todo por lo que leíamos en la prensa, de que estaban ausentes algunos conceptos importantes acerca de la guerra, o que aparecían nada más como esbozo en los análisis. Tampoco fueron muchos autores, pero vimos que estaba bordándose alrededor de la noción de «guerra justa”. Y entonces con Teresa, que es especialista en los temas de la guerra, empezamos a pensar: hay que decir algo desde la academia porque da la impresión de que hay percepciones y aproximaciones desde los medios, pero falta una serie de conceptos que den más precisión al análisis. 

¿Qué nos aporta hoy la filosofía política clásica para el análisis de nuestra situación?

Teresa Santiago (TS): Creo que ayuda mucho para entender y, sobre todo, para llevar a cabo el análisis…

Los clásicos, desde luego, pueden servir muchísimo; al principio del libro tomamos, por ejemplo, a Hobbes para abordar las ideas de Estado y de guerra, de cómo esta tiene que entenderse a partir de la formación de un Estado que es, a final de cuentas, un ente político que los ciudadanos construyen para salir de la guerra de todos contra todos, lo que no quiere decir que el conflicto se elimine por completo porque siempre lo habrá.

Ese tipo de reflexión y de análisis que nos brinda la filosofía política, ayuda muchísimo para que nosotros apliquemos esos conceptos a una situación concreta, como la guerra que se libra en México contra el crimen organizado.

Carlos Illades(CI): También notamos otro asunto cuando empezamos a hablar de hacer un libro: en 2011 poco se hablaba de los daños causados a la población por la guerra. Uno de los pocos éxitos que tuvo Felipe Calderón en la guerra que emprendió fue hacerle creer a la sociedad que el conflicto era entre criminales que se mataban entre ellos y que se autorregulaban como el mercado, como una ley natural. Esa era su perspectiva, y dentro del fracaso que representó su planteamiento acerca de la guerra, en eso fue exitoso.

La sociedad creyó, al menos durante algún tiempo, que el enfrentamiento era entre criminales, pero ahora lo que vemos ya muy frecuentemente en estudios serios es que ya se habla mucho más de desaparecidos, de desplazados, de gente que no tenía que ver con la guerra y que ahora la padece.
En el libro hacen una distinción muy interesante entre lo que es la guerra civil y la interna, pero también hay quienes han querido ver en esta guerra una suerte de insurgencia, por ejemplo 

TS: Nosotros lo caracterizamos como guerra interna; es un término que debe tener una explicación porque no basta nada más decir «esto se llama así». Lo que encontramos es que esta guerra interna se parece a distintos tipos de conflicto: a la guerra civil, a la insurgencia y otros.

Por ejemplo, en los últimos tiempos la situación se parece mucho a la guerra sucia en cuanto a lo que ha llevado la militarización de este conflicto. Entonces le llamamos guerra interna porque es un enemigo interno que es combatido por el Estado y que ocupa un territorio.

También hay la discusión de si es una guerra o no lo es. En los primeros meses y etapas del conflicto muchos estuvieron en contra de que se le llamara «guerra», pero ahora vemos que no es exagerado llamarla así porque hay justamente elementos que sí nos permiten hablar de guerra: el contrario que es designado por el Estado como un enemigo, se le combate con el Ejército y el enemigo ocupa territorios y en algunos casos incluso se hace del poder político. Esto también, por ejemplo, podría acercar este conflicto a la guerra civil.

CI: Nada más por recordar un dato: en la guerra civil salvadoreña, en el momento de más fuerza del Frente Farabundo Martí, este logró apoderarse de un tercio del territorio; si nosotros empezamos a sumar los estados y los municipios que están tomados por distintos grupos, llegaremos a la conclusión de que México no está tan lejos de que un segmento importante —no digo mayoritario— del territorio sea gobernado bajo reglas que no son las de una república o de un Estado legítimamente constituido. Esto me parece importante.

Otra asunto es que la guerra ha ido cambiando, y en algún momento, hace un par de años, cuando surgieron las autodefensas, en particular en Michoacán y Guerrero, sí hubo elementos de insurgencia, ya que dentro de la lógica misma de la guerra algunos grupos desarrollaron esa perspectiva. Pienso que Mireles era una insurgencia civil, y de allí la preocupación y la acción estatal por pararla.

Ustedes dicen que la narcoguerra tiene una lógica empresarial, sin reivindicaciones sociales ni políticas, además de que los grupos no buscan acabar con un orden que los beneficia; ¿se puede decir que estas bandas de narcotraficantes son actores conservadores?

TS: Yo creo que sí; no sería equivocado caracterizarlos como conservadores porque, en efecto, hasta ahora no tienen, salvo los Templarios y la Familia Michoacana, ningún intento de reivindicación social.

Su bandera no es la justicia social, desde luego, e incluso en esos grupos, sobre todo los Templarios, más bien hay una cuestión medio religiosa, una especie de código moral que al principio publicaron.

A los grupos delincuenciales no les conviene tampoco que se desorganice demasiado el aspecto institucional del Estado. En ese sentido, podríamos decir que sí son conservadores, aunque van totalmente con las leyes del mercado, que es lo que priva para ellos. Después está todo lo demás, incluso la vida humana, la protección de las poblaciones, etcétera. Eso va siempre en un segundo o último término.

CI: Esto último que señala Teresa es el capitalismo desregulado en su más cruda expresión: es maximizar las ganancias a costa de lo que sea. Entonces, claro, están fuera de la ley; pero dentro del marco de la ley y del imaginario colectivo, lo que se fomenta es que hay que tener éxito a como dé lugar, hay que ganar lo más que se pueda y hay que saltarse las trabas. Es esta lógica de la sociedad actual: la maximización de la ganancia es la regla de oro.

Tampoco deberíamos extrañarnos de que procedan así; cuando se nos dice que la empresa del Chapo Guzmán, el Cártel de Sinaloa, funciona de manera muy eficiente y moderna, pues claro, es la expresión del orden que tenemos y es, finalmente, parte de un tipo de sociedad que premia este éxito a como dé lugar.

¿Cómo se han imbricado estas dos luchas: por una parte la lucha política, social, de grupos subversivos, guerrilleros, con la otra parte, la de la delincuencia organizada?

CI: De un lado está el Estado, y eso lo destaca mucho el libro. Estamos en un país que transita hacia la democracia, pero que no ha acabado con muchos de los rasgos autoritarios, y es un Estado que, al no haber revisado sus códigos, sus prácticas, etcétera, emprendió una guerra mucho más grande, contra un enemigo mucho más poderoso que las guerrillas: el crimen organizado. Pero lo hizo sin haberse depurado. Por esto establecemos una conexión entre la guerra sucia y la guerra contra el crimen organizado.

Lo anterior es parte de un continuo de un Estado autoritario que no se acaba de ir, que nunca supo aclarar lo de las víctimas de la guerra sucia y ahora no sabe ni siquiera contar las víctimas de la guerra contra el crimen organizado. Ese es un elemento fundamental.

La guerrilla es marginal, pero no está en una mala época. Considero que está en una época en que, a veces, en algunos casos y en algunas regiones, como las autodefensas y en movimientos sociales, tiene ya una presencia más importante, no tanto por el lado del crimen —si no, la guerrilla tendría ya una mucho mayor capacidad de acción, de fuego, etcétera.

¿Cuál ha sido la reacción de la sociedad a esta guerra? 
TS: Creo que el rol ha sido bastante modesto, por decirlo de alguna manera. Es muy difícil pensar que si esto hubiera sucedido en otro tipo de sociedades, entonces habría una reacción mucho más fuerte en contra, por ejemplo, de no estar de acuerdo con la solución que se le está dando al conflicto porque está causando una serie de resultados indeseables: muertes, víctimas. No lo sabemos porque sería un ejercicio meramente especulativo.

CI: Tenemos una sociedad que le tiene miedo a los delincuentes, pero también al Estado. 

El tenerle miedo a quien debería ejercer la autoridad es un indicador muy importante de lo que no funciona de la democracia mexicana, que sirve para poner gobernantes pero no para gobernar. Para gobernar se necesita movilizar a la sociedad también a favor de ciertas políticas, y en México siempre hay un divorcio entre los gobernantes, así sean democráticamente electos, respecto de la sociedad.

Entonces eso lo tenemos muy marcado: una desconfianza o un temor.

Por otro lado y con una excepción muy importante, Ayotzinapa, sobre todo en las primeras etapas de las movilizaciones por la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala, que fueron plurales, incluso interclasistas, muy sentidas ante una demanda que unificó a gente de muy distinta procedencia, en general las movilizaciones sociales mexicanas son más de índole sectorial o corporativa, como es el caso, por ejemplo, del movimiento magisterial.

También nos llama mucho la atención la escasa resonancia que ha habido en la sociedad política.  

**Ariel Ruiz Mondragón es editor. Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha colaborado en diversas publicaciones de política y cultura.

 (Fragmento de la entrevista publicada originalmente en la revista Metapolítica, año 20, núm. 94, julio-septiembre de 2016. Con autorización del periodista).

Ni la corporación los protege, la ejecución a policías en Sinaloa

marzo 27, 2017 // 0 Comentarios

Siguen ataques a policías municipales; tres asesinados y tres desaparecidos en tres meses

La cacería de agentes de la Policía Municipal que inició en enero continuó la semana pasada.

Después de casi dos meses, los delincuentes que se enfrentaron al comandante Splinter lograron asesinarlo.

En la colonia Miguel Hidalgo asesinaron a otro agente, mientras resguardaba la casa donde murió en un enfrentamiento René Velázquez, el Sargento Phoenix; y dos gatilleros del Cártel de Sinaloa.

Los dos policías tenían un día de haber regresado a la corporación; el primero tenía permiso y el segundo había acudido a un curso de capacitación al centro de adiestramiento militar en Tlaxcala.

El agente Jesús Alberto López Vargas, Splinter, era parte de la misma compañía a la que pertenecían los tres agentes desaparecidos desde enero y el policía privado de su libertad y asesinado a balazos el domingo 19 de febrero.

El agente fue asesinado afuera a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM), de donde segundos antes había salido, frente a sus compañeros.

Según sus familiares, la corporación lo dejó abandonado a su suerte después del intento de levantón el 27 de enero pasado.

Los parientes del comandante acusaron que fue despojado de sus armas y el radio de comunicación que tenía asignado.

La pistola y el fusil, comentó un familiar durante el velorio, le sirvieron para defenderse y enfrentarse a balazos él solo contra el comando armado que intentó privarlo de su libertad y después de eso se las quitaron.

Después de que intentaron privarlo de su libertad, el policía se resguardó en las instalaciones de la SSPyTM.

Desde ese día vivió en el área de prevención durante unas semanas hasta que pidió sus vacaciones y luego un permiso.

Los familiares refieren que cuando salió de las instalaciones, en la Secretaría no le quisieron devolver las armas de cargo y tampoco asignarle seguridad.

El comandante había pedido que se las devolvieran para defenderse pero nunca quisieron, comenta un pariente.

El miércoles, López Vargas regresó a la corporación luego de que se le venció el permiso y tenía la intención de volver a las calles.

El elemento pidió cambio a una sindicatura donde dijo que se sentía más seguro para retomar su trabajo.

Ni la SSPyTM ni la Fiscalía General del Estado han querido dar a conocer a cuál sindicatura quería ser asignado.

El jueves ingresó a la corporación a preguntar por el trámite de cambio y minutos antes de las 19:00 horas salió a realizar unas compras.

Supuestamente un día antes le habían devuelto sus armas pero el día del homicidio salió sin ellas.

El agente se dirigió hacia su camioneta Cherokee color blanco, que había dejado estacionada en la calle Maravilla.

Cuando tomó la carretera Culiacán-Navolato fue atacado a balazos por hombres armados que viajaban en una camioneta Cheyenne color gris y una Chevrolet Colorado color tinto.

De acuerdo con agentes investigadores, el policía fue atacado por los dos flancos.

De los agentes que se encontraban en la base de la corporación no hubo reacción.

El asesinato ocurrió debajo de dos cámaras de vigilancia que estaban en un poste y dos más que se encuentran en esa área, pero supuestamente ninguna grabó la agresión debido a que apuntan hacia la entrada y la salida de la SSPyTM.

La compañía a la que pertenecía es atacada por la delincuencia desde enero. El supervisor operativo Óscar Israel Ruiz Félix fue levantado el 21 de enero; y los agentes José Antonio Saavedra Ortega, el martes 23; y Reyes Yosimar García Cruz, el jueves 26.

El viernes 27  intentaron levantar a Jesús Alberto pero logró evitar la privación de la libertad tras enfrentarse con el grupo armado.

El domingo 18 de febrero por la mañana, levantaron a José Eusebio Soto, quien era parte del mismo grupo y horas después fue encontrado asesinado a balazos en las inmediaciones de las cribas de las sindicaturas de San Pedro, en Navolato.

Las autoridades desconocen el paradero de dos de los agentes levantados.

Los primeros días de marzo hallaron una osamenta en la sindicatura de San Pedro, a la que tras realizarle pruebas de ADN se confirmó que era la de uno de los policías.

Los familiares pidieron que se hiciera una prueba en un laboratorio de genética particular para confirmar el resultado y hasta que se tenga ese resultado la fiscalía dará a conocer la identidad.

Asesinan a otro más

Apenas dos días después del homicidio de Splinter, otro agente fue asesinado.

El policía abatido es José Ontiveros Rivera, quien un día antes se había reincorporado a la policía.

El agente fue asesinado cuando cuidaba la casa en la que murieron en un enfrentamiento con el Ejército el Sargento Phoenix y dos sicarios del Cártel de Sinaloa y tres más quedaron detenidos, el 30 de octubre del año pasado.

De acuerdo con la fiscalía estatal, el grupo armado intentó levantar a Ontiveros Rivera, pero opuso resistencia y hubo un enfrentamiento.

El policía se encontraba solo, resguardando esa casa asegurada por la Procuraduría General de la República (PGR).

El elemento se encontraba desde las 17:30 horas en la vivienda ubicada en la esquina de las calles Miguel Hidalgo y Esteban Flores, en la colonia Miguel Hidalgo; y horas después fue asesinado.

Desconocen causa de los ataques

La Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal dice desconocer de dónde vienen los ataques a los elementos de la corporación.

El titular de la SSPyTM, Víctor Hugo Sánchez Mendieta, indicó que probablemente José Alberto López sabía por qué lo habían atacado en enero y por eso había pedido un cambio fuera de la ciudad.

El funcionario dijo no poder dar a conocer la sindicatura en la que el elemento aseguró sentirse más seguro.

El funcionario mencionó que las agresiones contra los elementos de la corporación los obligan a reforzar los protocolos de seguridad.

“Desgraciadamente si encienden los focos rojos, tenemos que reforzar la seguridad pero tampoco tenemos por qué alarmarnos, sí fue una agresión contra elementos de la corporación pero no precisamente contra toda la corporación”, indicó.

Sánchez Mendieta señaló que el homicidio frente a las instalaciones de la policía no representa un reto para la institución.

Mañana violenta: Suman 6 asesinados en Culiacán y Navolato

marzo 26, 2017 // 0 Comentarios

Baleados, asesinados con Cuerno de Chivo, encintados, levantados y más: así fueron encontrados estos cadáveres

Sinaloa.- Esta mañana Sinaloa tuvo un rojo amanecer luego de que entre Culiacán y Navolato, se diera la suma de seis personas asesinadas.

Las víctimas, fueron señaladas como cinco hombres y una mujer, de las cuales solo dos han sido identificadas por sus familiares.

Le “volaron la cabeza”

La primera fue una mujer, quien fue localizada con un disparo en la cabeza en las inmediaciones de San Pedro, Navolato, sobre la carretera que conecta a Culiacán con Navolato.

El cuerpo fue hallado alrededor de las 6:20 horas cerca de una conocida preparatoria del lugar, tirada en pleno monte.

La occisa se encontraba portando un pantalón de mezclilla azul, una blusa del mismo color, chamarra negra y unos tenis.

Se menciona que el cadáver tiene señales de violencia, como si la hubieran arrastrado.

Los matan con Cuerno de Chivo

Una hora más tarde, los cuerpos de dos jóvenes fueron localizados sin vida en las inmediaciones del sector conocido como El Contrabando, ubicado sobre El Castillo, también en Navolato.

El hallazgo se dio alrededor de las 8:00 horas y fueron los familiares de las víctimas quienes identificaron a los cuerpos de los jóvenes, señalando sus nombres como Juan Luis y Sergiel “N”.

Según testimonios, estos jóvenes fueron privados de su libertad a través de un “levantón” hace cuatro días, y desde entonces no se volvió a saber nada de ellos.

En la escena del crimen fueron localizados diversos casquillos de AK47, también conocido como “Cuerno de Chivo”, lo que hace suponer que fue ahí donde les quitaron la vida.

Tres encintados

Finalmente tres personas más fueron localizadas a unos metros de la carretera Culiacán-El Dorado a la altura del poblado El Quemadito.

Los hechos tomaron lugar a temprana hora sobre un camino de terracería a unos metros de un plantío de maíz.

El reporte de las autoridades fue alrededor de las 08:05 horas de este domingo. Los cuerpos se encontraban amarrados con cinta adhesiva y con sus manos en la espalda. 

Uno de ellos vestía camisa roja y pantalón negro, mientras que el otro usaba pantalón de mezclilla, camisa de color café, mientras que el último de ellos portaba camisa negra y tenía la cara encintada.

De momento se desconoce la identidad de estos occisos, sin embargo, presentaban impactos de bala en el pecho y en la cabeza.

Al lugar de los hechos arribaron elementos de la policía para llevar a cabo el aseguramiento del área así como también militares, además de peritos de la Procuraduría General de Justicia quienes se encargaron de levantar registros y llevar a cabo labores de campo. 

Posteriormente autoridades ordenaron el traslado del cuerpo al Servicio Médico Forense, donde espera para ser identificados.

Cae El Lico, líder de los Caballeros Templarios en Sinaloa

marzo 24, 2017 // 0 Comentarios

A este cártel se le relaciona con 35 homicidios dentro del estado durante los últimos días

México.- En una labor de inteligencia que duró varios meses, la Policía Federal detuvo en el estado de Sinaloa a Federico “N” alias “el Lico” o “el Jefe”, fungía como jefe de plaza de Aquila, Michoacán, encargado de los secuestros, extorsiones en la entidad y ser uno de los principales generadores de violencia en dicho estado, asimismo se le relaciona con al menos 35 homicidios y ser uno de los líderes que actualmente controlan el Cártel de “Los Caballeros Templarios”.

Fuentes ministeriales del estado de Michoacán confirmaron que Este sujeto se ocultaba utilizando una identidad falsa y al momento de su detención portaba una credencial de elector apócrifa a nombre de Raúl Ochoa.

De acuerdo con los antecedentes judiciales a este sujeto se le han incautado más de 20 inmuebles presuntamente arrebatados a sus dueños originales y obtenido producto de operaciones ilícitas.
Se tienen elementos para determinar que este sujeto probablemente controlaba desembarques de droga en la costa del Pacífico proveniente de Sudamérica.

De acuerdo con fuentes judiciales este sujeto será trasladado por la Policía Federal a un penal de alta seguridad en Sinaloa.

Cabe recordar de la Policía Federal ha detenido a más de 200 integrantes del grupo delictivo de Los Caballeros Templarios, entre ellos Servando Gómez La Tuta.

Servando Gómez Martínez, La Tuta, denunció que autoridades del Centro Federal de Readaptación Social 1 Altiplano, lo tienen recluido en una celda de castigo con las características de un calabozo.

Mediante un amparo —quien ha sido señalado como líder de los Caballeros Templarios— indicó que fue recluido en una celda de castigo por más de 24 horas, donde se le mantuvo incomunicado, segregado, víctima de tortura psicológica y que, al restringirle el paso a los límites de su estancia, esto se traduce en un calabozo, pues la celda en la que se encuentra carece de luz de sol.
La Tuta también reclamó que se le restringió el contacto con sus defensores y la visita familiar e íntima.

El asunto fue admitido por el juez Primero de Distrito en materias de amparo y juicios federales en el Estado de México, quien concedió la suspensión de plano de los actos reclamados para cesar cualquiera de estas conductas que pudieran ser calificadas como tortura.

“Para el efecto de la suspensión de plano otorgada se debe entender como celda de castigo aquélla que no cuente con los servicios para satisfacer las más elementales necesidades del quejoso como ser humano”, detalló el juez de amparo.

Consideró que la prohibición de acudir al área de comedor, implica un peligro para la integridad física y mental de La Tuta, por lo que ordenó que le sean proporcionados los alimentos necesarios para su supervivencia en el horario y lugar que determinen las autoridades del penal, en cantidad suficiente y horarios propios para preservar su salud.

Con relación a la incomunicación y segregación señalada por Gómez Martínez, el juzgador ordenó que se le permita tener comunicación con sus familiares y sus defensores en los horarios y bajo los requisitos establecidos en los reglamentos del Altiplano.

Servando Gómez Martínez, La Tuta está acusado por el secuestro de un empresario michoacano en 2011, delincuencia organizada y narcotráfico.

Fue detenido en febrero de 2015 en Morelia, Michoacán, por elementos de la Policía Federal e internado en el Altiplano.

Gómez Martínez estudió la carrera magisterial en el Centro Regional de Educación Normal de su municipio natal Arteaga, Michoacán.

Según declaraciones de su hijo Luis Servando Gómez Patiño El Pelón a la PGR, en 2001 su padre y su amigo, de apellido Barragán concretaron su primer negocio ilegal con la siembra de marihuana.

Después, los narcotraficantes de la zona se les unieron para hacer frente a Los Zetas, que sometían a autoridades y controlaban los municipios michoacanos mediante constantes ataques y ejecuciones de mandos policiacos.

Convoy de 15 vehículos disparan contra vehiculo y siembran pánico en Bachíniva, Chihuahua

marzo 24, 2017 // 0 Comentarios

Bachíniva.- El pánico se apoderó de los pobladores del seccional de el Porvenir en este municipio, al registrarse la tarde de ayer miércoles una balacera enfrente de la escuela secundaria del lugar, desconociendo hasta el momento si hubo personas lesionadas o fallecidas, ya que según testigos, un convoy de 15 vehículos con gente armada disparó en contra del conductor de un vehículo.

Testigos narraron a rednoroeste.com, que alrededor de las 18;00 horas de ayer miércoles, varios sujetos a bordo de camionetas de reciente modelo arribaron al poblado y se establecieron a la entrada del mismo por algunos minutos, para luego accesar al centro de la comunidad.

Se denunció que al estar enfrente de la escuela secundaria del lugar, los sujetos amenazaron con armas de fuego a madres de familia que se encontraban con sus hijos en una reunión en el plantel en mención, sin embargo momentos después se retiraron al detectar un vehículo que presuntamente buscaban.

Fue que al localizar dicho automotor, del cual solamente se dijo que es color negro, el grupo de sicarios disparo en repetidas ocasiones para luego retirarse del poblado con rumbo desconocido, ignorando hasta el momento si se registró alguna pérdida humana.

Dicha situación ocasionó pánico entre los comuneros quienes este jueves decidieron no enviar a la escuela a sus hijos, además de que varias personas prefirieron no acudir a sus centros de trabajo, destacando que hasta el momento la autoridad no ha dado informes oficiales sobre los hechos.

En Sinaloa ante la orden del "JEFE", no se parpadea

marzo 23, 2017 // 0 Comentarios

El cuadro estaba incompleto para un inicio de sexenio al estilo Sinaloa: Faltaba la fuga carcelaria espectacular. El acto de prestidigitación que encierra el más burdo de todos los trucos. Sin túnel, ni sábanas, ni disparos, cinco hombres pueden salir de prisión evitando saltar las bardas monumentales, rodeando puertas aseguradas con candados y sin necesidad de volar por torres vigiladas por hombres armados.

Los cinco evadidos del Penal de Aguaruto este marzo —porque nadie puede asegurar que se fugaron el jueves 16— salieron cuando quisieron, en el momento en que lo ordenaron sus jefes. Era inevitable, al tomar la decisión nadie haría nada, porque ahí no manda el Estado. No se movería un dedo. Ni siquiera se daría la alerta. Da igual si las cárceles están a cargo de militares o civiles, de hombres intachables o mujeres ajenas a las redes de corrupción, la única constante es que los internos en fuga deben ser poderosos, adentro quedarán cumpliendo condenas los lumpen, los que robaron un par de gansitos en un oxxo.

Quirino Ordaz es obligado a suspender su gira en el paraíso de Long Beach con su envidiable puerto y regresar a su infierno en Sinaloa. Y luego, cumplir con el guion establecido: correr a unos, mantener a los custodios arraigados, pasarle la bolita a la PGR, declarar que está interesado en la seguridad de los sinaloenses, y que recibió en herencia una infraestructura “deplorable”, “frágil”, “inoperante para cumplir sus funciones”. Es decir, el mismo guion que su antecesor, y el antecesor del antecesor.

Los cinco que se fugaron pertenecen a un mismo grupo: Juan José Esparragoza, Jesús Peña, Alfredo Limón, Francisco Javier Zazueta y Rafael Guadalupe Félix, son encumbrados miembros de la Organización Sinaloa, cuatro de ellos cercanos a Ismael Zambada —socios, operadores o encargados de la seguridad— con la excepción de Zazueta Rosales, el Chimal, hombre de los hijos del Chapo y señalado en la investigación de la PGR como participante en la emboscada al convoy militar el pasado 30 de septiembre.

En medio de la espiral violenta en todo el país y particularmente en Sinaloa, que regresa a índices de homicidios de hace cinco años, pero aún lejos del trienio 2009-2011, es sintomático que el grupo que decide terminar la hibernación sean cercanos a Zambada y los hijos de Guzmán. La Organización los necesita afuera.

En Sinaloa no está permitido parpadear. Un parpadeo y se descompone todo lo que ya de por sí se mantenía descompuesto. En el penal de Culiacán, el más grande de Sinaloa, se nombró a un director que solo estuvo 13 días en el cargo y renunció, desde entonces se mantuvo como interina a una persona que igualmente nada podía hacer.

La cadena se rompe, como los hilos, por el eslabón más débil. Luego de la fuga son cesados el encargado del despacho del reclusorio, y 10 comandantes y custodios de la cadena de mando. Más el Jefe de Seguridad, José Mario Murillo, de quien no se sabe nada desde el momento de la evasión. Otra vez lo mismo que siempre: el débil eslabón que nada puede hacer en un sistema disfuncional, corrompido, mantenido con alfileres.



Margen de error

(Al fin es político) La fuga es sobre todo un golpazo político para Quirino Ordaz. Su gabinete se enteró tarde y mal de la evasión, o con la posibilidad de que lo supieran desde antes pero armó la operación a destiempo para no entorpecer la fuga.

Al mediodía del jueves, cuando por fin incursionó a la cárcel la Policía Estatal Preventiva, el subsecretario de Seguridad, Cristóbal Castañeda, decía que se habían enterado de la fuga por una llamada al 911 y por redes sociales.

Para entonces, la policía se afanaba buscado dentro a quienes llevaban horas fuera.



Mirilla

(Falso positivo) El enfoque es incorrecto en el tema de los jóvenes detenidos por la Policía Municipal de Culiacán y entregados a un grupo armado, difundida la transacción en una videograbación por un testigo. La mirilla de las críticas y acusaciones se enfocó en los cuatro policías, pero nunca en la docena de jóvenes armados que los rodeó.

No son los policías donde debe enfocarse la investigación, sino en el grupo que exigió la entrega para ser rescatados. El intercambio de detenidos en Sinaloa corre en ambos sentidos: Hay casos en que los detenidos de la policía terminan en manos de grupos de la delincuencia, y viceversa, casos donde la misma organización los entrega a la policía y luego los presenta como una captura.

Se les exige a cuatro débiles cuicos —sin la carga ofensiva de la palabra— que respondan a lo que desde el Fiscal y Director de la Ministerial no pueden ofrecer. Si el mundo no estuviera de cabeza, los policías fueran respaldados, llevados a una zona segura, activar su protección, y entonces enfocarse en el grupo de hombres armados que los rodeó. Pero no, aquí no es así.



Deatrasalante

(2005) Lo mismo es antes que después: Al inicio del sexenio de Jesús Aguilar Padilla los presos decidieron irse (Otra vez como la salida del grupo del pasado jueves con Quirino Ordaz). Ellos así lo decidieron. Para aquel mes de mayo del primer año de gobierno de Aguilar, 2005, ya sumaban cinco fugas de los penales. La peor el 5 de mayo de ese año inicial, cuando nuevo internos se evadieron de la cárcel de Culiacán, todos ellos amigos, compadres o pistoleros de Joaquín Guzmán con apenas cuatro años en libertad.

La primera versión que armó la autoridad es que huyeron por la barda con un atado de sábana —lo dijeron con la seriedad que amerita, aunque sonaba a chiste—, pero poco a poco se reforzó la versión de que habían salido por la puerta como corresponde a quienes salen cuando les da la gana.

En solo 22 días de marzo la administración de Aguilar Padilla sumó tres fugas: el 2 de marzo dos secuestradores lograron evadirse, supuestamente con documentos apócrifos de liberación, el 15 de marzo se fugaron cuatro del penal municipal de Escuinapa, y tres fueron recapturados, y el 24 de marzo nueve intentaron la fuga a punta de bala en Los Mochis, dos lo lograron, cuatro murieron y tres fueron retenidos

Ejecuta comando al comandante Splinter, quien había sobrevivido a atentado en su casa afuera de la SSP

marzo 22, 2017 // 0 Comentarios

Culiacán, Sin.- Cuando iba regresando de las vacaciones forzadas y luego de salir de las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, el comandante Splinter fue ejecutado a balazos por un comando que lo sorprendió con una lluvia de balas.

Se trata de José Alberto López Vargas, quien el 27 de enero pasado sobrevivió a un atentado a balazos en su domicilio en Hacienda del Valle.

En esa ocasión el comandante logró defenderse de un grupo armado de más de una decena de sicarios.

Sin embargo esta noche le fue arrebatada la vida cuando salía de la SSPYTM a bordo de una camioneta Jeep Cherokee color blanca.

Los pistoleros sorprendieron a Splinter y le dispararon en el parabrisas de la unidad y en los costados. En una última entrevista con el noticiero Línea Directa López Vargas se quejaba del actuar del director de la municipal.

Archivaldo Guzmán "El Chapito" ordeno la liberación y reorganización en penal de los Capos del Cartel de Sinaloa

marzo 20, 2017 // 0 Comentarios

Horas antes de la fuga del jueves de Juan José Esparragoza Monzón, “El Azulito”, y otros cuatro capos del Cártel de Sinaloa, hubo una fiesta con música, alcohol y drogas dentro del Penal de Aguaruto, en Culiacán, revelaron familiares de presos.

De acuerdo con testimonios recabados, la noche del miércoles hubo un festejo entre los módulos 5 y 7 del reclusorio estatal.

Estas áreas, según las versiones, son “gobernadas” desde fuera del penal por hijos de dos de los fundadores del Cártel de Sinaloa: Joaquín “El Chapo” Guzmán, actualmente preso en Nueva York, e Ismael “El Mayo” Zambada, que se encuentra libre.

“El Azulito” es hijo de Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, otro de los fundadores del cártel y del que existen versiones contradictorias sobre si está vivo o muerto.

Familiares de los presos narraron que el martes previo a la fiesta se cambió a algunos presos de módulos del penal, ya que se estaban agrupando a los reos afines a “El Mayo” y a Iván Archivaldo Guzmán, hijo de “El Chapo”.

“Yo le pregunté a mi hijo que por qué lo habían cambiado y por qué había dejado sus cosas en el otro módulo, y él me dijo que eran órdenes de alguien pesado”, contó una mujer que solicitó el anonimato.

“Me dijo que era de fuera”, añadió, “que había sido Archivaldo”.

Un día más tarde, los presos de los módulos 5 y 7 comenzaron la fiesta con distintos tipos de drogas, cerveza y música con alto volumen para después comenzar a gritar amenazas dirigidas a personas dentro y fuera del penal.
“El Azulito”, que había sido capturado en enero pasado, y los otros cuatro capos huyeron a pleno mediodía del jueves y salieron por la puerta principal del Penal de Aguaruto.

Miembros fugados del Cártel de Sinaloa , gozaban de "altos privilegios" en el Penal de Culiacán

marzo 18, 2017 // 0 Comentarios

Juan José Esparragoza Monzón, alias “El Azulito”, gozaba de privilegios dentro del penal de Culiacán previo a su fuga.
De acuerdo con un informe de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, el hijo de Juan José Esparragoza Moreno, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, se encontraba en una celda especial con baja seguridad, con mayores dimensiones a las de otros presos, tenía atención especial y podía disponer de horarios para visitas y tomar aire limpio afuera de su celda.

Cristóbal Castañeda Camarillo, subsecretario de Seguridad Pública, dijo que las concesiones de las que gozaba el interno Esparragoza Monzón hasta el jueves pasado, cuando se fugó, ya habían sido comunicadas a la Federación, pero que por amparos promovidos por el acusado no podía ser trasladado a un penal de máxima seguridad.

“Nosotros inclusive hemos pugnado para detener ese tipo de aspectos, seguimos trabajando, pero es una realidad, hay algunos aspectos que estamos checando con la Federación para que nos apoyen para que los presos estén donde deban estar”, dijo.
¿Cuáles eran esos privilegios?, se le preguntó.
“Que tienen lugares más amplios, tienen mejores atenciones, algunas canonjías en cuanto a horarios, diferentes cuestiones”.
Esas condiciones también las gozaban Alfonso Limón Sánchez, “El Limón”; Jesús Peña González, “El 20”; Rafael Guadalupe Félix Núñez, el “Changuito Antrax”; y Francisco Javier Zazueta Rosales, “El Pancho Chimal”, quienes también se fugaron y eran considerados presos de alta peligrosidad.

Esparragoza Monzón fue capturado el 19 de enero en el Centro de Culiacán, en un operativo liderado por la Secretaría de Marina.

Cinco días más tarde se dio a conocer, mediante la Secretaría de Gobernación, sobre su captura y, además, que él tenía cargos en México y Estados Unidos por delitos contra la salud y delincuencia organizada.
Además de Esparragoza Monzón y las cuatro personas que se fugaron con él, existen otros 500 presos recluidos en Culiacán por delitos federales, como portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, crimen organizado y delitos contra la salud.
De esas 500 personas, 98 son considerados como reos de alta peligrosidad, que por amparos también continúan en ese penal, el cual, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, carece de personal para vigilar a los presos, tiene un sistema de videovigilancia obsoleto y no cuenta con inhibidores de señal para celulares.

"El Azulito", "Pancho Chimal", "El Changuito Antrax" Y "EL 20" fingieron riña para escapar del Penal de Culiacan…

marzo 18, 2017 // 0 Comentarios

Juan José Esparragoza Monzón, El Negro o El Azulito, hijo del capo del cártel de Sinaloa, Juan José Esparragoza, El Azul, fingió una riña en el penal de Aguaruto, en Culiacán, para escapar con cuatro cómplices el jueves pasado, dijeron a MILENIO autoridades del gabinete de seguridad nacional.

Puntualizaron que la supuesta pelea entre miembros de la delincuencia organizada les permitió generar un “ambiente de caos”, sorprender a custodios y salir por la puerta del centro penitenciario; inclusive un vigilante resultó lesionado

Durante un año, la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), a través de la División Antidrogas de la Policía Federal y otras instancias, realizaron labores de inteligencia para ubicar a El Negro, hasta que lograron capturarlo en enero de 2017, aunque duró menos de dos meses encarcelado

Fuerzas federales de élite y del Ejército se abocaron a la búsqueda de los evadidos, de quienes se presume siguen en Sinaloa.

Respecto a la fuga, las autoridades federales precisaron que se investiga si realmente los celadores del penal de Aguaruto fueron sorprendidos “o algunos sabían del plan y se prestaron a seguirlo”.
De acuerdo con investigaciones preliminares, uno de los principales motivos para acelerar el plan de evasión se debió a que El Azulito fue informado de que el gobierno de México autorizaría su extradición a EU, donde se pretende llevarlo a juicio por narcotráfico y asociación delictuosa.
Esparragoza Monzón escapó con cuatro cómplices, entre ellos Francisco Zazueta, Pancho Chimal, responsable de ordenar y participar en la emboscada en la que cinco militares fueron asesinados en Culiacán, el 30 de septiembre de 2016.
Por su alto nivel de peligrosidad, autoridades federales solicitaron el traslado del hijo de El Azul y de Pancho Chimal a un penal de máxima seguridad; sin embargo ambos contaban con suspensiones de amparo para evitarlo.
El Consejo de la Judicatura Federal informó ayer que la suspensión que impedía el traslado de estos reos “se atribuyó porque la orden de traslado reclamada en el amparo provenía de autoridades administrativas y no de un juez federal”.
Señaló que el juez que otorgó el recurso estaba obligado a conceder dicha medida cautelar, pues “la jurisprudencia, que es de aplicación obligatoria para los juzgadores, es clara en establecer que se debe conceder la suspensión mencionada cuando la orden de traslado de un centro penitenciario no es emitida por la autoridad judicial (juez) a cargo del proceso”.
La suspensión de plano a favor de El Negro fue firmada el 23 de enero de 2017 por el secretario del juzgado cuarto de distrito en Sinaloa, Ramiro de León Cantú, quien en la resolución señaló que cambiar de penal a Esparragoza “atenta contra su integridad y derechos humanos”, y fue avalada por el juez José Luis Estrada Amaya.

LA INDAGATORIA
En Sinaloa, autoridades anunciaron que por la fuga de El Azulito y otros cuatro del cártel de Sinaloa son investigados 11 funcionarios, entre ellos el director del penal de Aguaruto y el jefe de custodios.
Además, dieron a conocer que el encargado de los custodios, identificado como José Mario Murillo Rodríguez, no se ha presentado a laborar desde el pasado jueves, por lo que “es una línea de investigación”.

Tras la fuga se ordenó la suspensión de 10 comandantes y custodios, así como del director de dicho penal.

El titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Genaro Robles Casillas, detalló que se iniciaron dos investigaciones: una a cargo de la Procuraduría General de la República por tratarse de reos del fuero federal, y otra administrativa a cargo de la SSP para determinar si hubo colusión del personal carcelario.
En conferencia, reconoció que el penal de Aguaruto no cuenta con las medidas de seguridad para resguardar a este tipo de internos.

En un comunicado, el gobierno de Sinaloa reconoció que esta fuga revela las “graves deficiencias”, en particular de dicho penal, cuya infraestructura “es deplorable y, en consecuencia, se torna frágil e inoperante para cumplir sus funciones”.
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