Futbolista queda con Muerte Cerebral tras balacera en bar de Orizaba Veracruz

•Sólo un milagro apartará de la muerte a Éder Gutiérrez Hernández, de 22 años, aseguran médicos

•Un deportista que probó las mieles del éxito en la Segunda División Profesional con Albinegros de Orizaba, entre la vida y la muerte

•Cinco más, perforados por proyectiles sobre la vía pública. De los pistoleros, se sabe nada

•Javier Duarte, en su medio predilecto, el Twitter, asegura que todo se derivó de un pleito entre muchachos que terminó a balazos

•Según versiones, hay policías municipales infiltrados por el crimen organizado

Orizaba, Veracruz, 19 de septiembre, 2016.- Un zurdo aguerrido en el campo de fútbol. Éder Gutiérrez probó las mieles del éxito en la Segunda División Profesional con Albinegros de Orizaba. Un medio volante incansable. Sin embargo, hoy los médicos aseguran que no son fuerzas las que necesita para salvarse sino un milagro.

Se trata de Éder Gutiérrez Hernández, de 22 años, uno de los seis jóvenes agredidos por gatilleros en la entrada del famoso antro Shine, en la zona centro de Orizaba; atentado similar al de Madame en Xalapa, Veracruz, donde siete personas perdieron la vida el pasado 22 de mayo de 2016.

De acuerdo con reportes periodísticos de la zona las víctimas son:

1.- Éder Gutiérrez Hernández, de 22 años, recibió un impacto de bala en la región occipital.

2.- José Eduardo Domínguez Amador, de 22 años, recibió impactos en el cuello, tórax, abdomen y en la pierna. Se encuentra hospitalizado en Orizaba, Veracruz.

3.- Rafael Magallón Mendoza, de 22 años, con heridas de proyectil en la pierna izquierda. Se encuentra hospitalizado en Río Blanco, Veracruz.

4.- Amed Miguel Jara Hernández, de 24 años, presenta impacto a la altura del brazo y la pierna. Se encuentra hospitalizado en Orizaba, Veracruz.

5.- Mónica Itzel López Martínez, de 23 años, presenta lesiones en la pierna izquierda. Se encuentra hospitalizada en Río Blanco, Veracruz.

6.- Paula Marañón Ramírez, de 22 años de edad, presenta impacto en el tórax, en el brazo derecho y en la rodilla izquierda. Se encuentra hospitalizada en Orizaba, Veracruz.

En exclusiva para Blog Expediente un testigo presencial, temeroso de represalias, se limita a desmentir al nuevo tuit del gobernador Javier Duarte, quien escribió: “Lo que inició como un pleito entre jóvenes en un centro nocturno de #Orizaba terminó en una agresión con arma de fuego en la calle”.

“No hubo discusiones, mucho menos pleitos en el antro. Ellos, los agredidos, terminaron de convivir como a las 3 y media de la madrugada y al salir les dispararon a todos”, palabras que apenas logra emitir el entrevistado, a causa de un ataque de escalofríos.

Según el informante, Éder Gutiérrez se despidió de él de mano. No iba en estado de ebriedad, asegura. “Nos vemos, brother”, así dijo adiós el futbolista, sonriente como de costumbre. Luego la música fue silenciada por las detonaciones y los gritos de los heridos sobre la Calle Sur 19, esquina con Avenida Colón; mismo rumbo que ocuparon los pistoleros para darse a la fuga.

Sobre los hechos, Juan Ramón Herebia Hernández, director de Gobernación Municipal de Orizaba, asegura que se trata de un hecho lamentable, pero de los pocos que sus elementos se han visto superados por el crimen organizado, dijo.

Además, sobre la pregunta del por qué la reacción tardía de los elementos municipales y, en consecuencia, la escapatoria de los agresores, dijo Herbaria Hernández, que no obstante que su personal está acreditado por la Secretaría de Seguridad Pública, como en todas las familias, “siempre hay unos malos”. No descartando una complicidad entre los polizontes y sicarios.

“ÉDER GUTIÉRREZ Y SU ADVERSARIO MÁS SÓRIDO: LA MUERTE”

En las visorias de equipos profesionales en la ciudad de Orizaba, como los Rojinegros del Atlas, y el Club Pachuca, Éder Gutiérrez siempre vestía las casacas de los jóvenes prodigios. Nadie lo frenaba sobre la banda derecha. Burlaba con desdén a sus oponentes y los goles a su cuenta personal caían por racimos.

Recuerdos de quien escribe y, además, en diversas ocasiones lo persiguió detrás del balón. Un joven de baja estatura, espalda ancha y pantorrillas fornidas. El balón siempre se quedaba junto a sus botines y los cazadores de talentos lo ubicaban fácilmente.

Primero fue contratado como el jugador más joven en el equipo de Tercera División de la Universidad Golfo de México; se sabe que también formó parte de las filas de los Langostineros de Atoyac y finalmente en las filas de los Albinegros de Orizaba.

Éder brillaba sin necesidad de hacer alianzas con sus compañeros, sus individualidades resolvían partidos y su talento fue requerido en el primer equipo de Segunda División; lo máximo en la llamada Auténtica Cuna del Fútbol, es decir, el estrellato en la ciudad de las Aguas Alegres.

Si bien la paga era apenas gratificante en sus partidos como profesional, Éder como la mayoría de jóvenes talentos, se valía de su condición física y prestaba sus servicios en el fútbol amateur, la paga no era mucha, pero pocos en la región se resisten a las palmas de las orizabeñas que no faltan a los encuentros, o a los halagos de empresarios fanáticos del deporte y hasta a veces las cervezas al final de los 90 minutos.

Así, Éder construyó su popularidad, alcanzó la cima en una ciudad donde las oportunidades para el deporte se quedan hasta la antesala del máximo circuito. Muchos, en el negado intento de sobresalir, ofrecen sus estudios y tras su lustro de fama en el balompié terminan con oficios de segunda, como la liga orizabeña.

Sin embargo, esas tardes goleadoras y los triunfos que el joven de 22 años entregó a diferentes barrios de la región, hoy hacen de su estado agonizante, una tragedia para la región de la zona centro veracruzana.

Éder, cuenta el entrevistado, convivió por unas horas en el antro Shine, de los pocos que continúan abriendo sus puertas, pese a la ola de inseguridad en la zona. Fue alrededor de las 3 horas y 30 minutos del día domingo 18 de septiembre, cuando su cuerpo yació sobre la acera.

En la fotografía que evidencia los hechos, a Éder se le observa pálido, con la vista extraviada en el infinito y sangre proveniente de su nuca, que escurre en el pavimento. De manera inexplicable logró llegar con vida al hospital Regional de Río Blanco, Veracruz. Sin embargo, hoy su vida pende de cables y asisten su muerte cerebral.

Una tragedia suscitada en un centro nocturno, al igual que en Madame, Xalapa, Veracruz, pero también en el antro Bull Dog, en Orizaba; ambos ocurridos el pasado 22 de mayo. En el primer atentado, siete personas perdieron la vida y actualmente uno de los dos detenidos, G.M. G., sus abogados afirman es inocente de las imputaciones de la Fiscalía General del Estado.

En tanto, sobre los hechos en el antro Pitbull, allí se registró la muerte de Víctor Osorio Santacruz, alias El Pantera, quien fue pareja sentimental de la reportera del Buen Tono Anabel Flores, también ultimada presuntamente por el crimen organizado el 9 de febrero de 2016.

La situación actual del caso Shine, que para Javier Duarte se derivó de un plelito entre jóvenes, es de seis jóvenes heridos por proyectiles balísticos, siendo el caso de Éder Gutiérrez Hernández el más crítico, pues su vida pende de unos cables o como llaman los médicos, de un milagro.

“ORIZABA, LA CUNA DE LA MUERTE DEL FÚTBOL MEXICANO”

Hace apenas seis días, el 12 de septiembre de 2016, otro conocido exjugador, Luis Humberto Alva Escobar, alias La Rana, fue asesinado en el interior del hotel San Cristóbal, también en Orizaba, Veracruz. Los peritos indicaron que su muerte la provocaron al menos 10 puñaladas.

El joven finado perteneció al equipo de Tercera División de los Delfines de la Universidad del Golfo de México, Campus Ciudad de Mendoza. De acuerdo con versiones, La Rana tendría un vínculo familiar o de amistad con Éder Gutiérrez.

Sobre los hechos donde perdió la vida el exfutbolista se sabe que La Rana ingresó al motel San Cristóbal, ubicado en la calle de Norte 4, entre la Oriente 5 y 7, acompañado de dos mujeres. El homicidio se registró en la habitación número 15, alrededor de las 16 horas del sábado 12 de septiembre.

Las autoridades lograron capturar al presunto culpable, José Alberto Márquez, quien desenfundó una navaja conocida como 007 y se abalanzó sobre Humberto Alva, logrando asestarle diez puñaladas a la altura del tórax y abdomen.

Posteriormente las autoridades municipales anunciaron la captura del presunto culpable, de 42 años de edad, de oficio soldador y fue puesto a disposición de las autoridades.